“Quien cree saberlo todo no es más que un ciego en su propia alma, el mundo oculta tantos secretos que nuestra mente no es capaz de imaginarse ni entender por ende nuestros ojos imposible de ver.
Alix J. Pino
Prologo
Muchos se preguntarán por qué existen los libros y las historias. Yo pienso que, si no existieran como relato o aprendizaje, nada perduraría en el tiempo. Por eso les contaré una historia de hace un tiempo atrás.
Mi nombre es Iker. ¿Por dónde empezaría a contárselos? Es muy difícil elegir el punto de partida: si fuera por mí, les hablaría desde que nací, pero sé que no sería tan interesante y se aburrirían.
El mundo Xian es, en realidad, como cualquier otro —eso creo. Posee grandes paraísos naturales, hermosas playas, bosques encantados, grandes imperios, caballeros, guerreros, magos, reyes, princesas, dioses, demonios y monstruos. También quedan pocos dragones, pero han ganado el miedo de todos los reinos. En fin: es igual a tu mundo.
Xian se mantiene en equilibrio desde hace años gracias a los Cristales de Elementos, que otorgan a su portador el poder de controlar y producir todo lo relacionado con su elemento. Además de los cuatro clásicos —agua, tierra, aire y fuego—, hay cristales de trueno, hielo, metal, oscuridad, luz y el de Hídra, que domina todas las plantas de la tierra. Son diez en total, y muchos matarían por tan solo uno: de hecho, ya han muerto tratando de obtenerlos. ¡Qué tontos, ¿verdad? Yo no moriría ni arriesgaría mi vida por poder. Soy de los que piensan: si estás bien, quédate bien —así de sencillo. La ambición nunca me ha apasionado, ni pelear por alguien ni por nada. Pero aunque no sea de mi agrado, en este mundo debes saber defenderte, saber usar una espada: nunca se sabe cuándo tu vida dependerá de ti mismo. Y yo prefiero pelear por ella hasta el último aliento antes de dejarme matar.
Todo este planeta está reinado por un único Emperador, conocido como “El Dios Ángelus del Metal”. Desde que tomó el trono con el poder de ese cristal, nadie lo ha vencido —y durante su reinado ha reunido siete de los diez existentes.
Los cristales de fuego y tierra se los entregó a sus dos mejores guerreros y consejeros; los otros cuatro, a los cuatro grandes reinos bajo su mandato: el Sur posee el de aire, el Norte el de hielo, el Este el de luz y el Oeste el de agua. Un reino aparentemente perfecto, pero como todos sabemos, siempre hay enemigos. En este caso, dos: ambos con ambiciones distintas, pero con un objetivo único: tomar el trono y derrocar al emperador. Cada uno posee un cristal: el de planta (conocido como Hídra) y el de oscuridad.
Yo pienso que esos cristales elementales son un poco ridículos —como de cuentos de hadas— y no entiendo por qué todos se matan por ellos. Pero bueno, así es esto: tienen poder y quieren más y más. Como la gran caza del cristal de trueno, desaparecido hace siglos. Ha habido guerras por supuestamente hallar su ubicación, pero después de masacrarse unos a otros, no encuentran nada. Da un poco de risa: es como si el cristal les jugara la peor de las bromas. Pero al fin y al cabo, veamos cuántos más morirán por encontrarlo.
Capítulo 1
Hace ya un par de semanas emprendí un viaje fuera del imperio —cuando digo “imperio”, me refiero al lugar donde reside el Dios Ángelus; los demás se denominan reinos del Sur, del Este, Norte y Oeste... En esos momentos me encontraba en un pueblo de nómadas: lejano, pero no tanto, ubicado en lo más alto picos montañosos puedan existir. Allí el viento sopla sin represión y las nubes acarician los picos constantemente, manteniendo oculto el pueblo de muchos peligros: no solo de bestias, sino de ladrones, asesinos y demás grupos de sicópatas que deambulan por el territorio. Son muy pocos los que saben de este lugar, y los que lo saben no tienen intención de subir hasta aquí solo para saludar a estos pendejos antisociales.
KAMU SEDANG MEMBACA
Iker: el destino de un mundo
FantasiGuerreros legendarios, demonios ancestrales y dioses caprichosos: todos luchan por el control total. Pero en el corazón del caos surge Iker, un joven cuyo camino está entrelazado con el destino mismo de Xian. ¿Podrá un solo hombre desafiar la volunt...
