Doce de febrero, un día más, un día igual de aburrido e insignificante para la joven niña de trece años, cumplidos previamente... Ella, sabia a la perfección que, en tan solo unos días este día tan "especial" como todos le llaman a sus cumpleaños, se borraria de su memoria, igual que una huella a la orilla del mar...
-Buenos dias, mi princesita... Ya eres toda una adolescente. Feliz cumpleaños, hija- dijó un hombre, entrando a la habitación de su hija mientras encendía la luz. Dejando ver a una niña con un apariencia bastante básica.
Una niña de cabello castaño por lo hombros, ojos marrones oscuros y piel clara.
-Gracias...- Dijo la chica sin animos.
-¿Por qué de tan mala ganas? Es tu cumpleaños, Suyai- Su padre, siempre fue muy positivo y odiaba ver a su unica hija sufrir.
-Ya sabes... No entiendo porque siempre se emocionan tanto. Es otro día igual de aburrido que todos...- Dijó cansada de la misma rutina de toda su vida.
-¿Recuerdas el regalo que me habias pedido el año pasado?-
Tratando de animar a la menor.
-No- Dijó secamente.
-Pues aquí lo tienes, hija- El señor le extendió con cuidado a su hija una caja, tenia una apariencia normal. Sin moños ni decoraciones. -Abreló-
-S-son... ¡Son dos conejos!- exclamo la niña. Cambio en un instante. Su cara sin animos de nada, ahora era una de asombro y felicidad. -¡Gracias!- exclamo nuevamente sin apartar la vista de los pequeños animales.
-Gracias a ti... Ahora preparate que iremos a casa de tu abuela.-
Dijo esto mientras se iba de la habitación.
La chica solamente se quedo observando los ojos de los conejos... Unos ojos rojos, como la sangre y pelaje blanco como la nieve y algunas manchas negras.
-¿Por que nadie me entiende? ¿Por qué mi padre no entiende que nuestra familia es un montón de hipócritas?- pronuncio entre suspiros... Ella estaba decepcionada de su "familia". Ella realmente odiaba a las personas hipocritas, esas personas que se aprovechaba de los demás, esas que finjian que te apreciaban, pero en realidad hacen lo contrario. Y esas personas era su familia.
Así estuvo por unos minutos. Hasta que se dirigió a su armario, de donde saco una camiseta blanca, una sudadera negra, un short negro, unas medias por arriba de las rodillas a rayas blancas y negras y por último un par de borcegos negros. Se cambio de su pijama a la ropa mencionada. Cuando estaba por salir de su habitación sintió que le tocaron el hombro, se volteo a ver, pero no vio nada.
Miró por una ultima vez a los pequeños conejos y se fue a donde se encontraba su padre, esperando para caminar hacia la casa de su abuela.
-¿vamos?- dijo su padre, entusiasmado.
La niña solo asintió con la cabeza y se marcharon.
Al llegar, una señora de unos secenta años aproximadamente los recibió, con una "sonrisa".
Suyai, solo le dedico una sonrisa forzada y entro a la casa.
Al entrar, paso por la cocina...
Pero habia algo que llamaba su atención. Se acerco a la mesada de la cocina y observo una cuchilla, una cuchilla que se podia reflejar como un espejo y su mango era morado. Por alguna razón, ella sentia una atracción hacia el cuchillo, como si la estuviera llamando.
Agarro el cuchillo y Lentamente
Lo guardo en su sudadera.
Fue a la sala, donde se encontraba su padre y su abuela.
-Ah, hola a la adolescente, ahora ya estas muy grande como para hacerte la merienda ¿no?-
-Si, papá ¿podrias ir a comprar pan por favor? hare un budin- dijo fastidiada la menor, clarame te le mintió a su padre. Ella tenia un plan preparado bajo la manga.
-en veinte minutos vuelvo.- dijo con una sonrisa, sin sospechar nada del destino oscuro de su pequeña hija.
La menor solo le hacia caso a esa voz. Una voz que era suave pero a la vez grave, esa voz le hacia sentir confianza y seguridad.
-Hazlo, ya estas lista- le dijo esa voz. Ella asintió y sin hacer algo de ruido con el mango del cuchillo noquio a la anciana.
Tras esto la arrastro, sentandola contra la pared. Le corto las muñecas, en forma de "X" y le tiro agua para que despierte la señora. No paso mucho tiempo y ella ya se encontraba despierta.
-Al fin despiertas...- dijo con una gran sonrisa la niña.
-¡¿Q-que me haces, idiota?! ¡Soy tu abuela!- dijo tratando de levantarse, pero fue en vano.
-Que seamos de la misma sangre no nos hace familia.- dijo secamente la menor, mientras se ponia de cuclillas y apuntaba su cuchillo al cuello de su abuela.
Ella solo cerraba los ojos como si estuviera por orar... Suyai, al percatarce de ello se enfado mas aun.
-¡Eres patética! JAJAJAJAJAJA-
La joven apuñalo 13 veces a su abuela, le corto las muñecas formando una "X" encantada una y de alli saliendo mucha sangre. Cosa que la pequeña aprovecho para formular una frase en el suelo, a lado del cadáver...
"Do you still believe in God.?"
("¿aun sigues creyendo en Dios?")
Al terminar su "obra" de arte corrió a toda velocidad a su casa, tomo a los conejos y huso hacia el bosque.
Días luegos comenzaron asesinatos sin explicaciones.
La unica pista era que todas las víctimas tenian ''X" en las muñecas y en el suelo decia con sangre "¿aun sigues creyendo en dios?".
...Do You still believe in Good...
