Mi nombre es Boruto

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Boruto se encontraba en un cyber escribiendo en un blog. Era un usuario reciente de aquella red y le empezaba a apasionar el hecho de poder alejarse de su hogar y dar a conocer todo lo que le atormentaba desquitandose con completos desconocidos. No podian juzgarlo y él no tenía que escuchar hipócritas palabras de "apoyo".

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Boruto Uzumaki/20 años/Hombre.

Hola, soy yo de nuevo con una nueva queja y con el mismo cansancio de siempre.
Hoy definitivamente no fue mi día. Mi mejor amiga se desmayó en plena clase durante una prueba y...¡En mi vida había precenciado algo tan...tan...tan estúpido! Sarada ya sea inerte en el suelo mientras esos imbéciles de su salón copiaban las respuestas de su examen. Entré como alma poseída abriendo con una patada la puerta. El maestro por alguna razón no se encontraba en el aula, aunque de ese asunto me encargaré mañana, y antes siquiera de poder gritar se abalanzaron sobre mí y me intentaron encerrar en el cuarto de limpieza que estaba en su salón (cada aula tiene uno en mi instituto) pero fui más fuerte y los quité de mi paso. Tomé a Sarada y la llevé a la enfermería. Después llegaron sus representantes (mis tíos) y mi tía empezó a intervenir en la labor de los ineptos encargados de sanar a Sara.
Posiblemente demanden a la institución por permitir semejante idiotes. Espero que aquellos imbéciles sufran las consecuensias de sus actos.

----Desde Konoha, Me despido.---

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Una vez terminó de escribir toda la peripecia que había sufrido ese día se dispuso a abandonar el establecimiento.
Mientras caminaba por los oscuros callejones sin rumbo alguno, encontró a su mejor amigo vagando con un lúgubre aspecto ensombreciendo su aura.
---¿Mitsuki?--- Le llamó inseguro. Su aspecto tan demacrado le hacía dudar de gran manera de si en realidad aquel caminante se trataba de su albino compañero.
Por su lado el oji-ámbar ni se inmutó ante aquel llamado y reteniendo sus ganas de golpear a quien sea que osara llamarle siguió su camino.
---Raro--- Describió entre susurros la situación el rubio. Boruto se negó a desistir pero para no causar molestias empezó a seguirlo sigilosamente (o al menos lo más que pudo) entre el silencio de la noche.
Al llegar a una demacrada cabaña situada a la orilla de un lago se adelantó y se posicionó lo más imponente que le fue posible frente al albino.
---¡¿Qué demonios te ocurre Mitsu...?!---Su sugestiva reprimenda fue callada por una cachetada que le fue propinada acompañada por una gélida mirada difícil de terminar de descifrar una vez se le prestaba más atención a las expresiones del peli-blanco.
El rubio tan tenaz optó por continuar con su técnica de escabullirse tras su compañero que con obviedad podía afirmar, estaba bajo los efectos del alcohol.
---Me iré temprano en la mañana, debo tomar un avión. Si no tienes un mejor lugar en el cuál perder el tiempo hasta la madrugada puedes dormir conmigo---ofreció con una melancólica y aturdida sonrisa asomándose en su rostro. Mientras apollaba firme sus brazos en una polvorienta mesa de madera.
Sin siquiera asentir el oji-cielo se quitó la chaqueta marrón que traía puesta, la dejó sobre la mesa desgastada y esperó para imitar los movimientos del mayor. Se adentraron en una húmeda habitación y retiraron toda la ropa que exesaba en ellos para poder reposar de la forma más cómoda que se les permitiese. Se recostaron casi al unísono en la extensa cama y bolteando ambos a un lado diferente descansaron lo que quedaba de la grisasea o ensombrecida noche...

Cada Corte {MitsuBoru}Where stories live. Discover now