Cap 1: Superficie

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La vida es una contradicción, ya que vivimos para morir, y luego de eso... nadie sabe...

Pero si una mañana te levantas con gritos y pasos ajetreados en las calles, ya todo es una contradicción, los pájaros nadan en una cosa que parece un fango bastante espeso mientras que parece no dejar que se muevan, mientras que los peces volaban en un cielo naranjo que parecía lava cayendo del cielo; todo es una locura, pero sería mejor retroceder 2 días.

Me llamo Inkvar Santilla, mi mama es sueca y mi padre es de España, soy estudiante de la escuela privada CAPITAL y el día en el que estamos es miércoles, uno de los pocos días a la semana que viene ella, Charlotte Lismont, la chica que me encanta, la chica de pelo corto y tímida, es una excelente estudiante.

- ¡BUAJAJA! - una figura de mujer se asoma por detrás y se lanza encima de mí, mi mejor amiga Güiller

-algún día me mataras de un susto mujer-

Ella me mira dudosa y replica:

-si quisiera matarte ya lo hubiera hecho tontito, cambiando de tema... ¿sigues espiando en secreto a Charlotte?-

se me subió el corazón al pecho cuando escuche eso

-la próxima lo dices por el megáfono de la escuela-

me miro con cara de desafío

-no me retes porque lo hago, no seas tonto y háblale-

- ¿dejarías de llamarme tonto? -

-mmmm...noup-

-cómo sea-

La escuela siguió como siempre, nos fuimos a casa, por que lamentablemente debía hacer un trabajo con Güiller y no quería una mala calificación otra vez, mientras caminábamos Güiller alegaba que había visto duendes y ese tipo de cosas en su patio trasero mientras hacía ejercicios, yo le decía que esas cosas no existían y ella como siempre hacia un pequeño berrinche con la ley del hielo y luego me hablaba como si nada, la verdad a ella no le interesaba que no habláramos, solo que yo estuviera junto a ella, aunque no quisiera, (como en este trabajo el cual tenía planeado hacer con Charlotte, pero ella me retuvo) pero no me malinterpreten me gustaba estar con ella, pero puede ser demasiado cansador estar con solo una persona todo el tiempo y quisiera cambiar de entorno o hablar cosas de chicos y no solo de lo que esta de moda o con quien se caso cierto integrante de cierta banda de adolescentes.

Así es como llegamos a la casa de Güiller, la madre de ella era una mujer muy desordenada, se llamaba Delí, pero todos los que la conocían le decían "señora de Lacroix" ya que ella había escrito un libro famosísimo y sin quererlo había creado un personaje tan parecido a ella llamada Gilberta Lacroix.

Ella nos miró extrañada y se dio la vuelta mientras ordenaba algunas cosas en una maleta bastante grande -Güiller cariño, que haces aquí, recuerda que te quedaras con tu padre hasta que regrese de la conferencia de Francia, no puedes quedarte sola siendo tan conocida por todos, imagínate vienen ahora que esta la casa sola y la saquean o... peor porque podrías caerte de la escalera y romperte el cuello y morir agónicamente de desangramiento o por no tener a alguien tu lado, ay Güiller hija mía dame un abrazo, debes cuidarte tanto en estos días, hasta de tu propia sombra-
Les explicare, ese sobrenombre que tiene la señorita Delí no es por su gran trabajo como escritora, si no una crítica hacia ella; en el libro la señora De Lacroix es una viuda histérica que sobre protegía a sus hijos después de que su padre muere por suicidio al no soportar más a su esposa, obvio la señora De Lacroix no le cuenta nada de esto a sus hijos; en vez de eso les dice que murió salvando a un indefenso animal de unos malhechores.
-Mamá estaré bien, hoy me quedare con Inkvar, él sabe pelear y muchas otras cosas, entre primeros auxilios, dar reanimación y dar bes... respiración boca a boca- Güiller es muy torpe con las palabras, se equivoca de vez en cuando, casi siempre me dice Bo Fe en vez de Be Fe o le dice nimas a las hormigas, es muy rara algunas veces, pero la quiero mucho como es y no pienso cambiarla.
-también nos quedaremos con otras dos amigas y tres amigos mamá, así que no te preocupes, además papá prometió venir a vernos por el día-
-ok lo dejare pasar, pero por favor compórtate Güiller- ella solo se ruborizo y asintió.
La tarde siguió, pedimos piza, ella tomo la posición de siempre que comemos, yo de colchón y ella encima mío y ahora lo empalagoso, cada vez que hacemos estas cosas jugamos a verdad o reto, cuando escuchamos el timbre bajamos y abrimos.
-hola Güiller, como estas amiga-
Güiller solo las saludo y a aparentemente también a sus novios, aunque a pesar de eso me llaman guapo, lindo y esas cosas, ellos parecían enojados por lo que las chicas decían, yo les decía que no podía ser tan enserio y que no lo dijeran frente a sus novios.
Además de que cada vez que ellas lo decían Güiller me miraba con una sonrisa y me apretaba más fuerte, enserio estaba muy celosa, yo no le iba a quitar a sus amigas, y de repente vino algo que nunca me espere.
-oye Inkvar ¿tú y Güiller son novios no? - replico una de las amigas
Güiller se sonrojo un montón mientras que yo solo dije que no, me levante a la cocina aparentemente de un tirón de brazo, Güiller me llevo arrastrando hacia allá, allí me acorralo y me beso.
- ¡¿Güiller que estás haciendo?!, tú sabes perfectamente para quien era ese... beso...-
Güiller estaba llorando, su pelo cubría su cara, pero podía ver el brillo de sus lágrimas, estaba confundido con lo último, ¿Por qué lloraba?, yo no era de su tipo, el chico alto de pelo negro con una mirada desafiante y de dos partes del mundo que ella siempre describía, yo soy Inkvar santilla **, un chico normal, 1.79 de altura, pelo negro y largo, lo suficiente para hacerme un peinado samurái y mi mirada es de "te conviene no ganar, o matare a toda tu familia" soy muy feo, como una papa recién cosechada, no soy social, tengo una mala comunicación con mis padres y no suelo salir por no tener más amigos que Güiller, no tengo un físico bueno y sigo sin aprender a ser delicado, que me vería ella.
-todo...-

- ¿Qué? -

-susurraste todo lo que pensaste, como siempre, si me gustas, me encantas, pero nunca te has dado cuenta, eres tan tonto algunas veces que... me enamoras más. Yo paso siempre contigo, estoy a tu lado, te saludo todos los días y aun te gusta esa rara de Charlotte y no entiendo por qué-

-por qué no se, es linda, tímida y...- no termine de hablar y me agarro la cara.

-te gusta ella porque yo ya te harté ¿no? -

-no es eso Güiller, yo nunca me cansaría de ti-

-pero... yo aun así no podría ser tu novia ¿no? Aunque a mí me conozcas de toda la vida-

-la chica que me gusta es Charlotte, te guste o no-

Sali corriendo de allí sin despedirme de esas amigas tontas que tenía Güiller, como pudieron preguntar eso, "iyi Inkvir ¿tí y Gillir sin niviis ni?", tontas.

Cada paso que daba lo sentía más pesado, sin darme cuenta, estaba lloviendo torrencialmente, toda la gente que había en la calle ya no estaba, todas las tiendas luminosas, no brillaban y más importante, ningún auto pasaba, no sabia donde estaba y este libro hasta hace un momento no rimaba.

Entre los grises y los negros de la noche vi unos resplandores de color amarillo, tal vez la hipotermia ya me había alcanzado, pero simplemente me dormí.

subsueloWhere stories live. Discover now