Tal vez

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Si escapar de la realidad era posible entonces quería renunciar todo en ese momento, la desgracia era perseguida desde que tenia memorias o tal vez la dicha de la fortuna se hacia presente ante el maldiciéndolo con el sufrimiento eterno hasta el día que muriera en alguna misión o bien si tan solo se le concediera, seria cuando las frías y dulces manos de la muerte saciara con su alma llevándosela lejos de su cuerpo a donde ello decidiera.

Seria castigado por toda la eternidad o el castigo eterno vendría a él, era una cuestionante que denotaba en su cabeza cada vez que pudiera, atormentándolo sin piedad alguna, no importaba su frio y serio rostro no tenia el por qué ir contando su sufrimiento a otros, si iba a cuestionar su vida como cazador iba a ser el mismo quien fuera su juez y verdugo de sus actos.

No era que se negara del todo al hecho de quejarse y contar sus malestares, pero recordaba por las hermosas palabras de su madre que eran tan dulces como lo fue ella en vida.

"El compartir tus tristezas, temores, rabias y felicidades debe ser con quien decidas pasar el resto de tu vida y quien te haga feliz"

¿Pero que era la felicidad? Realmente existía y por qué lo había abandonado y dejado su suerte al olvido, era imposible que con aquel carácter suyo alguien podría aguantarlo, no negaría que sus liados muchas veces lo denominaban su "amigo" pero no estarían siempre con el en lo que restaba de vida y menos sentía aquello que denominaban felicidad.

¿Entonces Granger no podía contar sus inseguridades cuando solo con el mirar de su rostro serio y sus cortas charlas el resto ya juzgaba sin el darse el tiempo de conocerlo, o tal vez solo un tal vez el no dejaba que alguien conociera más allá del tirador y violinista que era?

Como si estuviera en automático su mente lo guiaba al mundo de los pensamientos sin fin mientras sus piernas lo llevaban sin rumbo alguno, el reír y las charlas sin sentido sacaban de sus pensamientos, Estaría loco si no fuera a reconocer aquella voz, sus chistes tontos sin sentido, su voz marcada y masculina y siempre alguna estupidez en su charla...

Maldecía al cazador rubio que era Alucard, y su gran carisma que hacía que todos lo quisieran a pesar de que hablara estupideces y terminara siempre metiéndose en problemas, pero que hacía que, a pesar de las misiones peligrosas, el dudar si vivirá o morirá en cambo de batalla hiciera que nunca perdiera aquella sonrisa.

Era tan único y resaltante, difícil ignorar su presencia cual un sol brillaba con luz propia que opacaba todos a su alrededor, un alfa que tenía tanto a envidiar y sobre todo su posición dominante que la vida le otorgo, en cambio para el...

Era todo lo contrario.

-Hey! Pero que sorpresa, si es Granger ...deja de estar de curioso y ven aquí estábamos hablando de...-

No quería ser obvio, no quería ser visto, entre el grupo que lo rodeaban a él podía denotar algunos rostros conocidos y las miradas de odio, repudio junto a que era típica de miedo le eran familiares, sabía que para muchos él no era bienvenido y entre ellas la sonrisa de aquel sol llena de sinceridad dirigida hacia él.

Dolor

Tristeza

Ira

Odio

El conocía muy bien todo ello, el no merecía ello, no merecía esa sonrisa, tanta amabilidad no eran dignas de él, su oscuro ser no debía opacar a Alucard.

-Estas seguro de ello? -

Y como aprovechando el momento o tal vez solo del destino hizo que Miya hiciera esa pregunta, pero ello no lo inmutaba, Apoyándose en el brazo de Alucard hacia presión en la zona del pecho, no era tan notorio y quien sea diría que simplemente fue un pequeño accidente, pero ante los ojos agudos y la perspicaz vista de Granger la situación era otra, algo dentro de el tal vez el omega que llevaba negando y odiando tantos años con repudio le pedía hacer cosas que nunca ni por asomo en su mente pasaría

"Negarse no te ayuda, ve y quita a Miya de allí"

-No me interesa...-

Mascullo la respuesta mientras fruncía el ceño con aquel tono frio en voz que lo caracterizaba, dándose vuelta para emprender camino lejos de ellos.

Pero que era lo que hacia que tuviera pensamientos tan raros, el sentir del dolor en pecho podría justificarse con una mala salud o tal vez tanta agitación, provocada por tantos motivos que pudiera existir en la vida.

Pero por que su mente se llenaba de tanta negatividad, de malas vibras cuando veía a Alucard, que llenaba su corazón de tristeza y desesperación, tal vez el hecho de tener tanta amabilidad suya lo estaba volviendo loco.

Que era ese sentimiento de vacío que sentía cuando estaba cerca suyo.

Porque su corazón daba tantos golpees en su pecho.

Todo iniciaba con un por que, sin respuesta alguna, una marcha sin rumbo y un dolor que no entendía.

-Tal vez... me estoy volviendo loco-

Estoy AquiCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang