- ¿Ricky? ¿Ricky, me escuchas? ¿Se oye? -Decía mientras encendía su videoconsola.
- Sí, te escucho.
- Perfecto. Entra en un juego.
- ¿Cuál?
- En uno de terror. Ya que es Halloween lo vamos aprovechar. ¿Cuáles tienes?
- A ver. Tengo el de "Miss Blood", "Criminal" y "Pesadillas"
- El de Pesadillas. Tiene buena pinta. Tú vete entrando y yo lo descargo.
Ambos entraron al juego. La portada era escalofriante. Salía una marioneta de payaso.
El juego consistía en que eras un payaso de juguete y por la noche contabas vida. La misión principal era salir de la casa y matar al mayor número de personas posibles, pero había obstáculos.Esos obstáculos daban mucho miedo, otros te angustia y otros daban un susto, pero aún así, era un juego entretenido, osea que jugaron durante un rato bastante largo.
- A ver, Ricky. Te dije que no era por ahí. No debía de hacerte caso. Ya nos perdimos. ¿Ahora sabes volver a la casa? Recuerda que no nos puede pillar el niño.
- Ay, pues no recuerdo el camino. Da media vuelta e intentamos recordarlo. Me confundí de camino.
- Es lo que te decía, Ricky. No te vuelvo a hacer caso. Ahora tenemos que reiniciar el juego y volver a empezar.
Mientras jugaban, sonó el timbre en una de las casas.
- Espera, sonó el timbre. ¿Es el mío, no?
- No, Ricky. Últimamente estás muy despistado. Pausa un momento el juego que es el mío.
Se levantó de la silla, abrió la puerta y saludo a su padre.
- Hola, papá. ¿Compraste las decoraciones de Halloween?
- Sí, hijo. Son estas dos bolsas. Compré telarañas y arañas falsas. Encontré un esqueleto de plástico también.
- Vale. Esoty jugando con Ricky a un juego de terror.
- ¿Terror? Da más miedo las historias. ¿Quieres que te cuente una?
- No, papá. Estoy jugando. Después. ¿Ricky? ¿Estás ahí? Contesta. ¿Te fuiste? Vaya. Papá, cuéntame la historia, que ni está conectado.
- Vale hijo. Apaga las luces, cierra la ventana, baja las persianas y enciende una vela. Empiezo...
