(Narrador Omnisciente)
La chica morena de no más de 17 años, iba subida en el coche de sus padres. O más bien los de los padres de su amiga. Sam iba con las orejas tapadas por los auriculares, escuchando cualquier canción que sonara en su móvil.
La conversación no era muy animada, pues cada uno estaba en sus cosas. Abril iba viendo cualquiera de sus series, tenia tantas por ver y empezar que ya no se podía decir a ciencia cierta cual era. Hoppe, por su parte iba en el asiento del copiloto, hablando con su padre de temas sin importancia.
Y la pobre Selena iba mirando a la nada, sabiendo que si giraba demasiado la cabeza o algo, su mareo aumentaría. Es lo que tiene un viaje de casi 2 horas. El señor White (o Erick, como le gustaba que le llamaran) aparcó, haciendo incapie en que ya habian llegado al destino.
No se podían negar en que el sitio era precioso, para lo poco que se podia ver. Una entrada con el nombre del campamento, rodeado de árboles. A lo lejos se podia ver un lago con su respectivo muelle y varios botes. Las cuatro chicas salieron del coche, con aire pesado. ¿Cómo no hacerlo, si habían sido traidas casi por las fuerzas?
Unos días antes de ser traídas, Erick aprovechó que las chicas estaban en su casa para comunicárselo. Las cuatro quedaron anodadas, soltando varias carcajadas, ¿cómo que sus padres, se irian todos juntos de viaje a Las Maldivas y ellas tenian que quedarse ahí? Durante el resto de días, seguian comentando aquello con risa pensando que sus padres les estaban gastando una broma y que en el último momento les dirian que se iban con ellos. Pero en cambio ese deseoso momento nunca llegó.
Y allí estaban ellas entrando al que se pensaban que iba a ser su infierno durante todo el verano. Aunque cómo no, si solo al entrar ya sabian lo que le deparaba aquel mes.
