Era mediados de primavera, el día estaba soleado y una leve brisa recorre las calles. Un clima demasiado agradable para la mayoría, sin embargo para la chica que trabaja en el restaurante es un clima a momentos insoportable. Se encontraba retirando los platos de una de las mesas situadas junto a una de las grandes ventanas, en ocasiones se inventaba historias de la gente que transitaba por afuera, lo que le ayudaba a ser más amena su jornada. Fue así que un día divisó a uno de sus amigos, Marco, quien iba acompañado por otro muchacho a quien no conocía. Él se veía serio, vestía una polera y shorts negros, al igual que sus zapatillas, llevaba el cabello suelto y largo. Estaban parados justo frente a la ventana del local en una parada de autobús, Marco saludó a la chica al verla a través del cristal, y ella respondió el saludo con su mano. En el rostro del otro muchacho no había expresión, miró en hacia la ventana pero no dejó su mirada en ella, fue solo algo fugaz.
Ya al atardecer, terminado su turno, la joven salía del restaurante para dirigirse a su casa cuando alguien la llama, Marco, quien iba pasando por el lugar en compañía del otro muchacho.
- hey, cómo estás? - le preguntó su amigo.
- bien, acabo de salir del trabajo. Y tú, en qué andas? - contestó ella
- Nada, solo acompaño a mi amigo, acaba de llegar a la ciudad por asuntos laborales y estábamos recorriendo un poco. Félix ella es Astrid una buena amiga
- hola, un gusto. - saludó Félix
-Íbamos de camino a tomar algo, te interesa venir? - preguntó Marco
- no tengo mucho ánimo de salir hoy, solo quiero ir a mi casa y recostarme - respondió ella
- ánimo, te servirá de distracción - insistió
- lo pensaré, pero no te prometo nada. En verdad no me siento muy bien.
- te estaré llamando hasta convencerte - le dijo Marco sonriendo y guiñándole un ojo.
Astrid se dirigió a su casa, al llegar se preparó un sándwich y un café. Vivía sola, su casa tenía dos pisos. En el primer piso se encontraban la cocina, comedor y baño, mientras que en el segundo nivel había dos dormitorios; si bien el lugar no era muy amplio le ofrecía las comodidades necesarias para vivir. El dormitorio principal era usado por la chica para dormir, mientras que el otro dormitorio, un poco mas pequeño, lo usaba como estudio de arte.
Después de comer se dió una ducha y se recostó en su cama un momento. Su teléfono comenzó a sonar, lo había hecho varias veces desde que llegó, era su amigo probablemente insistiendo en que saliera... Tampoco respondió esa llamada.
El teléfono volvió a sonar, nuevamente era Marco y esta vez decidió responder
- te dije que no estoy de ánimo
- ni siquiera para tu mejor amiga? - respondió una voz femenina, Javiera. - ven, distraete un poco. No me digas que aún estás así por ese tonto?
- tranquila, eso es tema superado, simplemente no tengo ganas de salir, de hecho ya estoy en la cama, hoy fue un día agotador en el trabajo.
- ok, no vendrás? Voy para allá
- qué? No, ya te dije que estoy en la cama
- da lo mismo, te sacaré de ahí como sea. - la llamada se cortó
Mientras tanto, en el bar estaba Javiera con los 2 chicos bebiendo unas cervezas.- iré a su casa, uds esperen aquí haré lo que sea para convencerla de salir. - su teléfono comienza a sonar.- Astrid! - exclamó
- me cambio de ropa y salgo para allá, dónde están?
- en el bar de siempre, apresúrate, te pediré una cerveza por mientras!
- ya, estoy ahí en 20 minutos - Astrid corta la llamada
- genial! Viene para acá, será una noche increíble!
- es lo que siempre dices Javi - responde Marco
El trío se queda conversando a la espera de la llegada de Astrid, la cual no era muy puntual, sin embargo en esta ocasión cumplió su palabra y llegó al cabo de 20 minutos. Javi se sorprendió por la "puntualidad" de su amiga. Iba vestida de manera sencilla, unos jeans negros ajustados y desgastados, una camiseta de su banda favorita, una camisa a cuadros, zapatillas de lona negras y cabello suelto.
- solo vengo por un rato, y porque fueron muy insistentes.
- está bien, pero haremos que ese momento sea agradable y valga la pena haber salido de casa - respondió Javiera.
- aquí te guardé un espacio, sientate - le dice Marco - así estarás al lado de la Javi y podrán hablar cosas de mujeres.
Félix permaneció callado durante ese instante, luego Marco retomó la conversación que tenían, hablaban de películas y música.
- apuesto a que Marco te está aburriendo con sus críticas de cine - le dijo Astrid a Félix.
- la verdad aún no, pero supongo que podríamos comentar acerca de tu película favorita.- respondió este.
- no tengo una favorita, en realidad tampoco me gusta un género en especial, solo comienzo a ver una película y si me atrapa en los primeros minutos considero en terminar de verla. - contestó ella
- y qué me dices de las bandas sonoras? - preguntó Félix - a veces veo las películas más de una vez solo porque poseen una buena banda sonora. No solo porque sea buena la música en sí, sino porque la música refleja de muy buena manera los sentimientos de la situación y el ritmo de la trama, eso me hace llevar esas melodías en mi playlist.
