Volver a empezar

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Había pasado 1 mes desde mi traslado a Ohio, las cosas iban muy bien acá y muy bien con Piper, en el mes había podido venir a visitarme cada fin de semana, y teníamos conversaciones increíbles, lo bueno de estar en esta prisión es que al menos aquí no tengo que verla detrás de un cristal o oír su voz por un teléfono, acá tengo permitido darle un abrazo cuando llega y uno al final de despedida, y de vez en cuando ningún oficial nos observa, puedo rozar el dorso de su mano o sus dedos y eso es más que perfecto. Siempre que viene me cuenta anécdotas de su trabajo y de cómo se ha vuelto la mejor trapeando el piso o sirviendo café, pero lo que más me contenta es cuando me cuenta de cómo le va en sus clases de Proceso Civil, me encanta ver como Piper va creciendo cada vez más como persona y como ser humano, y me hace feliz saber que está haciendo cosas que la hacen feliz sin dejarme a una lado como pensé que sería, como estaba acostumbrada.

Cuando viene yo también le cuento mis cosas, siento que 45 minutos pasan volando, le cuento de las otras reclusas que ella conocía que también están en esta prisión, le hablo de que Yoga no puede evitar hablar de mándalas a las nuevas reclusas, le cuento como Big Boo ahora ya no es tan insoportable como antes, y le cuento que nos sentamos a comer y compartimos mucho, le cuento que desde que llegue no me he metido en problemas y que hago todo para apelar a una reducción de condena por buen comportamiento. Le cuento de Soso y de que aún llora a Pousey, aunque cuando se enteró del fondo lucrativo de ayuda no paró de llorar en 1 semana pero esta vez de felicidad.

En fin, Piper y yo nos contamos muchas cosas cuando nos vemos, y aunque no lo crean, estamos mas bien que nunca, estamos mas sanas, creo que en este punto estamos como nunca antes habíamos estado, y lo mas importante es que sentimos que el tiempo pasa volando. En ocasiones Piper comienza a contarme como quisiera que fuera nuestra boda, una vez que yo salga de acá y yo solo me quedo callada escuchándola, no es que no quiera es solo que lo único que imagino es poder salir de aquí para dormir en la misma cama que ella, para dormir abrazadas, pienso mas en eso que en cualquier otra cosa.

Eran las 8:50am y la visita comenzaba a las 10:00am, pero antes tenía que ir al trabajo que me habían asignado, por alguna extraña razón, siempre me tocaba trabajar en la lavandería, creo que es porque desde que estoy en prisión eso es lo que he hecho, o definitivamente doblo muy bien la ropa. Lo único que se es que cuando salga de este encierro, nunca más volveré a doblar la ropa.

Después de haber recorrido dos pasillos largos de esta nueva prisión, estaba a punto de entrar a la lavandería, acá los guardias no te acompañaban cuando vas a tus trabajos, era el único momento que realmente uno estaba sola, del resto siempre tenías un guardia cerca, por lo que era difícil hacer algo indebido; me detuve frente a la puerta de la lavandería cuando escuche personas dentro, no entendía que estaba pasando, ya que solo yo debía estar allí a esa hora, las reclusas pasan una hora antes dejando su ropa y yo no tenia que tener contacto con ellas.

Abrí la puerta y trague grueso, eran las adictas que estaban en la lavandería, al parecer estaban pasándose contrabando, en seguida me hice hacia atrás y fingí no ver nada, ese día no entre a la lavandería, salí de allí directo a mi celda, no quería meterme en ningún problema, y aunque no estaba segura de si me habían visto o oído, lo mejor era irme de allí.

Estuve un rato en mi celda hasta que nos llamaron, por fin, había estado esperando toda la semana para poder ver a Piper estoy segura de que al menos por el tiempo que estaba con ella, poda olvidar donde estaba y el tiempo que aun me quedaba acá.

Un Nuevo Comienzo. VAUSEMANStories to obsess over. Discover now