JAQUE MATE

55 2 0
                                        

¿A dónde va mi orgullo en la vida diciendo que lo sé todo? Mi inteligencia siempre dice que no hay situación que no pueda analizar y resolver. Que no hay verdad y mentira oculta delante de mí razón que yo no pueda descubrir. Soy como un rey orgulloso pero sabio, un conquistador que no puede ser conquistado y que nunca ha considerado la abdicación. Pero ahora, este rey ha sido puesto en un tablero de ajedrez.

Ahora mi corazón está perdiendo las riendas como un caballo salvaje que olvida que ha sido domesticado. Todo por una reina extranjera lejana que ha sido puesta en el mismo tablero que yo. Mi corona está por caerse de mi cabeza y tengo que sujetarla antes de que se vaya rodando hasta sus pies.

¿Qué excusa voy a usar ahora para protegerme?


Me he vuelto vulnerable y aborrezco esa sensación, no puedo cohabitar con ella. Tal vez, ¿Es miedo? pero, ¿Miedo a qué? 

Tal vez, mi razón lo sabe bien. Eso mismo que ahora me complementa, mañana me puede destruir. ¿Debería estar dispuesto a darle a alguien las armas para coronarme o derrocarme?

¡Ah! reina mía. Yo sé bien que usted es ese tipo de realeza que yo rehuso creer que puede existir en los confines de los reinos, usted es ese tipo de excelencia por la que yo estaría propenso a usar una camisa de fuerza como un loco desquiciado obsesionado o enamorado, o quizás las dos.

Tengo que confesarle que ineludiblemente tengo altas expectativas en la nobleza, inalcanzables para cada peón, caballo, alfil, torre, reina y rey que habita nuestro orbe, pero usted alteza mía, tan primorosa empieza a llenar cada una de ellas.

¿Usted magnifica lo que hace? Acaba de volcar la locura sobre la persona más cuerda que habrá conocido en toda su vida. Usted sitió la razón, enloqueció a la misma cordura, alborotó el sosiego y puso a la misma paz en guerra.

He sabido que le agrada la locura, pero presagio que tiene miedo de la locura de otro. Más bien, tiene miedo de que alguien enloquezca por usted.
Yo también he tenido miedo cuando alguien enloquece por mi, pero es más aterrador enloquecer por alguien que tiene miedo a que yo lo haga. 

Usted alardea de su valentía tanto que tal vez no quiera llamarle miedo, pero me puso varios cuadros en el tablero lejos de usted cuando se vio vulnerable también.

 
No estoy precipitándome tras suyo, porque me niego a admitir que gusto de usted, que empiezo a querer y necesitar su alma cerca de mí a diario. Pero lo estoy haciendo deliberadamente y no puedo eludirlo.

Ni el más habido concertista embriagado de su filarmonía puede hacerme conciliar el sueño cada noche. Lo intento pero ahí está usted, aparece en ellos para perturbarme y hacerme enajenar. Ni el más refinado banquete preparado en mi mesa puede quitar mi apetito de su ciencia, ni el más idílico vino de mi viña sacia mi sed de su verdad.

Yo había hecho un juramento sellado por mi propio anillo y firmado por mi propia mano, prescindiendo de las emociones, el vínculo, la dependencia, el interés, el afecto, el cariño y el amor. Yo he jurado jamás compartir mi reino y ceder el trono a mi lado. Yo juré que eso no volvería a suceder y que lo mantendría vacío hasta el final de mis días de gloria.

Pero alguien le puso el apellido de inoportuno al mordaz cupido.
Sí, "Cupido el inoportuno" está disparándome a diario sus emponzoñadas flechas. Y yo estoy tratando de burlarlas. Pero ya tengo varias incrustadas en el cuerpo que no puedo sacar, lo intenté pero se rompieron y la punta envenenada se quedó dentro y realmente me desangran más de lo que creí.

Mi armadura ya está desgastada, mis herreros envejecieron y perdieron el talento y los jóvenes son débiles y estúpidos. No tengo una armadura tan resistente y tengo que admitir que esta batalla me aplasta más que la peor de mis guerras pasadas.

Pero reina mía, hablemos sabiduría y enigmas. Dígame, ¿Cómo puede ser tan cruel ventura del destino intentar atarme de alguien que tampoco quiere ser atado? Incluso, alguien que pudo proclamar a otro rey por encima de mí. Uno que ya había sido desleal e irreverente y aún así le cede el lugar más importante de su palacio.