- si! Yo hago lo mismo, también llevo música que ha marcado ciertos momentos de mi vida, tal como en las películas. A veces no necesariamente de mis bandas favoritas.- contestó Astrid.
- supongo que la polera que llevas es de una de tus bandas favoritas.
- Solo una de varias, tengo gustos muy variados, eso si hablamos de canciones, porque de bandas me gusta mucho el heavy metal.
- y a tí Félix, que bandas te gustan? - preguntó Javiera
- en verdad mis gustos son muy variados, desde jazz a black metal. No sé si podría decir que tengo bandas favoritas, pero sí hay bandas que escucho mas seguido que otras.
- creo que uds se llevarán muy bien - agregó Marco - tienen bastante en común al perecer jajajaja
- cambiando de tema, qué haces aquí? - preguntó Astrid a Félix.
- comparto unas cervezas con uds. No es lógico? - contestó
Astrid se sonrió - me refiero a qué haces en la cuidad, cómo es que conociste a este estúpido jajaja - refiriéndose a Marco.
- estoy aquí por trabajo, conocí a Marco a través de las redes sociales y cuando le comenté que vendría a trabajar a esta ciudad quedamos de juntarnos a beber unas cervezas y me mostraría el lugar. Además de ayudarme a buscar donde vivir.
- por lo que nos comentó, Félix se dedica al rubro funerario - intervino Javiera - aunque aún no nos ha dicho cuál es su trabajo específicamente.
- es un tema aburrido y no me gusta hablar de trabajo en mi tiempo libre - respondió Félix. - alguien quiere fumar? - Javiera y Astrid asintieron. Félix puso una cajetilla de cigarros sobre la mesa, él encendió uno y ofreció fuego a las chicas.
La siguiente hora la pasaron conversando de trivialidades y riendo de una que otra broma, luego Félix decidió que era un buen momento para salir a caminar un poco, antes de ir a dormir, e invitó al grupo a acompañarlo.
- por qué no? - respondió Marco - la noche está agradable. Chicas, vienen?
- vamos, así aprovechan de dejarme en mi casa - dijo Javiera riendo.- después pueden ir a dejar a la Astrid a su casa también
- igual me animé y ya no quiero llegar tan temprano a mi casa, a menos que quieran ir y seguir la conversación allá. - añadió Astrid
- caminemos y veamos qué se nos ocurre. - dijo Félix
Recorrieron las calles hablando, riendo y fumando, incluso Félix entonó un par de canciones. Se quedaron un rato en una pequeña plaza. La noche estaba despejada y comenzaba a ponerse un poco fría.
- creo que me voy a casa - dijo Javiera- me está dando frío.
- te acompañamos - le contestó Félix - luego pasamos a dejar a Astrid.
- vamos - asintió Marco.
Astrid comenzó a frotarse los brazos, y Félix se quitó la chaqueta que llavaba y la puso sobre los hombros de la muchacha.- oh, gracias! Pero y tú, no te va a dar frío? - le preguntó
- No te preocupes, aquí la noche es más cálida que en donde vivía.
- ah dale. - respondió ella y se acomodó la chaqueta. Le quedaba prácticamente a la medida
Tras unos minutos de caminar llegan a casa de Javiera. - ya chicos, me voy a dormir. Lo pasé muy bien, que tengan buena noche.- la joven se despidió
- Que descanses amiga - dijo Astrid y la abrazó
- hasta la próxima - se despidió Félix
- nos vemos - agregó Marco.
- ya que vamos a mi casa podrían pasar un rato, tengo unas chelas guardadas.
Los jóvenes aceptan la invitación y en el trayecto compran unos cigarros y un par de cervezas más, por si hacen falta.
Ya en casa, Astrid va por vasos y cenicero, enciende su laptop para poner algo de música para acompañar las cervezas y la conversación.
- Tu casa se siente acogedora - dice Félix - me gustaría una casa como esta, sabes si hay alguna en arriendo por el sector?
- la verdad no estoy segura, pero podría averiguar. - responde Astrid - y cómo lo estás haciendo con el alojamiento por ahora?
- se quedará en mi casa unos días, mientras encuentra un lugar - Interviene Marco. - lo bueno es que me sirve de compañía y tengo con quien ver series jajaja
- pídele pololeo ahora jajajaja - bromeó Astrid y todos rieron.- cambiando de tema, por qué tanto misterio con tu trabajo?
- cómo dije, no me gusta hablar de eso. Prefiero mantener mi vida personal separada de mi trabajo.
- uy, que misterioso! Jajaja. - bromeó la chica - así atraes a las mujeres?
Félix sonrió - la verdad no sé cómo conquistar a una mujer, simplemente soy yo mismo sin importar a quién le guste.
- creo que lo mejor es ser auténtico ante los demás - opinó Marco - qué sentido tiene aparentar ser alguien que no se es?
