Cuando no almuerzo con Freddy siempre se pone 50% triste y 50% enojado, lo cual, además de hacerme sentir culpable, me hace feliz al sentir que él quiere que esté ahí, con él. Y siempre se lo recompenso saliendo con él y comprándole un nuevo cómic.
Muy rara vez lo dejo solo, pero cuando lo hago, él se dirige hacia mí en la salida y me acusa de traidor y mal hermano. Es tierno, a decir verdad.
Hoy lo dejé solo.
Estaba en las salida con los otros, esperando a que apareciera Freddy con una mueca y diera su típico discurso, yo me disculpara y sobornara con comprarle un cómic nuevo, él sonriera y me abrazara, y al fin poder ir a casa. Eso no pasó.
Al salir él estaba de lo más tranquilo, hasta parecía feliz. Tenía un brillo en los ojos que no había visto antes. Me pareció lindo, sí, pero también confuso.
-¿Por qué estás tan feliz?- Darla fue la primera en preguntar por su estado. Freddy le acarició la cabeza y sonrió.
-¿Tengo que tener una razón?- siguió avanzando y nosotros lo seguimos. Darla no hizo más preguntas pero sonrió al ver a su hermano feliz.
§§§
Una vez en casa Freddy y yo subimos a nuestra habitación y me recosté en su cama mientras él se sentaba frente al escritorio y empezaba a sacar un cuaderno de su mochila.
-¿Enserio vas a hacer tarea ahora? Recién llegamos.
-Hoy en historia no entendí nada y no quiero atrasarme, es todo- esperaba que su voz fuera un poco más cortante, sin embargo no había rastro en su voz que hiciera notar que estaba molesto conmigo.
-¿Desde cuándo te cuesta historia?- se sonrojó un poco y se concentró más en el cuaderno.
-Estaba distraído. ¿Ya acabaste con el interrogatorio? Tengo que ponerme al día- callé y me quedé mirándolo. Era tierno cuando se concentraba. Poco a poco fui durmiéndome en su cama.
Cuando desperté vi por la ventana y noté que ya había oscurecido. Freddy seguía ahí y notó que desperté.
-Al fin, bello durmiente. Tienes el sueño más pesado que Pedro- ambos comentarios me sonrojaron, pero no lo suficiente para que se notara.- Hay que bajar, es hora de cenar.
Una vez sentados en la mesa y de poner nuestras manos al centro empezamos a comer y hablar.
-Mary vendrá esta semana- Darla gritó y sonrió de emoción al escuchar la noticia de Rosa.
-Súper. No me hace bien estar rodeada de tanto hombre. Aunque igual los quiero- soltamos una pequeña risa.
-¿A alguien le pasó algo interesante hoy?- esta vez habló Víctor.
-Saqué una B+ en matemáticas- desde que Rosa y Víctor descubrieron que Pedro botaba sus malas calificaciones en el cesto del baño, fue obligado a subir sus notas.
-Yo derroté al jefe en mi juego.
-Felicitaciones.
-Me dieron una estrella por buen comportamiento.
-Bien hecho, hija.
-Hice una amiga- y la mesa silenció con lo último dicho. Las miradas se dirigieron a Freddy, asombradas, pero felices.
-¿Ah sí, cómo se llama?- Rosa tenía una sonrisa pícara en su rostro.
-Se llama Mabel. Es nueva, la conocí en el almuerzo- ahora entiendo por qué esta vez no tuvo su reacción de siempre-. Hablamos de cómics, Superman y mencionó ser fan de Shazam- Al decir lo último me miró con una sonrisa cómplice. Siguió hablando de su nueva amiga. Freddy tenía una sonrisa muy linda cuando empezó a hablar de ella. Eso me molestó. Sabía el porqué me molestaba, pero no sabía por qué me molestaba ¿entienden?
Me molestaba que yo no fuera la causa de esa bella y tierna sonrisa. Pero no sabía por qué me molestaba.
¿Qué tiene de malo que tenga una amiga? Vi su rostro. ¿Qué tiene de malo que sonría al hablar de alguien? Vi sus ojos. ¿Qué tiene de malo que ese alguien no sea yo? Vi su sonrisa.
Oh.
Y entendí que estaba celoso.
Mi corazón se aceleró y mis mejillas se tornaron rojas. Tuve un millón de recuerdos sobre Freddy hablándome de héroes, cómics, películas y datos curiosos. Un millón de recuerdos de él ayudándome a entender mis materias. Él apoyando su cabeza en mi hombro cuando en los viajes familiares estaba muy cansado. Él besándome la mejilla cada vez que saltaba de felicidad al sacar una buena nota. Él tapándome los ojos y diciendo "quién soy". Él viéndome feliz cuando le ganaba un premio en la feria. Él viéndome feliz cuando me ganaba en un juego en la feria. Él abrazándome cuando se asustaba en una película de terror. Él manchándome la cara cuando horneábamos. Él subiéndose a mi espalda cuando ve una araña. Él abrazándome cuando duermo con él y tiene pesadillas. Él robándome papas creyendo que no me doy cuenta. Él lanzándome agua cuando lavábamos los platos. Él creando nuevas pruebas para descubrir poderes de Shazam. Él siendo él.
Oh.
Y entendí que me gustaba Freddy Freeman.
-Billy, querido, ¿estás bien?- todas las miradas estaban en mí, pero solo dirigí mi vista a la única que me importaba en ese momento. Vi sus ojos y también entendí lo siguiente.
-No, no estoy bien- y tan rápido como lo dije fui y me encerré en mi habitación.