¡Ah! sí majestad, mi sangre escurre por mis heridas y tiene sabor acerbo después de saberlo por mis tres mejores cartománticos, "la observación, el cuestionamiento y el tiempo".

 
Ahora yo no sé que debo hacer. Mis abanderados agotan sus estrategias. ¿Cuál es el plan B? ¿Cuál es la siguiente estrategia en esta batalla? ¿Debo ordenar retirada? ¿Tengo que renunciar a mis emociones otra vez y obedecer definitivamente al juramento que rompí? ¿Debo matar a traición mi debilidad por usted y no permitir a mi corazón quererla más de lo que ya lo empezó a hacer?

Cuando usted supo lo que cupido me hizo, se fue lejos por un tiempo, y yo me quedé con la mitad de las piezas de este rompecabezas. Y de pronto aparece nuevamente con la otra mitad. Y a la verdad, tengo curiosidad de saber cuál es el resultado si ponemos sus piezas y las mías en el orden correcto.
Odio admitir que mi corazón aún se agita con su presencia, pero si, lo hace. Le vi llegar de nuevo y podía sentir cada ola se sangre como una orquesta de percusión en  mi corazón. Una y otra vez mientras trataba de mantenerme vivo con su presencia.

Entonces, usted me preguntó si estamos en un juego de ajedrez. Tengo que decir que sí, lo estamos mi reina. Pero mi bien, ninguno está intentando ganar, parece que solo evitamos perder.

Mi caballero interno dice que debo respetar sus decisiones, que debo respetar su santuario interior y el trono de su corazón ocupado por un rey que no soy yo.
Y mi orgullo dice que no necesito a nadie, que no debo correr tras de alguien que tiene ahíncos diferentes y que debo ponerle lo más lejos que pueda de mí para evitar tratar de conquistar ese reino suyo, con un jaque mate definitivo que destrone al que usurpa mi lugar.

Pero mi sensibilidad y mi razón vociferan diciéndome que debo salvarnos a usted y a mi de dejarnos en el olvido, evitar ser el "si hubiéramos intentado" de nuestra historia futura.
Que debería romper mi falso juramento y esforzarme en darle razones que valgan la pena para romper el suyo, ese que usted ha jurado diciendo que no va a condescender con el tragicómico amor.

Tanto tiempo ha pasado. Y ahora, usted trae un nuevo discurso ante la corte, usted acaba de derrocar su propio rey y ha quedado vacío el trono junto al suyo, usted es la única gobernante de su reino ahora. Él se ha convertido en un simple nombre más en el libro de las memorias.
Usted finalmente analizó toda la estrategia y ha reconocido su propia posición, la mía y la de él.

Pero debo ser franco en que aún no discierno la finalidad de su discurso.
¿Cuál es su nueva jugada ahora sobre mi? ¿Sigo siendo los movimientos que usted desea evitar?

¡Ataca vida mía! veo lo que haces. Antes usted me pregunta sobre lo que hay en mi corazón hacia usted, y yo como el bufón en su corte robustezco su orgullo diciendo todas mis verdades sobre usted. Tan ínfimas o irrisorias como le parezcan, o me parezcan. Pero ya no importa más. Puedo decir todas las verdades que usted quiere oír, porque me sobra audacia para decirlo.

Porque usted sabe bien que no soy el tipo de Rey que usted acostumbra a conocer, no me siento en el trono junto al suyo sin haber ganado las batallas y conquistado el reino primero, no disfruto los manjares de su mesa sin haberlos cazado yo mismo en el bosque primero. Pago el precio de oro, plata, hierro y sangre si es necesario.
No me visto de pieles, seda, lino y oro sin haber luchado para ganar el botín y haberle reverenciado antes de tomarlo primero. Y no porto una corona que usted me de, sin que antes acepte el juramento de mi espada con mi rodilla en el piso.

Esto es la verdad reina mía. Empiezo a hacerle reverencias y a desear cederle el trono junto al mío. Pero por mucho que le idolatre, debe saber que jamás abdicaré a mi propio reino.

Ahora, hágame saber sus verdades. Sea usted el bufón de mi corte como yo fui el suyo. Tengo el honor de proteger sus verdades con mi vida si así lo quiere, deseo que sus labios mismos destilen el vino para endulzar y sanar mis heridas o para envenenarme más de una vez y para siempre.

Hágame saber si usted, yo, el miedo, el amor, la verdad o el olvido recibirán el jaque mate definitivo y la historia será sellada.

Solo su verdad puede definir el futuro de nuestro mundo, más ahora... el olvido está ganando la batalla.

JAQUE MATEWhere stories live. Discover now