- lo dice el que cambia sus gustos dependiendo de la chica que le guste? - le dijo Astrid
- te equivocas, no cambio por una mujer- rebatió Marco. - mis gustos son los de siempre
- y aquella vez que comenzaste a ver un animé porque la que te gustaba era fan de ese? O cuando comenzaste a ver series románticas porque a cierta chica le gustaban los hombre que veían ese tipo de serie? O incluso cuando dejaste de escuchar una de las bandas que te gustan porque a la chica que en ese momento te gustaba no le gustaba esa banda?
- todo eso es falso no dejé de escuchar a la banda, solo dejé de oírla cuando ella estaba presente
Al cabo de un rato de conversación Marco se sintió cansado - bueno, es hora de que nos retiremos Félix, ya es tarde y necesitamos descansar.
- espera, no respondas por él - le increpó Astrid - quizá tú tengas sueño, pero antes deberías preguntarle a él si quiere irse o no.
- bueno, le verdad estoy bastante entretenido conversando con ella, pero creo que sería correcto que la dejemos descansar por ahora. - respondió Félix
- por mí no hay problema si quieres quedarte un poco más - contestó la chica - es agradable hablar con alguien como tú, además si lo deseas puedes alojar aquí está noche, tengo espacio y no me incomoda.
- qué dices? - le pregunta Marco a Félix - Te quedas o nos vamos juntos?
- creo que me quedo, no te preocupes por mí - le responde
- bueno, entonces nos vemos luego. Cuídalo - dijo a Astrid con una mirada pícara.
- imbécil - dijo ella riéndose.
Los jóvenes se sentaron sobre unos cojines en el suelo, siguieron conversando y oyendo música. Compartieron unos cigarrillos y unas cervezas que aún quedaban. Poco a poco fueron conectándose entre sí, tenían bastantes temas de conversación en común.
- es extraño, rara vez me siento tan cómodo con alguien - comentó Félix
- me siento igual - respondió Astrid - es como si ya hubiéramos hablado antes. No te da esa sensación?, no sé cómo podría describirlo, pero creo que eso es lo más cercano.
- Crees en las vidas pasadas? - Preguntó Félix
- Si, por qué la pregunta?, acaso me dirás que nos conocimos en otra vida y nos hemos reencontrado?
- No, solo preguntaba para seguir con lo interesante de la conversación.
- Me está dando un poco de frío y no quiero dejar la conversación, en verdad está interesante. Te molesta si vamos al segundo piso?
- pero si quieres anda a buscar una manta o algo para abrigarte, yo te espero
- es que igual me gusta sentarme en mi cama, es cómoda y cálida, además tu dormitorio también está arriba jajaja
- está bien, me convenciste - accedió Félix - pero si te da sueño me avisas.
- ok - respondió Astrid.
El dormitorio de Astrid estaba adornado por algunas de sus pinturas, además de afiches de bandas o conciertos pasados. La cama era de dos plazas y se encontraba centrada con la cabecera hacia uno de los muros, frente a la misma estaba ubicado un escritorio en donde ella colocaba su laptop y lo conectaba a unos parlantes. La ventana del dormitorio quedaba a la izquierda de la cama y daba a un terreno vacío, con cerros hacia el horizonte, el cual era una hermosa postal en noches de luna llena. Astrid acostumbraba a dejar las cortinas abiertas en noches de luna y de lluvia.
- tienes una gran vista desde aquí - le comentó Félix
- Si! Las noches de luna son las mejores, puedo ver el valle iluminado y en invierno disfruto de ver la lluvia caer por la ventana - Félix observaba como se iluminaban los ojos de Astrid mientras le comentaba esto.
- me encantaría poder tener una vista como esta, si fuese por mí viviría lejos de la gente, quizá en medio de un bosque o en un cerro. Disfrutaría de los sonidos de la naturaleza sin que nadie me importunase con otros ruidos.
Astrid abrió un poco la ventana para encender un cigarrillo y se recostó sobre la cama, Félix se sentó a un lado y ella estiró su brazo ofreciéndole de su cigarrillo. Félix lo aceptó
- deja apoyar mi cabeza en tus piernas? - le pregunta ella
- te dormirás - respondió Félix - luego tendré que despertarte para irme a dormir.
- por alguna razón confío en que si te dejo dormir en mi cama no te aprovecharás de la situación.
Félix se acomodó sobre la cama y Astrid apoyó su cabeza sobre él. Luego siguieron hablando de sus vidas, sus gustos y sueños, hasta que la joven comenzó a caer en los brazos de Morfeo. El muchacho la arropó y trató de levantarse sin importunar a Astrid. Quédate - dijo ella entre dormida - acompáñame un poco más.
Félix se quedó junto a ella, quien lo abrazó y se apoyó en su pecho. Luego comenzó a acariciar su cabello y ella sonrió dormida, luego alzó la vista y lo besó. Fue un beso tierno y casi tímido, él le correspondió... Se abrazaron y besaron hasta caer dormidos...
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El Caminante Onírico
FantasyLa realidad y el plano onírico poseen vías que los unen, no solo cuando se duerme se puede viajar al país de los sueños...
