Lunas.

36 8 8
                                        

Lo primero que observe fue un cielo del revés, cual mar en calma, que sin embargo parecía querer arrastrarme a el. Una constelación de lunas se desperdigaban majestuosas y orgullosas de su brillo; entre ellas había un chico. 

Era precioso. Una belleza abrumadora, combinada con la extravagancia de relojes volando alrededor suyo, como si lo siguieran. 

—Hola, bienvenida a mi museo –me sonrió con encanto– Me presento, soy el tiempo. 

Me contemplo con parsimonia, tomo mi mano y dejo un frió beso.

—Las cosas perdidas en la historia tienen un hermosura especial; las guardo aquí.

Entonces entendí porque estaba allí.

Claro de LunaWhere stories live. Discover now