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Mike era un chico cualquiera, no tenía nada de relevante, se despertaba todos los días con su alarma a las 6 de la mañana, tomaba una ducha, se preparaba para ir al colegio, hacía su desayuno, que era usualmente cereal con leche, y una fruta.
Luego de comer salía de su casa y caminaba, podía tomar un autobus, pero él prefería caminar, decía que era saludable y cualquier sarta de mentiras que se le viniesen a la cabeza, pero la verdad era que él tenía agorafobia, detestaba los lugares concurridos y los autobuses no eran la excepción
Ese día Mike iba caminando, pensando, soñando despierto con la chica que le gustaba, la veia a diario, pero nunca había hablado con ella, a pesar de haber tenido la oportunidad todos los días, se maldecía a sí mismo por no ser capaz de algo tan simple como decirle hola.
En una ocasión casi lo había logrado, se acercó a ella con toda la intención, en un arranque de valentía se decidió a hablarle, ensayó el dialogo que había de decir por unos minutos, ella estaba de espaldas a el
Cuando estaba a unos 5 metros de ella sintió que las piernas le flaqueaban, ralentizó su paso y de la forma más inesperada y aleatoria alguien apareció y comenzó a hablar con ella, era un chico, de esos musculosos que suelen ser el centro de atención, son siempre buenos en algun deporte o por su naturaleza extrovertida opacaban a seres como Mike.

Decepcionado al ver la escena, sintió pavor y se alejó derrotado por el carisma y la personalidad de este chico. Mike se preguntaba qué debía hacer, debería intentarlo otra vez, o quizá escribirle una carta, aunque a su vez pensaba en lo anticuado que era hoy en día. Quizá un mensaje de texto, sí, esa era la opción definitiva, hasta que recordó que no tenía su numero.

No había manera humana de que alguien tan guapa como ella se fijara en él. Y se preguntaba a sí mismo ¿Cómo se llamaría? Quizá Wendy, o no, Lucy le quedaría bien, o talvez Martha, o Agatha. En su mente ensayaba diálogos imaginados de si encuentro romántico en que ella lo abrazaba y le decía que había esperado mucho tiempo para conocerlo, soñaba con darle un beso en la boca.

Y mientras soñaba extasiado con aquel quimérico momento le pareció ver algo caer del cielo, como una esfera de luz del tamaño de una sandía, una luz plateada envolvía aquel objeto que parecía caer muy despacio, como si aterrizara.
Se acercó automáticamente, sin pensarlo, no mostró ni el más minimo resquicio de temor de lo que pudiera pasarle. Él no lo sabía, pero se encontraba de camino a descubrir algo increible, que le iba cambiar la vida.

Al estar a unos pasos de la esfera todo pareció oscurecerse alrededor, la unica fuente de luz era la esfera, no podía ver ni siquiera a un metro de distancia, solo la esfera, Mike extendió su mano para tocar aquella esfera, su mano tocó la luz y sintió que la luz era cálida y agradable.

De pronto su mano comenzó a desvanecerse, se evaporaba como si se convirtiese en arena, no dolía, era una sensación extraña que nunca antes había experimentado, durante un momento observó con curiosidad como se desvanecía su mano derecha, hasta que reaccionó de manera violenta, cayó en la revelación que se iba morir.

El miedo se apoderó de él, que agitaba su brazo enérgicamente con la intención de deshacerse de aquello que le estaba haciendo desaparecer, luego de no obtener ningún resultado favorable, tocó su brazo con la mano izquierda, y mientras lo hacía, su mano izquierda comenzó a desaparecer tambien.

Sus brazos desaparecían con más rapidez, era imposible que estuviera pasando, pero dado que lo estaba viviendo debía ser un sueño, o alguna alucinación, quizá se había vuelto loco de verdad, no lo sabía con certeza, era todo tan repentino, tan inesperado, tan desafortunado.

Siguió de cerca la desaparicion de los brazos, sintiendose impotente a cada segundo que pasaba, cada milimetro de sí mismo se hacía polvo, y vino a su memoria aquella frase "Polvo eres y al polvo has de volver" vaya momento más oportuno para recordar semejante cosa. Al fin y al cabo eran sus últimos momentos, y ese pemsamiento lo tranquilizó un momento.

Cuando sus brazos desaparecieron por completo, ya se había resignado a su inaludible e importuno destino, y de pronto se cayó al suelo, por estar concentrado en sus brazos no se dió cuenta de que tambien el resto de su cuerpo desaparecía, sentía su cuerpo, pero era incapaz de moverlo.
Dijo en un suspiro más a manera de reflexión para sí mismo: Si hay alguna deidad ahi fuera, y este no es el final de la existencia, quisiera que tuvieras misericordia de mí, sé que todo este tiempo he tenido mis dudas sobre tu existencia, espero me puedas entender.
Habiendo dicho esto su cuerpo termino de desvanecerse, y el viento arrebató los restos de lo que alguna vez había sido Mike, aquel soñador cualquiera que de la nada se desvaneció...

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⏰ Last updated: Sep 25, 2019 ⏰

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