Una Noche fría, y Verónica estaba acostada en la cama, mirando al techo y pensando en que hacer, pues se había marchado de su casa un martes dejando una nota a sus padres de que se iba de allí y regresaba el sábado, suspiro de manera muy profunda, sería castigada al llegar, era comprensible, puesto que tenía 16 y aunque esa semana estaba libre de ir a clase no era mayor de edad y todavía vivía con sus padres eso significaba que tenía que seguir sus reglas, se levantó y se dirigió afuera de la habitación en la que estaba, y se sentó en la sala de estar a contemplar la fogata, se encontraba en una cabaña con su novia, ella era mayor por dos años y asistía a una prestigiosa universidad, se llamaba Amanda, era morena con un cabello ondulado largo hasta su cintura, era alta y delgada, sus labios eran un poco gruesos y sus ojos eran de un verde esmeralda, en conclusión toda una belleza y todavía no se creía que estaban juntas, porque de hecho fue Amanda quién se lo propuso, Verónica que sentía que la conocía desde siempre y que era con quién quería estar durante el resto de su vida, acepto a tan solo dos meses de conocerla, Amanda se encontraba fumando fuera de la cabaña y no la culpaba, se lo informo desde un inicio su afición al cigarro la tenía desde hace unos tres años y no se le había pasado por su cabeza dejarlo, de repente escucho como se abría la puerta, miro hacia la dirección en la que se encontraba la entrada a la cabaña y vio a Amanda, quién dijo en una manera burlona:
- Bu
Verónica dio una leve sonrisa y Amanda le guiño el ojo derecho siguiente a esto le pregunto:
- ¿Te asustaste de que no fuera yo?.
- Si, sé que es un poco absurdo pero, me exalte un poco, perdón.
- Tranquila, no tienes de que disculparte, más importante aún, ¿te sientes mejor?, No sonabas muy bien cuando te llame.
- Si, me siento un poco mejor, pero tengo que comentarte algo.
- Si claro, soy toda oídos, dime qué pasa?
Verónica frotó sus manos para generar algo de calor en ellas, Amanda la miro fijamente y le dijo:
- Dame tus manos, Vero.
- Ok.
Amanda tomo las manos de Verónica con delicadeza y noto que estaban muy frías así que se inclinó hacia ella y se quitó sus guantes de lana y se los coloco, después le brindó una cálida sonrisa y pronunció de manera delicada:
- Están heladas, espero que esto ayude a calentarlas.
Amanda volvió a sonreír y se sentó en el sillón que estaba al frente y se sirvió una copa del vino que estaba en la mesa de estar y miro fijamente con una expresión seria a Verónica. En aquella sala sólo alumbraba la luz que emanaba de la fogata, todo estaba parcialmente oscuro y la noche era extrañamente fría, Verónica se veía inquieta con una expresión de impotencia en su rostro, con la mirada perdida en el suelo y se notaba a lenguas que reunía el valor para pronunciar alguna palabra, se relamío los labios pálidos que poseía y adoptó una posición erguida en el sillón, cruzó sus piernas y entrelazó los dedos de su mano y miro a Amanda quién se notaba algo impaciente, aunque su forma de actuar era tranquila su mirada era inquietante y algo aterradora, Verónica trago saliva, tenía un presentimiento de que algo malo iba a pasar, algo fuera de su plan, respiro profundo y nuevamente trago saliva y se dirigió hacia Amanda con un tono de voz débil y dijo:
- Pase el examen de ingreso para la universidad.
- Genial, ahora estaremos juntas, tranquila sé que el campus es grande pero te guiaré siempre y nunca te perderás, por qué tardaste tanto en decirme?.
- No es para tu universidad.
El entusiasmo con que se mostró Amanda se desvaneció en cuestión de milésimas de segundo, su expresión cambio y se colocó una expresión rígida en su rostro no tardo mucho en decir:
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the night before fall
Randomhistorias de terror y suspenso sin ningún orden, creadas por mi
