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1 n o 🦋

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Narradora Omnisciente.

Emilio se dirigía a casa de su mejor amigo, de nombre Joaquin, el cual había conocido 2 años atrás en alguna tienda departamental por un simple choque de carritos, creando un fuerte estruendo en la tienda.

Mentiría si dijera que no se la pasaban muy bien con el otro, no eran pocas las veces que ambos parecían una pareja, por la manera tan tierna, amable y amorosa con la que se trataban, pero para la mala suerte de la gente, Joaquin y Emilio tenían pareja, Joaco una hermosa chica de nombre Marijo, realmente linda, y Emilio un chico realmente agradable, de nombre Diego, y los 4 sabían convivir increíble.

Y no era necesario que Joaquin o Emilio terminaran con sus parejas para que el shippeo de sus amigos fuera real, porque en realidad ninguno de los dos sentía algo más allá de la amistad con el otro, se entendían increíble, tenían mucha química, y se complementaban, pero sin sentimiento de amor de por medio.

Emilio estaba pasando por una tienda de cafés, y como sabía lo mucho que a su mejor amigo le gustaban, se tomó la molestia de comprar uno para él, y su amigo; tal cual los suelen pedir.
Joaquin prefiere un  frapuccino de caramelo, mientras que Emilio un simple café expresso.

Al tener sus cafés, Emilio se encaminó el resto de su camino escuchando algo de música, para que su camino no fuese tan aburrido. Estando a aproximadamente dos casas, Emilio le envió un mensaje a su amigo, para avisarle que estaba por llegar, y si era tan amable de abrirle antes de.

Bastaron dos minutos para que Emilio llegase a aquella casa en la cual había estado facilmente unas doscientas veces en tan solo 4 meses; al estar enfrente de la reja enorme que separaba el terreno de el hogar, de la calle, observo a el pequeño Joaquin; tal como el solía llamarlo, solo por ser unos centímetros más alto; sonrió, y la reja que los separaba, fue abierta, para darle paso a el pequeño, que corrió a los brazos de el mayor, tal como si no lo hubiera visto en meses, aunque solo pasaron 2 días.

-¡Te extrañe, BabOso! -

-Y yo a ti, BabOsito bebé, traje algo que te encanta. -exclamó Emilio, rompiendo el abrazo, para presumir los cafés que tenía en sus manos.

-¡No inventes! Te juro que quería ir a comprarme uno cuando vinieras. -soltó, mientras daba pequeños brinquitos, mirando a Emilio.

-Sé lo mucho que te gusta, y se me antojó, así que te compré el de siempre, vamos adentro, va? -sugirió Emilio, entregándole el pequeño café a el pequeño baboso, mientras pasaba solo a la casa, lanzando sus cosas a los sillones más cerca. Como se insinúa párrafos antes, él conocía bien cada rincón de la casa de Joaquin, aparte de asistir seguido, estuvo viviendo en esta por una temporada.

-Gracias, BabOso. -se acercó Joaquin para dejar un pequeño pero tronante beso en el cachete de Emilio.

-Hey! Mejor vamos a tu cuarto, y si vemos una película?  -rieron al escuchar la pena en sus palabras, y Joaquin asintió para dirigirse con Emilio a su habitación.

Optaron por alguna película de amor, nunca solían hacerlo, pero al ambos tener actualmente pareja, se sentían identificados con cualquier pequeñez, los comentarios de ambos comparando a la pareja protagonista, con su pareja no faltaban en grandes cantidades, se notaban realmente enamorados, Emilio fastidiaba antes a Joaquin al hablarle a cada segundo de Diego, pero en el momento que Joaquin cayó enamorado de Marijo, comprendió totalmente a su mejor amigo.

Pero.. ¿Y Diego y Marijo? Se sienten igual? Era algo que el mejor amigo del otro se preguntaba, no querían que salieran lastimados, a pesar de tener un grupo los cuatro, Emilio por su parte no simpatizaba demasiado con Marijo, aunque solo fueran 4 meses los que llevaban, era poco, pero no había suficiente confianza entre Emilio y Marijo, porque le daba la impresión que no era lo suficiente que su amigo merecía, pero si lo hacía feliz, se guardaba los comentarios. Por el otro lado, Emilio y Diego a pesar de llevar un año de pareja, Joaquin nunca guardó sus comentarios de que Diego no era para él, que no se veía que lo quisiera, que era mejor dejar eso y no salir lastimado, comentarios que causaron muchos problemas en su amistad, pero a pesar de eso, sus relaciones siguieron.

Al no soler ver este tipo de películas, terminaron por aburrirse, y quedar dormidos pronto. Olvidando todo su entorno, los planes para más tarde, y decidieron dormir profundamente. Error que les costó a ambos una pelea con sus respectivas parejas.

El primero en despertar fue Joaquin, por el sonido de ambos celulares sonando. Al estar un poco dormido aún, no supo que teléfono era el suyo, y terminó contestando la llamada equivocada.

-Bueno?

-No mames, te estoy hablando desde hace un chingo y no contestas, que pedo contigo, Emilio? -expresó con obvia molestia el novio de el mencionado anteriormente. -

-¿Emilio? No soy Emilio, soy Joaquin, ¿Por que me llamas? -cuestionó aún tallándose los ojos y bostezando. -

-¿Joaquin? Éste es el teléfono de Emilio, ¿Por que lo tienes tú?-se escuchaban pequeños suspiros del otro lado de la llamada de enojo. -

-¡Ah! Me equivoqué de teléfono. -tan pronto terminó su frase, todos sus sentidos se activaron para colgar lo más rápido posible.

Al contestar el teléfono de su mejor amigo, sabía las consecuencias, y no por parte de él, si no de Diego, pensando que su pareja sería capaz de serle infiel con el mejor amigo, cliché, lo sé.

-¿Emilio? Emilio despierta, son las... -antes de afirmar la hora que era, revisó nuevamente el teléfono de su mejor amigo, para espantarse y notar que durmieron 3 horas, sin saber nada del mundo. -

-Mhm? murmuró el mayor aún profundo.-

-¡Emilio! Son las 7, la fiesta era a las 6! Marijo me va a matar por no llegar. - gritó mientras se trataba de levantar de el sillón para dos reclinable en el que estaban.

-¿Eh? 7? -el mayor seguía sin tener suficiente consciencia, así que entre sueños, abrazó a Diego, siendo que en realidad era Joaquin.

Joaquin intentó zafarse, pero Emilio lo tenía de la cintura, teniéndolo de frente, a escasos centímetros, y Emilio dormido profundo, ni una excavadora lo levantaba tan fácil.

Joaquin se relajó, y decidió quedarme un poco más dormido, total ya tarde iban, ¿Qué importaba un poco más?¿Cierto?

-No... Mames. exclamaron al entrar a la habitación aquellas personas que definitivamente no fueron invitadas.

Tomar Una Decisión. [ E m i l i a c o ]Stories to obsess over. Discover now