El pequeño Germán aprende a vivir

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Un día antes de finalizar el verano vi esa luz, era 22 de septiembre de 1924, cuando sentí los brazos de mi madre por primera vez. Fui el menor de 5 hermanos, y siempre estuve rodeado de personas dedicadas a hacer el mal, desde pequeño fui víctima de burlas y agresiones por parte de otros niños hasta que aprendí a defenderme, a los 10 años empecé a vagabundear por las calles donde conocí a Ferdinand, un huérfano que llevaba 5 años en las calles pues se escapó del orfanato junto a su hermana, con Ferdinand las aventuras no faltaban, era un amante de la buena comida y hacía cualquier cosa por su hermana, yo lo consideraba un hermano pues me apoyaba en todo e incluso me colaboraba con dinero, amaba ir a su escondite improvisado ya que allí solíamos hacer sopa en una fogata hecha por él y también tratábamos de reparar un auto abandonado que encontramos en Lipaer Strafze, con el tiempo Ferdinand se alejó de mí porque había encontrado una chica con la que era feliz pero igual seguía la lealtad de amigos.

Cuando cumplí 13 encontré un cigarro en el pantalón de mi padre, no le vi nada de malo, en mi barrio era muy común, desde ese día empecé a fumar y fue tanto lo que fumaba que llegue a comprar dos cajetillas diarias, nunca fue un riesgo para mi, ni tampoco me afectaba, simplemente fumaba por gusto y nunca hubo nadie que me dijera algo pues nunca estuve en un colegio, mi padre llegaba muy tarde y se iba muy temprano y mi madre no sabía nada porque estaba agonizando y no quería preocuparle. Durante dos años me aleje de mi padre y de mi madre, casi no veía a mi hermanos y ganaba dinero limpiando autos, realmente vivía más en la calle que en mi casa.

Cuando cumplí 15 años Ferdinand me invito a vivir junto a él y a su novia, le comente a mi madre que me iría de casa y ella no lo tomo tan mal. Ya instalado en casa de Ferdinand decidí fumar junto a la ventana todos los días lo cual a Ferdinand no le agradaba, muchas veces me sentía como violín ya que Ferdinand tenía momentos con su pareja enfrente de mi por lo que decidí irme a vivir junto a mi madre otra vez.

Tenía 16 años, ya sabía lo que era vivir, había descubierto de todo y no confiaba en nadie. Me dirigía a casa de un amigo que vivía muy lejos y debía tomar el transporte público, cuando entre había una chica sentada en la silla de atrás, estaba dormida y se le había caído la cartera, yo la recogí y la desperté suavemente.

- ¡No me toques! ¡Aléjate! -Grito ella sorpresivamente.

- tranquila, se te cayo la cartera - respondí de manera cuidadosamente.

Ella tomo su cartera y se volvió a dormir, había algo en ella que me llamaba la atención, no se si era su carácter pero había algo que me gustaba. Espere a que bajara del bus pues estaba medio perdida, cuando bajo yo baje enseguida y le dije:

-¿Necesitas ayuda?

-No me molestes- respondió ella con una mala cara.

La verdad no sabia que hacer junto a ella, no sabia que decir o como actuar para no meter la pata, así que empece a hacer tema de conversación.

-¿te gusta algún deporte?- le pregunte de una manera tímida.

-me llamo rosa- respondió ella con intención de decir que debía presentarme.

-yo soy german.

Desde ese dia hubo una linda amistad entre rosa y yo, pero yo sentia algo por ella solo que lo negaba porque nunca me habia visto enfrentado a una situacion de este tipo. Entre mas pasaba el tiempo habia mas confianza entre ella y yo, podia hacer chanzas sin que ella respondiera de mala forma, yo la molestaba y ella me molestaba pero tenia miedo de que ella se enterara de lo que sentia porque cada vez era mas fuerte y tal vez no era mutuo.

Paso el tiempo y yo cada vez me sentia mas atraido por rosa, ella parecia seentir lo mismo pero tenia dudas, le comente a ferdinand y el me dijo que aveces el silencio es mas ruidoso, no entendia el concejo que me habia dado hasta que un dia comprendi que si no le decia a rosa lo que sentia me podria arrepentir toda la vida.

-rosa- le dije de manera timida- hay algo que te quiero decir.

Agarre un cigarrillo, lo prendi y empeze a fumar para calmar los nervios, habia escrito una carta dias antes en los que le decia todo lo que sentia, asi que la saque y se la di.

-¿que es esto?- pregunto ella de forma curiosa.

-lo sabras cuando la leas.

Ella de forma inmediata abrio la hoja y empezo a leer, justo alli sali a correr porque no queria ver su reaccion.

''mira no se como decir esto, hay algo que me esta matando la cabeza y estoy seguro de esto pero tengo miedo, miedo al rechazo, miedo a quedar con el corazon en pedazos, miedo de perderte, miedo a que todo cambie por esto porque me encanta lo que hay entre nosotros aunque no se que es, el caso es que desde el dia en que hable con tigo senti una conexion extraña y ya que ha pasado un tiempo me doy cuenta de lo importante que eres para mi, me gustas ¿si?, no se que pasara despues de esto pero me gustaria que no cambiara nada, esta relacion de amigovios me gusta y no quiero alejarme de ti.

con amor German.''


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