Una fiesta;
Mis amigas y yo;
Estaba sentada en las escaleras aclarando mis pensamientos, ni siquiera sé donde estaba mi cabeza.
Se acercó a mi un delgado y alto hombre. Lo miré directamente a los ojos, centellaban fuego, pero la luz cálida de la cocina de la casa me dejaron conocer el color verde más bello que vi. Sus pestañas eran larguísimas, decoraban sus párpados.
Se sentó a mi lado y empezó a fumar un cigarrillo. Dejó un vaso de vidrio lleno hasta al borde de cerveza y me miró por segunda vez.
"¿Fumas?"
"No mucho"
"Toma" dijo y me entregó un cigarro armado.
Lo tomé con mis delgados dedos y fumé. Sentí que todo el tiempo me estaba mirando, así que giré mi cabeza para verlo y él volvió su vista al frente.
De pronto su nariz comenzó a sangrar.
"¿Qué te pasa? te sangra la nariz" dije y él me miró alarmado. Se limpió con el dorso de su mano y se puso de pie. Yo también me puse de pie y lo vi alejarse hasta el baño de planta baja. No sabía si seguirlo o quedarme aquí. Lo seguí por curiosa y noté que dejó la puerta entre-abierta. Se estaba lavando la cara, también mascullaba algo por lo bajo. Sacó de su bolsillo una bolsa con una cantidad pequeña de cocaína creo y la botó a la basura. Me alejé del baño y tiré el cigarro a la basura por miedo de que tenga algo también.
