"Hola".

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Después de aquel adiós tan cruel, me alejé, busqué la manera de no pensar en ti, salí con amigos, jugué videojuegos, me emborrache con la esperanza de que tu recuerdo se desvaneciera, y no lo logré.
¿Cómo podía olvidar todos esos años? No podía, te había amado de una forma tan alocada, había cambiado por ti, quería demostrarte que no todo lo que tenía eran cosas malas, también podía ser detallista, amoroso, quería que confiaras en mí, y nunca lo logré.
Me dijiste "he estado pensando en separarnos" pocas palabras, pero con un gran peso, con gran impacto; desde ese día sentí como todo se derrumbaba, "no me busques, no me llames, esto se terminó", ya no había ganas de tu parte, ¿ya no había amor o nunca lo hubo? Entendí que con tantos errores te había perdido, posiblemente intenté recuperarte cuando ya te habías ido, cuando habías tomado aquel tren con destino al olvido.
Llevábamos días discutiendo, culpandonos el uno al otro, no éramos capaces de ver nuestros errores que nos aferramos a la idea de dejar morir todo, pero no quería, pedía tiempo, tenía nuevas ideas para re conquistarte, lloré acompañado de la luna, alguien tan solitaria que entendía mi dolor; que me decía "dejala ir", ya no era parte de tu felicidad y eso dolía, porque tú siempre habías sido la mía. El corazón te buscaba, te pedía a gritos y solo sabía decirle "hay que olvidarse de ella".
¿Cómo podía reparar aquellas grietas que se formaban en el corazón? Día a día te pedía y día a día se quebraba más y más, hasta que se hizo nada, pedazos inservibles, que dejaban su lugar para reemplazarlos con piedras, un corazón de piedra y así me había engañado, encerraba tus recuerdos para vivir mejor.
Y te vi en aquel café; tan linda y sonriente, ¿qué había pasado? aquella imagen de ti me hizo volver al inicio. Al primer "hola" y volví a caer, volví a caer en esa hermosa sonrisa destellante, volví a caer en esos hermosos ojos color avellana que se arrugaba ligeramente al compás de tu sonrisa, volví a caer en el color de tu vestido favorito. Así que me acerque, y lentamente fui sintiendo la combinación de naranja y vainilla de tu perfume, el olor dulce de tu cabello, buscaba cada uno de tus lunares que de hacían visibles en los tirantes de tu vestido, y tuve que parar. Me detuve a mitad de la calle, solo quería volver a hablar contigo, saber cómo estabas, si te estabas alimentando bien, si te estaba yendo bien. El sonido de las bocinas de los autos hizo que me diera cuenta de dónde estaba, y me alejé, tomé la decisión de irme de ahí, por mi bien, por tu bien, y por el bien del chico de enfrente que sostenía tu mano y articulaba un "te amo" mientras te daba un beso. En ese momento supe, que un acto de amor es buscar la felicidad del otro antes que la tuya, y tú ya la habías encontrado.

Memorias de una persona rota. Stories to obsess over. Discover now