.

38 2 0
                                        

Todo estaba mal, yo estaba sucia y solitaria.
El calor de sus abrazos ya no propagaban ninguna calidez en mi, solo me asfixiaban, me rompían.
Las lágrimas en mis mejillas se volvieron parte de mi rostro cada día, cada noche, y mis ojos dejaron de ser lo único que me dolía, tal vez yo no estaba destinada para esta vida.

On the borderStories to obsess over. Discover now