Capítulo extra
El verano comenzó de la forma más extraña posible.
El tedio, la monotonía, el bucle... todo se repetía una y otra vez. Y no sabría decir si esto era bueno o malo, simplemente... yo me había acostumbrado a ello.
Yo era simplemente un gélido en otro día caluroso.
La noche llegó y con ella la fiesta de todos los años que indicaba el comienzo de la estación, a la cual fui con todos mis amigos y con Leisa, mi actual pareja.
Comenzamos alrededor de año y medio, y pese a todas las dificultades que tuvimos creo que no podía ser más feliz.
Mis amigos nunca estuvieron del todo complacidos con esta relación, pero acabaron aceptándola al ver que yo era feliz. Pese a no considerarla una hermana, la aceptaron en el grupo y la paz volvió a reinar.
Todo perfecto.
Todo estructurado.
Hasta que llegó esa noche.
En la fiesta un tumulto llamó mi atención, empezó siendo unas voces elevadas y acabó siendo gente empujada.
Mientras mis amigos bebían y bailaban con el objetivo de buscar alguna "presa" y Leisa iba al baño, una chica de nuestra edad cayó frente a mí.
Veo como se hace daño en las rodillas al caer sobre el suelo de piedra, así que me acerco y le tiendo la mano.
Eleva la cabeza y me permite ver sus dos inmensos ojos de color azul.
Es increíblemente flaca, por sus mejillas resbalan lágrimas y su pelo oscuro liso se enreda frente a ella.
Me da la mano y en ese momento noto un terror inmenso emanando de ella.
Más que apoyarse para ponerse en pie, me agarra hasta ponerse tras de mí asustada.
Todo ocurre tan rápido que soy incapaz de pronunciar palabra.
-Por favor, ayúdame... me va a matar.
¿Ha dicho que la va a matar? ¿Quién? ¿Quién es esta chica?
Veo como del camino del que ella vino ahora aparece un chico más alto que yo, con el pelo peinado hacia atrás y el ceño fruncido.
Sus ojos chocan con los mío y se percata que tras de mí se encuentra la chica.
-Deima, ¿se puede saber que estás haciendo?
Ella no responde, simplemente tiembla aún más al escuchar su voz.
-Perdona colega- pretende apartarme para llegar hasta ella pero le retiro la mano bruscamente.
No sé por qué lo hice, no sé qué me llevo a hacerlo, no conocía a esa chica, ni a ese chico ni las circunstancias, pero mi cuerpo se movió por voluntad propia.
En un primer momento pone una increíble mueca de sorpresa al ver que le aparto, pero después es la ira la que inunda su rostro.
-Aparta ahora mismo.
Ni por su tono ni por sus prendas reconozco su elemento, dudo que se lance al ataque en mitad de un evento público, pero si la chica ha huido de esta manera es porque es alguien al que poco le importa eso.
-Orco- digo en un tono más elevado de lo normal.
Se enfada aún más al escuchar mi insulto, pese a que no lo era.
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Arde: Ventisca
Science FictionHielo... Fuego... Nunca supe cual de los dos era Nunca supe por cual de los dos decantarme Es por eso que perdí todo...
