Querida, Elha
Fui el hombre más afortunado al tenerte entre mis brazos y sobre mi pecho. Tuve el más glorioso placer de poder escuchar los regulares latidos de tu corazón mientras dormías a mi lado al igual que los momentos juntos. Fuimos fuego y oro. También fuimos nada y una tormenta, y así era como nos complementábamos. Nos extraño, siempre lo he hecho y siempre lo haré. Esto no tuvo un final feliz de cuento de hadas pero sin importar qué, la sensación del vacío que me embarga desde que te despediste de mi, ha estado intacto y la mayoría de veces arde con gran pasión porque lo único que yo anhelaba era tenerte junto a mi y sólo para mi. ¿No puedes verlo? Cada paso que he dado desde que era un niño sin escapatoria, me trae más cerca de tu alcance pero nada es peor que tu rechazo, me destruye; sinceramente ya no sé como respirar sin ti, y si, suena cursi, pero es real. Todo lo que siento ahora es real, como lo eran tus caricias, como lo era tu amor. El infierno se podría venir más abajo por un millón de años, y seguiría amándote. ¿No lo entiendes? Te amo sin saber cuándo, dónde y cómo, te amo simplemente y de esta manera porque no conozco otra manera. Sin embargo, si yo estuve mal, me lo debiste de haber dicho de inmediato, porque, Elha, yo cambiaría mi ser completo con tal de volver a probar tus labios y tu piel. Lo nuestro fue tan íntimo y especial que no te puedo dejar atrás y dudo que con una persona tan maravillosa como tu se pueda hacerlo. Extraño tu sonrisa en el borde de la taza de café que preparabas a cada mañana, tú ronca voz y cuándo arrugabas la nariz cada vez que reías. La almohada a mi lado se siente como un castigo, porque sé que ya nunca más me levantarás gritándome o haciéndome cosquillas como si fueras una niña pequeña. ¿Quieres saber que no extraño? Tus lágrimas. Eran como una puñalada para mi estómago y me daban ganas de echarme a llorar contigo, así podría consolarte pero me resistía y frotaba tu espalda, y me encantaba abrazarte para oler tu perfume de durazno. ¿Quieres saber que es lo que más extraño? Hacerte el amor. Todo fue tan inocente... Tan puro...
Probablemente te esté molestando en estos instantes, así que iré al punto; ¿serías mía una vez más? Te pido una sola noche para decir adiós.
Sé mía, cariño.
Sé mía, que yo ya soy tuyo. Para toda la eternidad.
Sé mía. Que somos uno solo.
Quiero sentirte una vez más, por favor. Quiero tocarte, besarte, probarte y amarte una noche más.
Con dolor, Ryan.
YOU ARE READING
The Wedding
Romance"Si me presionas para confesar por qué lo amaba, no puedo decir nada porque él era él, y yo era yo, y juntos éramos uno solo." -Michel de Montaigne
