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Capitulo 1: Boca es boca

Venecia
—Dale, Vene, es solo una juntada con los pibes. Valentín quiere que vayas, es el estreno de Canguro. Vos sabés que sos importante para él.

—Sí, ya sé, Manu, pero... —suspiré—. Sabés que va a ir... No importa, mi amigo es más importante. Vamos.

—Esa es la Vene que conozco. Andá a cambiarte, te espero en el auto, reina.

Fui a cambiarme mientras mi mente no paraba de correr. Me ponía nerviosa reencontrarme con mis amigos, y más aún si él iba a estar ahí.

Me miré al espejo, acomodé mi piluso amarillo y me puse mi camiseta de Boca, mi favorita. Tenía que disimular el huracán que sentía adentro. Al subir al auto, Manu trató de distraerme con su charla habitual, pero mi mente ya estaba en la casa de Valentín.

Cuando llegamos, Valentín nos abrió la puerta con una sonrisa que me hizo sentir como si el tiempo no hubiese pasado. Me envolvió en un abrazo cálido, el tipo de abrazo que sólo un amigo de verdad sabe dar.

—¡Al fin te dignás a aparecer, memi! —dijo Valentín, riendo.

—Bueno, no tengo mucho tiempo, ya sabés —respondí con una mueca, aunque en el fondo sentía que podría quedarme horas.

Adentro, la sala estaba llena de caras conocidas. Entre risas y gritos, Manu me agarró la mano, porque seguramente notó que me había petrificado al ver tanta gente.

—¡Wachos, miren quién volvió! —gritó Valentín, provocando una ola de exclamaciones.

—¡Veneee! Te extrañé, linda. No sabés cómo me comían la cabeza desde que desapareciste —dijo Wawa, abrazándome.

—Yo también los extrañé, wachos. Ya saben, tiempos difíciles, pero acá estoy.

Pasamos un rato hablando, riendo y escabiando, y por primera vez en mucho tiempo me sentí como en casa. Me di cuenta de cómo había extrañado ese desastre que sólo ellos podían generar.

Faltaban diez minutos para el estreno de Canguro cuando vi a Valentín levantarse y dirigirse a la puerta principal. Volvió con un fernet en una mano y alguien más siguiéndolo de cerca. Al verlo, sentí cómo mi corazón se aceleró.

Era Mateo.

Saludó a cada uno con esa sonrisa que siempre había tenido, esa que me había confundido tantas veces. Cuando llegó a mí, me miró fijo, con una expresión imposible de descifrar.

—Hola, Vene —susurró.

—Hola, Mateo —lo imité, tratando de sonar indiferente.

Se sentó en el lugar vacío al lado mío, pero yo seguía enfocándome en cualquier cosa menos en él. Durante el estreno de Canguro, Valentín se llevó todos los aplausos y festejos. Era imposible no sentir orgullo por él.

3 a.m.

El calor de la sala era insoportable, así que me levanté para ir al baño. Me lavé la cara, tratando de calmar la incomodidad que sentía, pero al salir me choqué con un cuerpo.

—¡Uh, perdón, no te vi!

—Tranqui, no me esperaría menos de vos, Vene.

Reconocí su voz al instante. Era Mateo, haciéndose el gracioso como siempre.

—No vas a cambiar nunca, ¿o sí, Mateo?

—¿Y vos vas a dejar de caretearla algún día? —dijo, agarrando el borde de mi camiseta de Boca con una sonrisa ladeada.

Sonreí, pero era una sonrisa triste. Seguía creyendo que mi fanatismo por Boca era una mentira.

—Sos un idiota —susurré, apartando su mano y alejándome antes de que pudiera decir algo más. Pero sabía que esa noche no iba a poder escapar de mis propios recuerdos.






Hola, volví ja. Espero les guste esta historia 🤍🫶🏼

Bostera; TruenoWhere stories live. Discover now