EZEQUIEL #1

16 0 0
                                        


CAPITULO 1:

MANICOMIO

-Era una mañana de jueves, lo recuerdo bien, me despertó la luz del bombillo, blanca, tan penetrante a mis ojos, quería apagarla, quería apagar cualquier sentido que fuese un obstáculo para mi sueño, acto seguido pude sentir la camisa de fuerza, ¿Qué era esto, una broma de Halloween, los gemelos de nuevo haciéndome esta?. Mi movilidad se veía tan reducida, anulada por una bendita camisa con mangas blancas apretadas, también tenía dolor en mi colmi... Espera y mi... colmillo ya no estaba, tampoco creció otro, me sentía raro, ¿acaso mi pelea con Horus me había dejado así de mal? Como sea, me senté apoyándome con la espalda, para ver una habitación en blanco, muy suave, ¿Cómo se le llama a estas cosas? Ah sí como sea, seguiré contando esta historia. Justo cuando me pude sentar, escuché un deslice, era la puerta, bien blindada, lo noté por su brillante color cuando la luz daba allí.-

-Dos tipos bien altos cuales postes, se me acercaron con una silla de ruedas, por un momento creí que me habían amputado las piernas, pero al bajar mi mirada, no... se me habían adormecido de tanto tiempo en reposo, no me di cuenta... ¿Cuánto llevaba en ese lugar tan triste?-

-A ese paso, no me importó mucho que digamos, me cargaron sin pronunciar palabra alguna, eso no me tranquilizó en lo más mínimo y acto seguido me sacaron de allí, por lo visto aquí esperaban que los pacientes pudiesen liberar su estrés de "locos" en un comedor... sí que son tontos, y en ese ritmo yo les seguía; pues continuaba creyendo que era una mala broma, pero al momento que se detuvieron y me dejaron en el comedor, viendo a otros locos de mi nivel, algunos estaban deformes por electroshock, o les faltaban alguna extremidad, otros estaban completos, me hacía a la idea que estaba allí por más que una broma, pero... ¿Qué había hecho para terminar allí?.-

-Mi cabeza no me daba pistas de lo sucedido, no podía imaginar que hice para que mis deidades en vez de matarme, me encerraran con todos los demás ejecutores locos, o humanos... o incluso furros. Era una locura, seguía callado, hasta que uno de los loqueros abrió la boca para decir: " Su atención amigos, aquí tenemos a Ezequiel, acaba de despertar de su trance... recíbanlo como uno de los suyos." Para renovar el silencio y comenzar con las penetrantes miradas de los contrarios, no esperaban que hablara o dijese algo coherente, a lo que me sentía incómodo, así que simplemente miré mi plato de mierda fría, nah, era papa con atún y un patacón, pero habían moscas en esto, y me causaba asco, pues una vez la presentación de mi persona acabó, comenzaron a comer, como si fuese un festín, algunos comían por la boca, otros se metían a sus cuencas la papa, quería vomitar, ellos si estaban locos... por lo menos eso creía.-

-Mientras todos estos les valía una mierda mi presentación por parte del loquero... mi mente todavía estaba en blanco, podría decirse que me perdí en los pensamientos a lo que mi cuidador me acercaba la cuchara con mierda de insecto a la boca; lo que más quise en esos momentos era tumbar esa cuchara con porquería lejos de mi boca, soy muy idiota, al momento de eso, tenía mi boca ligeramente abierta, a lo que me obligó a tragármela, iba... no ,vomité en la mesa, y noté como mis compañeros se empezaban a empujar por el vómito, algunos se lo untaban en la cara, y eso solo mas asco me provocaba.-

-Hah... para ver cómo me separaban del resto, como el responsable de ese caos vomitivo, quizás solo así me libre de comer algo tan repulsivo.-

-En ese retorno por mi fallido desayuno, note que no podía ser el único con camisa de fuerza, algunos de mi misma dimensión estaban allí, y los que profesaban mi trabajo; estaban de la misma forma que yo, por suerte solo los reconocía por sus cicatrices o marcas de nacimiento en el rostro, afortunadamente no los conocía como tal.-

-El trayecto hasta mi cuarto se hizo eterno, mi boca sabía a mierda, y sentía que alguien, alguien no muy lejos, se reía de la escena.-

-Nuevamente en blanco, me perdí por horas, hasta que creí dormir; para que así pasasen las semanas, bueno, no podía ser peor...-

-Que equivocación pensar que el desastre del desayuno iba a ser lo peor, epifanías de lo que soy, o mejor dicho, lo que fui, mientras dormía, así pasé toda una puta semana, debería cuidar mi lenguaje, pero acorde a mis semanas en este encierro, siento, que... mi yo, no existe, que la mente de un prodigio en las artes del asesinato, se esfuma, que tengo la necesidad de dejar de pensar, y siento escalofríos por todo mi cuerpo. ¿Qué son estos sentimientos tan, tan melancólicos al no tener memoria para haber acabado como un títere más de una institución mental? No sé qué me sucede, pero; debo salir, creo que la soledad por momentos afecta mi realidad, sueño en como salgo de aquí, una vez afuera, establezco una cabaña tan alejada de este nefasto lugar y conozco una mujer, la mujer de mis sueños; y nuestra...descendencia correteando por los pisos de madera, ver como mi eternidad me impide envejecer, junto a mi familia, nunca había estado tan "motivado" desde que llegué; y por si fuera poco, los loqueros no atienden a ninguna de mis preguntas. Decían como: "Es innecesario; o, ve a comer, no es tiempo de preguntas tontas, tontito la respuesta está en tu corazón" Bah... pura mierda, como desearía estar afuera de este lugar, me conformaría solo con eso, pero por ahora... A recordar lo que me trajo hasta aquí.-

EZEQUIELStories to obsess over. Discover now