La noche era fría, nadie podría imaginar que alguien saliera de su casa con tan baja temperatura como lo eran dos grados bajo cero, ese año, el invierno Neoyorquino estaba siendo terriblemente frío.
Sin embargo, en el remoto castillo de Boldt, una casi imperceptible sombra se movía silenciosamente.
Lucía oscuros ropajes, suficientemente anchos como para no permitir vislumbrar su cuerpo ni tampoco adivinar la edad, más propios de un prisionero que de una persona libre, como lo era aquella misteriosa figura.
Poco a poco fue moviéndose por el castillo, ningún humano corriente podría haberse deslizado tan silenciosamente, pero la misteriosa figura no era humana. Quizá un día lo fuera, pero ese tiempo había pasado hace muchos años.
Cuando llegó a la sala que antaño había sido la estancia más importante del lugar, se situó en el centro y detuvo su silencioso deslizar. Extendió una huesuda mano fuera de la tela y, a la vez que salmodiaba en un idioma desconocido, empezó a dibujar una estrella de cinco puntas en el suelo. Poco a poco, el dibujo fue tomando forma, pero la mano de Madelein du Clark no era lo único que se movía. De la estrella a medio terminar, empezó a formarse una figura, indefinida al principio, pero que iba cobrando forma a medida que Madelein dibujaba la estrella. Al constatar que la figura se iba formando, la anciana cantó y dibujó más rápido.
La figura se volvió nítida, de apariencia humana, y habló. Su voz era hermosa, la figura también.
-Por fin, llevo mucho tiempo esperando este momento- estiró unas alas negras como el más puro azabache y las revolvió para desentumecerlas. Vestía unos ropajes del color del mar por la noche, que resaltaba sus marcadas curvas y dejaba entrever una pálida pierna a partir del muslo. Los ropajes conformaban un vestido que dejaba los hombros desnudos, y caía en cascada al suelo sujetos unicamente con un negro cinturón a la altura de la cadera. Un reloj de arena colgando del cinturón y una negra capa de lino con la capucha echada sobre la cabeza, finalizaban el oscuro vestido.
-Llevo encerrada demasiado tiempo, pero ahora que estoy libre, pondré al mundo a mis pies. El cielo arderá con la luz de mi ejército, y los que en su tiempo me encarcelaron pagarán su negligencia- tras esas escalofriantes palabras, capaces de helarle la sangre a cualquiera excepto a ella misma, soltó una oscura risa, rompió el techo de piedra, y salió volando sin siquiera mirar el inerte bulto en que se había convertido Madelein .
***** N/A
¿Quién creéis que es la figura? ¿Quién sabrá?
Si os gustan la historias de misterio, en mi perfil voy a publicar una si llega a diez lecturas.
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Un Mundo De Mentiras Y Traiciones
FantasíaSamantha Shadow era una simple humana, pero cuando descubre su verdadera naturaleza, su vida cambia completamente. La existencia como Ángel no es fácil, pero por suerte ella tiene a sus amigos para que la ayuden a descubrir cómo desenvolverse en su...
