En este momento me encuentro en confusión. No sé que ponerme para la fiesta de hoy, aunque no tengo muchas opciones. Escojo una minifalda color azul y una blusa negra, ajustada y que me queda por encima del ombligo. De calzado, utilizo unas Vans blanca. En mi bolso echo la ropa necesaria para dormir y para ir al día siguiente a la escuela. Falta media hora para que empiece la fiesta, pero iré más temprano para poder dejar todas mis cosas guardadas.
Bajo a la cocina y me encuentro con mi madre preparando comida. Me observa de soslayo y sigue cortando la zanahoria.
— Entonces....¿vas a dormir en casa de Rachel?
— Sí, madre. Necesito dinero, pediré un taxi.
— Sabes como es la situación económica de esta familia. Podrías haberte ido en autobús —pone su mano izquierda en la cintura y me mira fijamente a los ojos.
— Ya es muy tarde y no puedo. El proyecto es para mañana, es necesario.
Sinceramente, tengo mis ahorros, pero por ahora no los quiero gastar.
— Solamente tengo 10 euros — dice rendida — y si te sobran me los traes.
— Sí, mami — dije mientras cogía el dinero que me extendía mi madre.
Salí por la puerta, decidida a enfrentar al mundo. El taxi llega e inmediatamente me subo en el vehículo. Le muestro la dirección e inmediatamente se pone en marcha.
Cuando el taxista detiene el vehículo es que me doy cuenta de que hemos llegado a la casa de Angela, la casa más fabulosa de Tenerife. Al bajar del vehículo, me acerco a la puerta y toco el timbre. Después de unos segundos se abre la puerta y una fabulosa Angela se encuentra detrás de ella.
Su piel blanca contrastaba con su vestido rojo que le llegaba hasta la mitad de los muslos. Su maquillaje era perfecto y su moño estaba impecable.
— Bienvenida a mi casa — hace un gesto con la mano, invitándome a entrar. Entro callada, apreciando cada rincón de la casa. — Por aquí se encuentra la habitación que te prestaré por hoy — dice mientras se dirige por uno de los pasillos. Pasamos un par de puertas y al llegar a la tercera se para en frente. Hace un gesto con la cabeza, diciéndome que entre.
Doy un paso adelante y procedo a abrir la puerta.
— Oh wuao — es lo único que puedo pronunciar al abrir la puerta. Parecía ser la habitación de una princesa, era perfecta.
— ¿Te gusta? — preguntó.
— Obviamente, sí.
— Que bueno. Por cierto, ¿no vas a maquillarte?
— No, no sé maquillarme.
— ¿Es cierto? — asiento y ella se queda pensativa. — Podemos arreglar esto, sígueme — hace un gesto con sus manos.
(...)
Después de unos diez minutos de explicación, ya estaba maquillada y lista para todo.
— Te ves fabulosa — comenta. — Serás el centro de atención.
Me sonrojo ante sus palabras. El timbre suena y unos pasos se escuchan fuera de la habitación.
— Angel irá — comenta.
Se levanta y se dirige a la puerta.
— Vamos a recibir a los invitados — propone.
— Sí, vamos.
Salimos de la habitación y bajamos las escaleras. La primera persona a quién veo es a Angel y a su lado, dos chicos que no reconozco. Me siento en el sofá mientras que los chicos se dirigen a la mesa por un poco de jugo que, a mi parecer, también tiene algo de alcohol.
A medida que pasan los minutos las personas van llegando. Pero yo estaba tan centrada en mi mundo que ni siquiera me di cuenta de que habían puesto la música.
— Tessa — saluda Lucas para luego sentarse a mi lado.
— Hola Lucas — le devuelvo el saludo.
— Estás muy preciosa hoy — me sonrojo ante su comentario.
— Tú tampoco te ves mal.
— Gracias — sonríe.
Sus ojos bajan a mis labios, pero yo aparto la vista volteando la cabeza. No permitiré que me besen tan fácilmente. Me levanto del sofá y voy en busca de algún conocido. Al no encontrar a nadie me dirijo hacia el patio trasero. Las personas abundan en esta enorme casa.
— Hola preciosa — saluda un chico mientras me extiende un vaso con un líquido rojo.
—Hola — tomo el vaso y le doy el primer sorbo. Un sabor amargo recorre toda mi garganta y no puedo evitar cerrar los ojos.
— Mi nombre es Matt y voy un año más adelantado que tú en la escuela.
— Nunca te había viso.
— Pero yo a ti sí — era un poco perturbado su comentario. — Bueno, quería invitarte a la cueva El Tancón, invite a Lucas, Angel, Angela y tres chicos más.
Dude un poco, no es algo que me llame mucho la atención.
— ¿Qué van a hacer allá? — pregunto curiosa.
— ¿Has escuchado sobre el mito de Hondry?
— No...
— Pues te contaré de que se trata. La leyenda cuenta que el primer jueves de septiembre de cada año, — dice con voz profunda — en la cueva El Tancón surge un extraño poder en sus aguas. El poder es tan grande que te permite realizar cualquier deseo que creas imposible. Nosotros pensamos en ir a desmentirlo.
— Es algo absurdo, no iré. Como acabas de decir es solo un mito.
— Vamos, no seas aburrida.
— No, no soy aburrida, soy una persona madura.
— Aburrida — dijo con tono juguetón.
— Está bien, iré — rodé los ojos. No puede ser posible que me haya dejado involucrar en esta situación.
— Muy bien preciosa — dijo con una sonrisa juguetona para luego desaparecer entre la multitud de personas.
Me adentré a la casa y como no encontraba que hacer, me puse a bailar como tremenda loca. Disfruté el momento, era algo placentero.
YOU ARE READING
Island
RandomUna isla tan pequeña, un mundo tan gigante. Los misterios solo ocurren en un solo lugar o...tal vez no. Tenerife no es solo una simple isla, tampoco es algo absurdo e insignificante, es la razón de vida de muchos. Cuando los misterios ocurren, las...
