Este mundo es cruel, sé que eso no es nuevo para ninguno de ustedes, al fin y al cabo viven aquí también, pero supongo cada quien lo ve y lo interpreta a su muy particular manera.
Pero para mi no es cruel de la forma genérica en que las personas suelen decir que lo es, la crueldad es solo otro rasgo humano, nada más y tampoco nada menos. Si sufrimos es porque nosotros mismos lo hemos provocado, es lo que sembramos y alguien tiene que sufrir las consecuencias; ustedes juzguen si eso es justo o no, pero las cosas son así y punto, siempre, siempre han sido así.
Dicen que cada persona es un mundo, en ese caso creo que hay mundos mas crueles que otros, mundo mas soleados, mas brillante, mas oscuros, mas tormentosos, mas bélicos, mas pacíficos, mundos destructivos, mundos constructivos; me pregunto: ¿Qué tipo de mundo sería yo?
Pues bien, hay un mundo en el que el sol brilla todas las mañanas y los arboles florecen en invierno, donde los animales conviven y se comportan de una forma tan civilizada que dejarían en mal hasta el mas fino de los caballeros, en ese mundo no hay humanos, no hay conciencia porque se deshecho hace mucho, hubieron conflictos y el gestor de ese mundo decidió que era mejor extinguir algo bello que perder todo lo hermoso que poseía, sonreía en las mañanas y lloraba en las noches, pues el recuerdo de lo que fue y lo que el presente había costado lo perseguía en cada atardecer.
Hay otro mundo en el que las noches eran frías, el viento era helado y áspero, los truenos sonaban a cal y canto aquí y allá; los habitantes de ese mundo pensaban que ese sonido eran las voces de los dioses que les dieron vida, dioses que se habían marchado hace tiempo atrás, pero cuyas acciones dejaron cicatrices que perdurarían por todo su existencia, a veces el sol intentaba brillar pero rápidamente una tormenta se formaba y ocultaba hasta el más mínimo rayo que la intentara atravesar (es posible que los habitantes sean gatos, tengan gatos o veneren a los gatos, júzguenlo ustedes).
Otro mundo no tenia recursos suficiente para sostenerse, nada lo llenaba pues había dado todo de si, lo había regalado, despilfarrado, tirado cual goma de mascar a la basura. Ahora invertía su tiempo en localizar nuevos mundos, soñaba con poseerlos, controlarlos, "protegerlos" solo para llenar el vacío que llenaba su interior, con complejo de inferioridad y habiendo pasado por cada "tragedia" que atormentaba su pasado espera ansiosamente la llegada de un ejercito real y galante, que la salvara de su miseria y devolviera su esplendo como el que tuvo alguna vez. Bueno, sigue esperando.
