"Mi amor es... aquella dama que aún no sabe que es mía, aquella hermosa dama que aún no sabe lo bella y pacífica que se ve durmiendo, aquella inigualable... perra que negó ser mi novia. Aunque no importa, yo sé que ella sabe lo hermosa que es y por eso le gusta hacerse la difícil, pero, nuevamente, no importa, porque yo sé más de ella que ella misma... no podría hacer menos si se tratase de quien es mi amor platónico, aunque considero irónico el hecho que ella parecía sentir lo mismo que yo, pero extrañamente, pese que la conocía perfectamente, fallé en suponer que ella me trataba diferente, pero son problemas menores, realmente; a ella le podría dar todas las oportunidades del mundo, pues es mi niña consentida" -dijo para si mismo aquel solitario hombre que parecía estar observando a alguien-.
____________________________________
-¿Aún te recuerdas aquella vez que me colé en tu casa, pero poco después me habías pillado? La pase muy terrible, no te mentiré. Aunque me dolió el hecho que cambiaras las cerraduras... fue bastante duro no poder visitarte y verte en las noches mientras conseguía de nuevo unas copias de tus llaves, pero no te preocupes... no estoy molesto, jamás estaría molesto contigo.
El silencio inundó aquel lugar.
-Mi vida, entiendo si puedes estar molesta, pero más me molesta que no hayas venido a mi antes de que yo fuera a por ti, pero finalmente estamos juntos y eso es lo que debería alegrarnos... acaso ¿no te alegra estar conmigo?
No hubo respuesta.
-¿Sabes? Siempre me gustó verte. Eras diferente conmigo, ó al menos eso pensaba, y nadie nunca fue diferente conmigo... lo único que recuerdo de las demás escorias humanas son abusos, abusos y más abusos. Ni mis propios padres me trataron como tú lo llegaste a hacer... tú nunca me pegabas, insultabas, ni nunca hacías... eso, pero en cambio solo eras dulce y tierna conmigo, y ¡Dios! Te juro que me obsesioné ligeramente con quien sería mi futura acompañante.
Aquellas palabras quedaron flotando en el aire.
-Me irrita un poco que sea solo yo el que hable... si prometes no alocarte, te soltaré, solo mientras sigas en esta casa. -dijo aquel solitario hombre mientas le quitaba la mordaza a aquella pobre mujer-.
Pero inevitablemente, ella gritó, corrió y peleó por ayuda...
____________________________________
-No fue mi intención, te juro que no fue mi intención... pero te dije que te quedaras quieta, y mira lo que me hiciste hacerte. Maldita bastarda, no pudiste hacer una sola cosa por el bien de nuestro futuro juntos, ni porque te lo pedí. Mereces un castigo... ¡sí, eso! Mereces que te castigue, por haber sido mala conmigo tendrás que hacer lo que yo quiera, cuando quiera.
No hubo más que silencio, y la presencia de un hombre incapaz de ocultar su erección.
-Pero no te preocupes, cariño. Te juro que te mantendré fresca, joven y preservada para siempre -dijo aquel solitario hombre, mientras le escurría saliva de su boca, a aquel cadáver que alguna vez fue una pobre mujer, el cual teñía el suelo en carmesí-.
[Fin]
