Cazadora de mis mentiras,
señora de mis desgracias,
ama de mi vida,
sutil aroma de mis esperanzas.
Tú, la orquesta de mis fallidos sueños,
bailarina de mis frustraciones,
mar eterno de lágrimas
que hoy entrego con desvelo.
Canta la canción de la vida,
arrulla con tu dulce voz mis días,
renace, amor, renace
del oscuro y recóndito lugar
olvidado de mi coraza.
Entremezcla tu esencia con la mía,
funde nuestros corazones sólo en uno,
diviértete con la tortura,
que me inflinges cada vez que me besas con ternura.
Deidad de mi vida,
de mi eternidad,
mi agonía,
refulge con fiereza,
en el vasto océano
de mis tinieblas.
Busca, busca mi ser
entre las interminables estrellas
que cruzan el universo.
Toca,
toca mi alma,
que aquí te espera,
con los brazos abiertos,
mis extremidades tensas
de esperarte eternamente.
Como si quisiera sólo ver tu cuerpo fundirse con el mío,
en este vacío
repleto, repleto de estrellas.
Sólo espero tus labios
me rozen la mejilla,
acaricien mi cara,
y besen mis pestañas.
Deja tu huella en mi,
Deja tu rastro,
Óxido
Óxido espero,
De tu descaro.
Cuarzo, eres cuarzo
tal vez acero,
pero me regalas cada vez,
rosas frágiles.
Tan solo la brisa
besa nuestras manos,
suavemente frota nuestros brazos,
mientras me miran tus ojos de jade,
y la estalactita de tus pupilas,
Ilumina todo el espacio.
El espacio entre tu y yo,
maldito espacio,
es poco, pero es algo.
Azota nuestros corazones
pero no suelta,
el rumor de la sed,
que nos agobia.
La tibieza de anhelar
lo que no tenemos.
Tu cuerpo,
Mi cuerpo,
Y el eterno, eterno espacio,
en el medio.
