Kazemaru estaba preguntándose: ¿Qué diablos estaba pasando?
Una semana, llevaba una maldita semana, tratando de entender a tres de los titulares del equipo y su extraño comportamiento, pero enterarse de la verdad solo había logrado sacar su instinto protector.
Todo había comenzado el sábado en el entrenamiento matutino del club, desde que llegó estuvo ansioso esperando por Genda.
Había quedado muy preocupado desde que Fudo básicamente lo corrió de los vestidores, había llamado a Genda apenas llegó a su casa, pero nada. Le llenó el buzón de mensajes y nada, nunca hubo respuesta.
Pero él no pensaba rendirse. Llamó a Fudo y Sakuma, esperando obtener respuestas de alguno de los dos... mismo resultado nada.
Esa noche casi no durmió preocupado por esos tres. Tenía el leve presentimiento de que algo malo había pasado y él no estaba enterado. Así es que el sábado se despertó aún más temprano y se encaminó al club luego de verificar que ninguno de los tres había respondido a sus mensajes o devuelto alguna de las llamadas.
Estaba verificando el equipo que sería utilizado en la práctica cuando los primeros miembros del equipo llegaron.
-Buenos días Kazemaru
- Buenos días, vayan a cambiarse y estiren los músculos.
Ok, ninguno de los llegados eran sus tres preocupaciones, seguiría esperando. Pero pasaba el tiempo, faltaban cinco minutos para que iniciara la práctica cuando Kageyama hizo presencia en el campo.
-Ocho en punto, comencemos con 30 vueltas al campo - avisó el comandante, para preocupación de Kazemaru. El resto del equipo se miró las caras preocupados, el capitán no estaba presente, tampoco el portero titular del equipo.
- Disculpe comandante - se acercó Kazemaru, al ser el único capaz de dirigirse al temible hombre - Faltan algunos integrantes del equipo y no he recibido ninguna justificación de su ausencia y yo... - no quería que el hombre notara su preocupación, pero tampoco quería meterlos en problemas.
- No los esperes, el capitán junto a los jóvenes Genda y Fudo, están en un entrenamiento especial. Hoy no se unirán a nosotros. - Hubo una pequeña pausa, donde dejó claro que no daría más explicaciones - Comiencen a correr.
Así transcurrió el entrenamiento, con un ambiente cargado de pesimismo y preocupación, faltaba el capitán, faltaba su guía y pilar. Tampoco estaba Genda, el apoyo emocional y segundo soporte del equipo. Extrañamente también extrañaban a Fudo, si es cierto que lo que mejor hacía era pelear con Sakuma, pero eso en cierta forma era parte de su rutina ya. Ahora todo lo que había era calma... una nada agradable calma.
Todos estaban exhaustos luego del entrenamiento, como siempre Kazemaru y el comandante verificaban la información del desempeño de cada miembro del equipo, mientras estos se duchaban.
Así terminó el día, sin rastro de Genda, Fudo o Sakuma. No hace falta decir que su preocupación solo aumentó.
El domingo era día de descanso, volvió a llamar a sus amigos con el mismo resultado del día anterior... nada.
Lunes, por fin. No había manera de no interactuar con ellos ese día, los vería en clase y a la hora del almuerzo. Sería fácil conseguir respuestas... estaba muy equivocado.
Kazemaru llegó temprano esperando como siempre encontrar a Genda sentado en su pupitre y a Sakuma junto a él hablando de cualquier tema, más al rato llegaría Fudo y comenzaría a molestarlos. Esa era la rutina diaria. Pero los tres puestos estaban vacíos.
Pasaban los minutos y ninguno de los tres llegaba. No fue hasta que el profesor de la primera hora de clase ingresó por la puerta, que dos cabelleras marrones y una platinada entraron corriendo al salón. Agitados por la carrera que seguro habían pegado para llegar a tiempo.
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Su Carácter
FanfictionTodos los titulares del Instituto Imperial, estaban acostumbrados al tranquilo Kazemaru. Incluso Kageyama lo consideraba un joven muy dócil y tranquilo, ninguno esperó lo que estaría dispuesto a hacer el chico con tal de defender a sus amigos. FINAL...
