1: De película

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¡No se qué ponerme! Había planeado mi outfit para el primer día, sí, pero al final no terminó de convencerme.

—¡Abigail si no bajas en 5 minutos, no te llevaré a la escuela e irás en el camión!— escucho a mi hermana mayor, Cindy, gritarme desde la sala.

—¡Dame 10 minutos!— respondo sacando el lindo y elegante jumper negro a rayas verticales blancas.
Me lo pongo tan rápido como puedo y le doy una rápida cepillada a mi cabello, no sin antes ponerle el aceite para evitar el frizz.
Antes muerta que sencilla, lema de vida.
No daría tiempo de maquillarme como dios manda, así que solo cepillo mis cejas y pongo labial rosado a mis labios.

—¡Abigail!— vuelve a gritar Cindy. Escucho como abre la puerta y entro en pánico. Más le vale no dejarme.

—¡No encuentro mi mochila!— grito lamentándome y tirando todo de mi cama para buscarla —¡Llegaré tarde!

—¡Está aquí abajo!

Cierto. Había olvidado que la había dejado abajo para no salir con prisas.
Corro abajo con mi estuche de maquillaje.
Como dije antes, antes muerta que sencilla. Siempre hay tiempo para un retoque.
Tomo mi mochila y salgo de la casa, mi hermana está esperándome dentro de la camioneta.

—Gracias por esperarme, hermanita— le ofrezco una amplia sonrisa mientras bajo el espejo y comienzo a aplicar un poco de maquillaje. También hay que ser sutil.

—Si llego tarde al trabajo, será tu culpa— contesta viendo atentamente el camino. En realidad, la escuela no está tan lejos de mi casa, pero si alguien me puede llevar, perfecto —. Hoy Alan vendrá y quiero mostrarle la sesión de fotos que tomé para el catálogo de invierno.

Cindy es fotógrafa para distintas revistas de moda. Alan, su jefe, trabaja para la revista The New, una revista de moda y esas cosas.

—Luego me las enseñarás ¿si? Me gustan tus fotos— cierro el espejo y guardo el maquillaje en mi mochila—. Hoy es mi primer último día, tal vez este año alguien se fije en mi— digo fingiendo llorar.

—Ay por favor, Abby, sabes que muchos se mueren por ti—dice ella rodando los ojos—. Tú lo que quieres, es que ese Benjamin por el que has estado soñando, te haga caso.

Tampoco es para tanto. Bueno, un poco. Benjamin Anderson es la persona más tierna y amable de este universo y no todos saben, pero debajo de esas camisas bien fajadas se esconde un sensual six-pack. No pregunten cómo lo averigüé, solo lo sé.

—Bingo— suelto una risita y peino mi cabello—. Tal vez solo deba dejarlo ir y, no se, tal vez las cosas con Ethan sí se den. Es lo que todos esperan.

—Bueno, a veces hay que ser un poco egoístas, ¿sabes? —estaciona el coche y yo salgo de él.

—Gracias por traerme.

Cindy me guiña un ojo y se va.

Caminar por el pasillo me hace sentir como en una pasarela. Todos observan y yo sonrío a todos, algunos me saludan, otros tragan grueso.
No mentiré, me gusta que me vean, me hacen sentir especial, además, uso mi popularidad para el bien. Es como un superpoder, ya que todos observan cada paso que doy, tengo que dar el ejemplo, es decir, si yo ayudo a los más necesitados, los demás lo harán. Si voy a fiestas, los demás igual.
A veces no es tan agradable, a veces necesito un respiro, sí, pero por el momento no me desagrada tanto.

—Oye, linda, ¿como estuvieron tus vacaciones?—Ethan, uno de mis mejores amigos y capitán del equipo de futbol americano se acerca a mi y me toma por la cintura para luego dejar un beso en mi cabeza. Viene acompañado con algunos del equipo—.Oye, te pusiste el perfume que me hace estornudar.

—Uy, ahora ese será mi perfume favorito—respondo sonriente. Ethan a mi lado, suelta un bufido.

Nos dirigimos al aula para la ceremonia de bienvenida.
Mis amigas se nos unen en el camino, Alison y Karen y platicamos acerca de nuestras vacaciones.

