Todo estaba mal, yo estaba sucia y solitaria.
El calor de sus abrazos ya no propagaban ninguna calidez en mi, solo me asfixiaban, me rompían.
Las lágrimas en mis mejillas se volvieron parte de mi rostro cada día, cada noche, y mis ojos dejaron de ser lo único que me dolía, tal vez yo no estaba destinada para esta vida.
YOU ARE READING
On the border
RandomPorque estoy en lo alto de un rascacielos viendo mi vida y notando lo infeliz que soy, lo mucho que merezco morir y la infinita cobardía que tengo, aquella que no me permite lanzarme y al fin tener paz, al fin estar completa.
