Lo primero que observe fue un cielo del revés, cual mar en calma, que sin embargo parecía querer arrastrarme a el. Una constelación de lunas se desperdigaban majestuosas y orgullosas de su brillo; entre ellas había un chico.
Era precioso. Una belleza abrumadora, combinada con la extravagancia de relojes volando alrededor suyo, como si lo siguieran.
—Hola, bienvenida a mi museo –me sonrió con encanto– Me presento, soy el tiempo.
Me contemplo con parsimonia, tomo mi mano y dejo un frió beso.
—Las cosas perdidas en la historia tienen un hermosura especial; las guardo aquí.
Entonces entendí porque estaba allí.
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Claro de Luna
FantasyTe encuentras en él museo más extraño que jamás hubieras imaginado. Pinturas de cerdos con extremidades humanas, pájaros mensajeros que patinaban sobre hielo, peces voladores, hombres en forma de árbol, entre muchos otros, adornan dicho lugar. Mient...
