01 - La casa de las hermanas Tovar

3 0 0
                                        

Dos únicas vivían en esta mansión. No se supo cuando fue construido, pero resistía los embates del tiempo con igual paciencia que lo hacía una roca ante los vientos de verano.

Sentada ante su escritorio, la primera de las Tovar registraba de manera metódica en su libro todas las almas de esa semana. La expresión inamovible como las patas del escritorio donde escribir, pasaban del tintero al libro y viceversa. De cuando en cuando, el silencio de la habitación se veía interrumpido por el crepitar de la madera en la chimenea mientras lentamente era consumida por el fuego.

Cora, como una heroína largo tiempo atrás olvidada, sacudió la prima en el tintero mecánicamente como hacia siempre, y la guardo en su estuche lavado. Cerro cuidadosamente el libro con una tira de cuero anudándola al eje metálico de la cubierta. Depositó el libro en una estantería junto a otros registros de almas más antiguos. Era suma mente importante que cada alma reclamada fuera cuidadosamente registrada, cada una proveía una pequeña cantidad de visen. ¿Habría algo más valioso que un latido utilizando visen?. Descarto esa línea de pensamientos y salió presurosa de la habitación. Había más almas que reclamar.

Cerca de la puerta principal de la casa Tovar un rosal negro adornaba un pequeño jardín sobre cada una de las ventanas de cristales opacos. Anphis tomó la aldaba de la puerta que pivotaba en la boca de un león de bronce y tiro de ella. De gruesa madera, la puerta que pesaba tanto como una loza de toca del mismo tamaño, medio con facilidad dando paso al porche cubierto. Muchas cosas de la casa Tovar eran así, encantadas para proveer seguridad y funcionalidad. Anphis lo había aprendido de su padre con quien paso muchos momentos desentrañando los secretos de la misma.

Extractos del divagarStories to obsess over. Discover now