Capítulo 6. Un e-mail, mil pensamientos.

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Buenos días _____,

Quería comunicarte que los alumnos del instituto St Peter's RC de la generación del 1994 se reunirán este tres de mayo en el edificio. Será una fiesta para recordar viejos tiempos, pero todo con moderación, que volver al instituto no es volver a ser adolescente. Conteste a este e-mail confirmando vuestra asistencia o negandola.

Un saludo,

El equipo directivo.

Miré por encima del ordenador, hacia la chimenea. Volver. Tantos años sin estar allí, ¿cuantos ya? Trece, _____, trece. Increíble como pasa el tiempo. Como el tiempo puede cicatrizar las heridas y dejarlas en un simple recuerdo. Como el tiempo derrepente se te escapa de las manos, y ya no lo puedes volver a coger.

¿Pero sería buena idea volver? Como dicen, las embarazadas olvidan todo el dolor que pasan en el parto después, cuando ya tienen a su hijo en brazos, pero yo no me había olvidado de todo el dolor que había sufrido en aquel establecimiento.

Toda la gente de allí, dios Harry, no hay un día en el que me pregunté si debería haberle dicho todo lo que me pasaba en vez de dejarle esa carta. Pero lo hecho, hecho está. Ya casi ni se de él, se que su carrera musical acabó cinco años después de nuestra ruptura, se que intentó contactar conmigo, y también me acuerdo de que huí de él como tal cobarde que soy.

Todos los días pienso en él,en su sonrisa, en sus gestos... ¿Que si lo he superado? Creo que "superar" es un término muy fuerte, porque realmente, ¿a que te refieres con superar a alguien? ¿Olvidarte de él? En ese caso, no, para nada. Pero tampoco quiero, ¿para que olvidar a alguien que te hizo feliz en algún momento? Es como si después de haber tenido un viaje maravilloso, tuvieras que olvidarlo todo, no se, no me tiene sentido. Pero si os referís a que lo he superado como superas un examen suspendido, en ese caso supongo que si. No sueño con seguir con él, sueño con lo que podría haber pasado. Me arrepiento de no haberle dicho todo a la cara, e intentar arreglarlo hablando pero ya está.

Mi vida aquí, en Australia, va genial. Soy la diseñadora principal de una de las marcas más codiciadas del momento, me paso la vida viajando, descubriendo nuevos lugares. Simplemente una experiencia increíble. Tengo muchos amigos aquí, volví a tener contacto con Olaya, que al final se casó y espera ya su primer hijo. Pero no está embarazada, sino que están en proceso de adopción. ¿Os acordáis de Luke? Su marido.

Ya está, dejemos eso. Lo que importa. El presente. Volver o no. Volver a ver a Rebeca, a Louis, a Niall, a Liam, a Zayn... Tengo que ir.

Flashback.

-Joder Harry déjame ya en paz.-chillé antes de cerrar la puerta de nuestra habitación, me puse contra ella para que se quedara bloqueada.

-Abre la puerta.-dijo, sin chillar ni elevar la voz, pero con su voz y su manera de decirlo ya intimidaba suficiente.

-No, vete.-dije intentando controlar mis nervios y mi miedo. Y suena fatal eso de que me de miedo mi novio, pero me lo da, y no le puedo hacer nada.

-Ir no me iré, aquí me quedo hasta que abras.-dijo con seguridad. A veces no se puede con él.

Como sabía que lo decía enserio, moví la cajonera hasta la puerta. Después me tiré a la cama.

Joder, joder y joder. Yo no se porque, me siento culpable, no es culpa mía, pero de él tampoco. Paso sin previo aviso. Yo no le quiero a él, quiero al chico del otro lado de la puerta. El que me despierta por las mañanas con una sonrisa. No el que me ha robado un beso en esa maldita discoteca. ¿Pero quien le mandaba a el ojiverde pegarle? Esque joder, es tan impulsivo. Pero así le quieres. Y mucho.

Yo que hago ahora. ¿Salir y que me grite? A lo mejor así se soluciona. Pero existe la posibilidad de que así vaya a peor. Y aún encima pierdo todo mi orgullo por un error que no fue mío.

De tanto pensar me quedé dormida.

-Te odio ojalá nunca te hubiese conocido, si esque eso eres, la nerd, la chica buena... Y una mierda, lo que eres es una puta y orgullosa. Pues que te cunda ahora.-me escupió con asco, el chico del cual estaba enamorada. Sus palabras, entraron por mis oídos, llegaron a mi corazón, y lo rompieron a golpes secos.

-Pero Ha-quise disculparme.

-Adiós.-dijo y se fue. Se fue para nunca volver. Y con él mi corazón acabo de ser demolido.

Me desperté alterada y con lágrimas en los ojos. Eso no me podía pasar. No con él.

Volví a poner el mueble en su sitio. Y abrí la puerta. Todo estaba oscuro. Serían las tres de la mañana. Antes de que llegara a dar mi primer paso, tropecé con algo. El sujeto pareció moverse.

- ¿______?-dijo la voz ronca de Harry. Se incorporó. Mis ojos ya se habían acostumbrado a la poca luz que había.

- Em...- me quedé en blanco - Te quiero.-dije en un susurro.

-Lo siento. Se que no debí hacer lo que hice pero me conoces y no puede quedarme ahí sin hacer nada. Te juro que no pegaré a nadie más. Pero tampoco dejaré que nadie, bueno que ningún chico, se te acerque más de lo debido. Perdoname.-dijo él. Hablo a una velocidad elevada. Estaba nervioso.

Los dos nos quedamos mirando. En ese momento las palabras sobraban. Nuestros ojos decían todo. Le cogí de las manos y las puse en mi cintura. Después las solté y puse las mías en su nuca. Me acerqué, poniéndome de puntillas, y ya a la altura de sus labios sonreí. Él tenía los ojos cerrados y la boca entre abierta.

No le hice esperar más y uní nuestros labios.

Like before. (H.S)Where stories live. Discover now