—¿Listas para la fiesta de este viernes? Media escuela está invitada—pregunta Ethan un poco alejado de mi. En serio ese perfume le hace estornudar.

Casi todos asienten, menos yo.

—No se...mis padres no estarán en casa hasta la próxima semana— comento buscando lugar en el Aula

—¡Abby! Tienes que ir. Es la primera fiesta de este año. Sabes que te puedes quedar a dormir conmigo—responde Karen condenándome. Todos tomamos asiento en una fila—. Si es necesario, yo voy a pedirles permiso a tus papás.

Sonrío levemente ante su comentario. Karen siempre hace todo lo posible para que mis papás me dejen ir a lugares. No es que ellos sean estrictos, pero no les gusta que deje de lado mis prioridades.

—Bueno, Cindy está en casa. Seguro ella me da permiso—digo al fin. Alison y Karen sonríen en respuesta.

La ceremonia comienza con un breve discurso de la directora, luego presenta a los nuevos profesores y da algunos sermones del deber, el compromiso y esas cosas que siempre dice cada año.

—Sus horarios están afuera, esperándolos. Les deseo un gran inicio de año escolar.

Con esto concluye y como si hubiera un incendio, todos corren a la salida.

—¿Cuantas clases tendremos juntos, linda? —pregunta Ethan abrazándome por detrás.

—Tal vez ninguna—canturreo para molestarlo y él me pica para hacerme cosquillas.

Sí, parece una escena romántica ¿no? Bueno, es normal en nosotros, aunque no somos pareja, todos (o la mayoría) creen que sí. De hecho, hace algunos años, yo estaba perdida por él, pero al final, concluí que en realidad funcionamos mejor como amigos.

Alison se acerca a nosotros con su teléfono en la mano.

—Logré sacarle foto a las listas. Son unos salvajes— se peina su cabello y nos muestra su celular con las listas.

Comparto dos materias con Ethan; física y biología. Con Alison y Karen comparto tres; literatura, química y matemáticas. Para mi sorpresa comparto también clases con el lindo de Ben, y de hecho, es mi primera clase de hoy y mi peor enemiga: Historia.

—Más vale que corras si no quieres que la señorita Philipps te mate— me susurra Ethan al oído. Yo asiento repetidas veces y voy corriendo.

La sra. Philipps es la profesora más horrible que puedas desear. La he tenido dos años seguidos en historia y la odio y ella a mi.
Llego al salón y para suerte mía, solo hay cinco personas. Ubico a Ben en la segunda fila, leyendo algo. Sus lindos ojos negros detrás de sus lentes y sus pecas en su nariz me hacen soltar un suspiro.

—Bueno, si usted no se mueve, tendré que sacarla de mi clase—escucho una voz irritante y me tenso por completo.

—Lo lamento, señorita Philipps—bajo la cabeza y con paso rápido me dirijo atrás de donde se sienta Ben.

Al final, el salón casi se llena y veo como otra fulana se sienta a lado de Ben. Ah no, amiga, consíguete el tuyo. Parecen conocerse, pues hablan un poco antes de que la clase comience.

¿Dije que la señorita Philipps me odia? ¿Si? Bueno, nada de lo que hago le gusta, así que cuando ella sabe que no se algo, me lo restriega en la cara y no puedo decir nada porque la última vez que lo hice, llamaron a mis padres.

—Señorita Roberts, si sigue así en mi clase, me temo que tendré que reprobarla—anuncia ella delante de todos.

—No tema, me irá bien, como siempre—respondo con una sonrisa, sabiendo que la hará enojar.
Nadie dice nada, pero ella sigue dando su clase. La fulana sentada a lado de Ben, suelta un bufido evidente.
La clase termina y todos salen disparados, yo guardo lentamente mis cosas y la persona que está a lado de mi, una linda chica que ya había visto antes, me ofrece una sonrisa penosa.

—Si necesitas ayuda en esta materia, ve con Ben Anderson. El semestre pasado casi lo repruebo y él me ayudó mucho, además, es muy amable y hace milagros—comenta ella antes de tomar sus cosas e irse.
Vaya, Benjamin Anderson, parece que el universo me está dando una señal.

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Espero lo disfruten!

Seduciendo al nerd Tahanan ng mga kuwento. Tumuklas ngayon