Capitulo 18; 'Una extraña felicidad.'

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//Mientras...//

Mientras sus amigos estaban en la fiesta de bienvenida a Katia, más bien Narnia, ellos estaban en el avión, sentados juntos, cada uno a su "rollo."

Los últimos días en Alemania no se habían dirigido palabra, ya que Jane cuando Jason habría la boca le daba la espalda.

En parte ni se acordaba de por qué estaba enfadada, pero, no podía hablarle ella, a la próxima que él le dirigiese la palabra le callaría a besos.

Le daba pena irse de Alemania y no haber disfrutado los últimos días.

Volvió a la Tierra entre sus pensamientos y miró hacia Jason que estaba a su izquierda, el cual miraba hacia el principio del avión donde estaba la azafata explicando el proceso de huída por si hay algún problema en el avión.

Esta miró su mano, allí faltaba su anillo, su precioso anillo.

-Jane.- dijo Jason mirando al frente pausando. -Yo te quiero.- se tocó la cabeza. -Siento haberte hecho enfadar, no era mi intención.- apoyó el brazo en el reposa manos sobre la de ella, acariciandola.

Jane ante eso solo pudo sonreír y sentirse afortunada. Es verdad que Jason la hizo enfadar, pero no siempre pueden haber sólo cosas malas, aunque ella siempre pensaba que lo mejor de sus peleas era la reconciliación.

Tras un corto beso le puso el anillo en su sitio del principio.

//En la fiesta.//

Tras unas horas comenzó a venir la gente, la casa se llenó tanto que llegó a ser un agobio, aunque en parte era divertido, nuestros amigos se lo pasaban bien, bailaban, hablaban, conocían a nueva gente, John y yo estábamos junto a Lau y Robert sentados en un sofá que había al lado de la mesa de comida.

Hacían una pareja preciosa, aunque si es verdad que él se distraía mucho, pero se notaba que se querían mucho, a pesar de que él fuese un año menor que ella, por eso la llamábamos "la pederasta."

-Te quiero, rubia.- le susurró al oído robándole un beso.

Ella sonrió mientras le daba ese beso.

La pobre andaba media piripi, como la mitad de la gente de allí.

-John, dentro de un rato nos vamos ¿No?- apreté su mano la cual agarraba para que me mirase.

-Sí, vámonos ya, me voy a despedir de los chicos.- se levantó y me dio un corto beso en la mejilla.

Tras eso fue hacia el centro de la fiesta y desapareció entre la gente.

-A ver, ¿Quieres que te dé consejos para cuando tú y él... Ya sabes?- dijo Lau dando un salto sentándose a mi lado.

-Yo mejor me voy que esto tiene pinta a conversación de chicas.- Robert acarició un mechón rubio de Lau y se levantó yendo junto a sus amigos, Zeus y Sam, que estaban al lado de la puerta que daba a la parte de la piscina.

Me senté de lado poniéndome en frente de ella. -Ya sé cómo hacerlo, lleváis toda la semana dándome la chapa.- le enseñé la lengua.

-Aaaaaay, amore, tranquilaaa, no te estreses.- se abalanzó sobre mí abrazandome.

Os he dicho ya que mis amigas están súper locas ¿verdad? Aunque cada una tiene su propia locura. Y siempre las recordaría por esa singularidad.

Me sentía rara, estaba muy feliz, nunca sentí tanta felicidad junta en mi interior, era como que.. Todo era bonito, nada podía fastidiar esa noche, una noche genial al lado de mis amigos, que son mi segunda familia, y junto a mi pareja, que poco a poco se iba volviendo lo más importante en mi vida hasta un punto limitado en el que estar lejos de él me dolía. Dulces sentimientos que tenía ganas de saborear una y otra vez.

La historia de nuestras vidas.Where stories live. Discover now