Cuando Neferet descubre una profecía sobre ella decide comenzar una búsqueda para intentar cambiar lo que podrá ser su futuro y el de su nación.
Poco a poco descubrirá que no es sencillo cambiar lo que posiblemente ya esta escrito.
B O R R A D O R...
—¿Estás seguro de lo dices? —Lo estoy, Evangeline. —Entonces, si no se trata de Berg, ¿de quién habla?
La plática se vio interrumpida por unos golpes en la puerta, con un sencillo “adelante” ingresó a la sala un hombre que no pasaba de los 40 años.
—Dan, ¿a qué debemos tu visita? —Su alteza, perdoné por la interrupción pero me envió el príncipe Berg a avisarles sobre el nacimiento de su hijo.
Con emoción, los reyes respondieron que asistían en unos instantes permitiendo que aquel hombre se retirará.
—Olvidemos este asunto por el momento, quizá la profecía se equívoco, ahora sólo vayamos a conocer a nuestro nuevo nieto.
La reina asintió saliendo del salón en compañia de su marido, en su mente ella se creaba múltiples escena y sin evitarlo miro a la ventana más cercana y aprecio el cielo nocturno.
<<No es un niño, es una niña, las estrellas están alineadas y la Luna se encuentra llena, no cabe duda que ella será muy bella. >> Pensó la reina, con paso veloz llegaron a la habitación donde acababa de nacer su nieta, entraron y su sorpresa fue inmensa, realmente era hermosa, para ser un bebé irradiaba una belleza increíble. Sumergidos en la admiración no se percataron del color que adquirió la Luna, la luz que entraba de la ventana tenía un color rojo muy oscuro, la burbuja de admiración fue rota por la pequeña que se soltó a llorar de manera desesperada, asustados se dieron cuenta de la mala situación, la princesa acababa de ser maldecida.
—Urach, es ella, ella es la persona de la que habla la profecía.
Un silencio se presenció en la habitación, ¿cómo era posible que una persona tan indefensa fuera el peligro que rondaría por las dos naciones? Algo debía estar mal, ella no podía ser la seleccionada a vivir tan atroz destino.
—Debemos avisar al consejo, ello sabrán que hacer.
¿Quién podría imaginar que la pequeña hija del príncipe Berg sería la protagonista de aquella maldición que por millones de años se intentó descifrar? Sólo tenían una cosa clara, ella sería el ser más poderoso del mundo.
<<La noche clara será, el día oscuro se quedará, las Naciones entre dolor viviran, pequeñas grietas que a la locura conducirán, pequeños temores que acechando estarán, la balanza desequilibrio tendrá, pequeñas lágrimas derramadas sobre su lecho de muerte, divida en dos, utilizada por igual, el camino correcto tomará o a la destrucción directamente ira. >>
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