¿Lo mato o no lo mato?

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-¡Sal del auto!

-¿Cómo sabes que estoy dentro de un auto?

-¡Soy yo el que hace las preguntas, no tu, así que cállate y sal del maldito auto!

-Está bien.

-Dirigente al sótano.

Odette se dirigio donde la voz le había indicado.

-Camina hacia delante.

Odette daba los pasos nerviosa y temerosamente, sentía un tipo de emoción que nunca antes había sentido y de pronto vio ese objeto con el cual se pierden tantas vidas, ese objeto que por poco y acaba con la vida de su amado y adorado Gabriel.

-¿Ves esa pistola?

Odette asintió, más nerviosa que nunca, temblando, sudando y la voz dijo:

-No te oigo ¿Acaso quieres que mate a tu “Amado”? Jajajaja.

La voz rio irónicamente y ella contesto:

-Ssss… sí.

-Así me gusta, pero no estés tan nerviosa porque si arruinas esto acabo con la vida de Gabriel ahora mismo. Ahora dirígete hacia esa puerta enorme que dice solo empleados.

Así mismo lo hizo Odette.

-Ve hacia adelante.

Y ahí estaba el objeto que a Odette tanto obligaron a buscar.

-¡Felicidades! Para serte honesto no pensé que lo harías pero ahí estas, ahora oye atentamente la clave, solo la diré una sola vez y será muy rápido.

-Está bien.

Odette con sus manos temblorosas, sudando más que un cerdo y más nerviosa que una persona de rehén en un secuestro tomo la manija de la caja y agudizo sus sentidos para atender mejor a esa voz.

-Gira la rueda de la combinación hacia la izquierda cuatro veces, luego hazlo la derecha y detente en el 3, luego a la izquierda y detente en el 50 y luego hacia la derecha nuevamente y detente en el 65.

-¡¿Qué?! Espera repítela de nuevo.

 -Lo siento, solo dije que iba a repetir una sola vez, ah por cierto apresúrate que llame a la policía y llegara allá en 5 minutos.

-Desgraciado.

Entonces la llamada se cortó o más bien fue cortada por aquel manipulador que tenía a Gabriel.

-Bueno por lo menos recuerdo que eran 4 veces hacia la derecha ¿o era la izquierda?-Dijo Odette para sí misma.

-Luego era el 3, luego el 50 y más adelante el 65.

Intento abrir el aparato pero no pudo:

-¡Maldito! Por favor Dios ayúdame, yo sé que tu no ayudas para cosas así pero ¡Por favorrrrrrrrr!

-Ok, ok Odette tranquilízate tú puedes.

Odette tomo un bocado de aire y comenzó de nuevo a abrir la caja.

-Cuatro vueltas a la izquierda, luego a la derecha en el 3, luego a la izquierda en el 50 y luego nuevamente a la derecha en el 65.

-Por favor, por favor.-Dijo Odette arrodillada en el piso y en forma de ruego.

Halo la palanca y de pronto…

-¡SI! –Dijo Odette tomando todo el dinero y entrándolo en la bolsa.

De pronto sonó el teléfono:

-Wao, pensé que nunca lo lograrías.

 -Ahora ¿Qué quieres?-Dijo Odette en un tono muy furioso y malhumorado.

Dos AlmasWhere stories live. Discover now