¿Por qué no te dejas querer? ¿Quieres seguir jugando al tira y afloja? ¿No crees que nos merecemos algo más que un simple juego de niños como este? Camina, corre, vuela que cuando caigas esperaré en tus infiernos para vendarte tus alas blancas, me bastará esa simple visita para no tirar en vano mi estancia aquí. A veces merecemos más o menos de lo que tenemos, a veces no nos damos cuenta otras nos achacamos más de la cuenta, una cuenta que no cesa, una cuenta que lleva demasiados números como para seguir contándolos a papel y boli. Date más de lo que tienes y quítame menos de lo que te doy, pero no llores, lloremos desconsolados en mi habitación acariciados por esa tenue brisa colada por mi entrecerrada ventana, ella, la brisa, él, el viento, solo ellos son los únicos testigos de lo que sucede entre nosotros, entre yo mismo y mis adentros, caigo me levanto, caigo me levanto, me sostengo, me alzo en metros y solo te veo plácida y dormida, me cuestiono, ¿suficiente para ella?, caigo, me acaricias, me elevas, me levanto.
Tarde o temprano solo, solo muere el corazón, él se va, ella le espera años, vestida con una túnica negra que a parte de costuras y botones esconde sentimientos, recuerdos, años, años de un tiempo cruel pero incuestionable, irremediable, llévame tiempo y desgástame a experiencias, desgástame a besos, y a caricias de mujeres que se desenamorarán, hazme darle la mano a amigos que se perderán en ti, hazme hacer cosas que guarde con rencor en mí, las cuales recuerde y solo me sirvan para consolar lágrimas que tú te lleves, te odio, pero te aprecio tiempo, ¿esperas algo? ¿o solo te ríes de mí? Si es así arráncame de donde me tienes sujeto y déjame libre hasta que odie y repudie esa libertad hasta llegar al punto de echarte de menos, porque si tanto te ríes de nosotros, por qué no nos concedes esa vida eterna a la que tantos temen quizás es solo que ni tú mismo sabes si haces tu simple trabajo.
