➥ ⸙;Triste... |• ❝Pero cierto❞⸙ . . . . . ↺

30 3 0
                                        


➥ ⸙;Triste... |• ❝Pero cierto❞⸙ . . . . . ↺

︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿

Era una tarde normal, en una pequeña plaza común como todas. Niños jugaban, mayores conversaban de cosas importantes o simplemente se daban los buenos días; a pesar de las leves voces que se podían escuchar a la lejanía, nada le quitaría aquella tranquilidad al italiano.

Recostado bajo un manzano de frutas rojas y brillantes como el sol de la tarde, sobre el pasto suave al tacto en el cual crecían pequeñas flores multicolores y, todas aquellas vistas, dadas por la primavera que llegaba a tierras italianas. Provocando que la naturaleza crezca temporalmente, dando una bella imagen para la vista de cualquiera.

Nadie me arrebatará este momento.

Pensaba él, sumergido en las nubes que dibujaban formas en el cielo, aunque apenas podía verlas debido a la copa del susodicho árbol. Inclusive había dejado su teléfono con tal de pasar un rato fuera, al aire libre y con la tranquilidad pura del viento... No le gustaba socializar mucho con el mundo desde hace un tiempo, pero era capaz de sacrificarse con tal de sentir aquella brisa nuevamente. Tan calmada como siempre.

Poco a poco, su mundo se empezó a oscurecer y con ello, sus ojos se cerraron completamente. Dejando ambas de sus manos sobre su pecho, sonriendo tiernamente de forma risueña. Ahora sintiendo al suave viento estrellar contra su frente.

Pasó un buen rato así, al borde de caer dormido entre la hierba baja y las flores que la adornaban. O bueno, eso antes de sentir el tacto de los dedos de unas frías manos recorrer sus mejillas, sintió un corto escalofrío; pues varios recuerdos habían cruzado por su mente en aquel momento, inclusive soltó una pequeña risa. Creyendo en la mentira de que era un simple sueño y que las dichas sensaciones eran provocadas por el mismo.

—¿Te habían dicho antes que tú sonrisa es hermosa?— Esa voz grave, ronca y aquel acento tan marcado habían hecho que el estómago del tricolor se revolviera de los nervios. Abrió sus ojos, parecía que su corazón de había detenido apenas ver aquel rostro frente a él.—Oh, diablos, ¿Te asusté?

Se trataba de nada más y menos que España, aquel hombre de gran elegancia y culturas, con el que había compartido bastante tiempo de su vida hace unos largos años atrás. Vio su mano de reojo, ya no tenía aquel anillo de compromiso que siempre solía cargar... Jamás habían celebrado su boda, llegó a recordar. Para colmo, seguía teniendo aquella sonrisa tierna que tanto adoraba el italiano.

A pesar de recordar aquellos sentimientos que una vez fueron correspondidos a pesar de que al final parecieron solo falsedades y mentiras, creadas para seguir una relación perdida, mostró una mirada de desagrado a la vez que apartaba el rostro ajeno -puesto que estaba algo cerca-. Levantándose y sentándose en las finas hierbas frente al contrario, con el ceño fruncido y una mirada de desprecio. Por fin, había vuelto a la realidad.

—Creí haberte dicho que no te me volvieras a acercar, España.— aclaró el más bajo, transformando sus manos en puños mientras apretaba una de las flores. Parecía que iba a arrancarla, pero siquiera era incapaz de ello.

—Tío, tranquilo, que no he venido a molestarte.— Dijo con calma él de habla hispana, dejando caer su espalda contra el no tan grueso tronco del manzano. Aún manteniendo su sonrisa, notando como el enojo del otro iba disminuyendo.

Soltó un suspiro pesado, arrastrándose un poco hasta quedar al lado del susodicho, apoyando igualmente su espalda en el manzano mientras se cruzaba de brazos; mirando las flores de forma desinteresada con el ceño fruncido, no tenía más opción, e irse sería una falta de respeto a pesar de la relación que compartían estos dos. Para resumirlo en dos simples palabras por si aún no lo han captado: Están separados. Y el hecho de que su relación halla durado tantos años, que de un día para el otro el italiano decidiera terminar ello, era... Triste, quizás.

—¿Recuerdas las veces que nos sentábamos en la terraza y tú sentías que podías ver todo Madrid desde arriba?— La voz de carácter manso del otro lo había sacado de sus pensamientos. Pensó en ello, ¿Cómo olvidarlo realmente? Eran cosas hermosas que quizás jamás borraría de su mente por mucho que le duelan— Pasaron años desde eso, no te ruego volver ni nada parecido... Solo quiero que sepas que por lo menos aprecié el tiempo que pasamos juntos, aunque creas lo contrario.

Aquellas palabras habían chocado fuertemente con la débil situación sentimental del italiano. No se sentía culpable, después de todo, él español tuvo la culpa de su separación. Sin embargo, los recuerdos jamás se irían.

Es algo triste, pero cierto.

Entre las EstrellasStories to obsess over. Discover now