1-Una llegada inesperada

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En alguna parte del mundo, en el siglo XVI, vivían un padre llamado Calisto con sus dos hijas una llamada Tamara de 17 años y la otra llamada Amelia de 18 años, los tres vivían en una pequeña casita a las afueras del pueblo.

Todos los días las dos hijas se iban a dar una vuelta al pueblo, pero esa mañana fue diferente...mientras desayunaban tocaron la puerta descaradamente, en cuanto la oyeron sonar las dos hijas se miraron sorprendidas y Tamara se levantó con la intención de abrir la puerta pero, de todas las cosas que se podrían encontrar, lo que menos se esperaban era...NADA, no era nada, no había nada, en cuanto Tamara se dio la vuelta encontró a una sospechosa señora de alrededor de unos 60 años especialmente peculiar sentada justo donde ella estaba sentada hace unos instantes, llevaba una capa gris por encima por lo que no se dejaba ver el rostro, seguidamente miró a su hermana que no la quitaba ojo de encima a la señora, su cara transmitía una mezcla de miedo con admiración, a continuación Tamara se acercó lentamente a la señora, cuando estaba lo suficiente cerca como para que la señora la oyese perfectamente se atrevió a pronunciar

—Quien es usted?—.Preguntó mientras la miraba detenidamente esperando algún tipo de respuesta, la señora, que miraba fijamente el plato del desayuno giró suavemente la cabeza hacia Tamara, trago saliva y contestó.

—Buenos días, me llamo Rotta, y os vengo a hacer un trato...que...—.La señora hizo una breve pausa—Creo que os puede interesar—.Las hermanas extrañadas se quedaron pensativas al escuchar las palabras de la que parecía una pobre señora, se miraron durante un segundo y Amelia añadió las palabras que las dos hermanas se preguntaban al mismo tiempo.

—Que tipo de trato?—.Dijo con la voz entrecortada—.Las hermanas se quedaron con la mirada fija en la señora que se disponía a contestar con una expresión nula en su rostro.

—Veo mucho potencial en vosotras dos...—.Las dos hermanas se miraron y siguieron escuchando con atención—Os he estado observando desde hace un tiempo y creo que podriais ser unas buenas aprendices de brujas—concluyó con una pequeña sonrisa—.

—BRUJAS!!—repitieron a coro—.La señora sin mover un solo músculo de su cuerpo prosiguió diciendo

—Si, ya sabéis, seguro que habéis oído hablar de ellas alguna que otra vez, verdad?—termino—.

—Lo único que hemos oído es que las queman en hogueras delante de todo el mundo—añadió Tamara con un tono serio—.A lo que Rotta respondió con un tono calmado,

—Bueno si...eso es...solo una pequeña parte con la que hay que tener cuidado—.El comedor se quedó en silencio hasta que la señora se despidio diciendo—Bueno, yo me tengo que ir ya, os dejo un día para que os lo penseis—.En ese mismo instante, la señora desapareció en un torbellino de aire, que hizo volar los objetos de alrededor haciéndolos estallar en el suelo.

A continuación el padre bajó las escaleras medio dormido preguntando a ver qué era ese escándalo, a lo que las hijas respondieron que se les habian caido los platos mientras los lavaban, aun con la cara de asombro recogieron los trozos del suelo.

El dia de espera paso más rápido de lo que las dos hermanas se esperaban, y todavía no habían meditado sobre la respuesta que le iban a dar a Rotta, cuando dieron las 12:00 p.m la puerta sonó de nuevo, al abrir la puerta el padre se encontró con una señora de su edad muy bien conservada

—Buenos noches—dijo Rotta con una voz suave—.

—Buenas noches, que le trae por aqui a una dama como usted a estas horas?—pregunto el padre—.

—Me gustaría hablar con usted sobre sus hijas,si me dejara pasar y hablarlo tranquilamente—dijo decidida—,el padre la invitó a pasar,cuando entraron se sentaron uno enfrente del otro, las hijas al saber de quién se trataba se pusieron en la parte alta de las escaleras para oír la conversación.

—Bueno, digame ha pasado algo con mis hijas si se han metido en lios podre pagarlo,o si no...tengo una yegua podría dársela—dijo el padre preocupado—.Rotta lo miró y rió diciendo:

—Oh! no no nada de eso, quería hablar con usted de la educación de sus hijas, quisiera darlas una educación ya sabe unos estudios—.

—Educacion?—pregunto—y...donde seria, cuanto costaria?—.

—Coste ninguno, he estado observando a sus hijas y creo que tienen mucho potencial...—.

—Sinceramente no se que decir, son todavia muy pequeñas para irse de casa y...—dijo con sentimiento—.

—Tendrían todo lo necesario para crecer sanas y fuertes—.

—Cuando tendrían que partir?—dijo con aire convencido—.

—Al alba—.


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⏰ Last updated: Aug 17, 2019 ⏰

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Las HermanasWhere stories live. Discover now