Miles de espadas chocaban, pero su sonido era amortiguado por todos los gritos, llantos y escombros cayendo al suelo que aquella batalla había provocado.
Una madre llevaba en sus brazos a dos bebés de un año apenas, un niño y una niña de ojos verdes como esmeraldas y pelo castaño claro que miraban todo asustados, pero sin ninguna lágrima cayendo por sus mejillas mientras la mujer corría para ponerse a salvo.
-¡AURORE!- Gritó una voz que retumbó en el lugar y todos los piratas que luchaban se callaron, viendo al hombre bajar corriendo las escaleras que estaban a punto de derrumbarse. La mujer abrazó a sus dos hijos que empezaron a llorar al escuchar aquel grito y salió corriendo para huir de allí. Esquivó las espadas chocando, los piratas e incluso los que trabajaban para su marido allí en el palacio y se escondió detrás de grandes escombros.
Sus hijos lloraban y ella intentaba calmarlos con un abrazo. Viendo todo a su alrededor y los gritos de su marido más cercanos cerró los ojos con fuerza y dijo algo en una lengua diferente en un tono bajo mientras el anillo que llevaba en la mano brillaba.
Celestine
Celestine
-¡Inoko!-
Unos golpes en la puerta y la suave voz de mi madre me hicieron despertar de golpe. Me senté rápido en la cama y necesité unos segundos para recobrar el sentido y saber que no seguía durmiendo. Ante el mínimo contacto de mis pies con el suelo un escalofrío me recorrió el cuerpo y observé la pared segundos, tal vez minutos hasta que mi madre volvió a llamarme.
-Llegarás tarde a clase.- Y oí sus pasos alejarse de mi habitación. Eché mis brazos a ambos lados intentando desperezarme y moví el dedo índice haciendo que el armario se abriera y el uniforme del colegio se acercara a mí. Bruja de nacimiento pero sin poder usar mis poderes de la forma que yo quiera. Un chasquido y oí el agua de la ducha caer. Otro chasquido y el ventanal se abrió de par en par, dejando una suave brisa entrar y los sonidos de los pájaros llenar mis oídos.
-Un nuevo día.- Murmuré al levantarme y dejar que mis pies fueran solos al cuarto de baño, con el uniforme yendo detrás de mí como un soldado.
-Buenos días tesoro.- Saludó mi madre con una sonrisa cuando entré en el gran salón. Mi padre se levantó y me dio un beso en la mejilla antes de que me sentara en mi sitio. Haruhiko tan sólo levantó la vista el periódico unos segundos y siguió leyéndolo. Buenos días para ti también querido hermano.
Nada más sentarme, Tanaka, nuestro mayordomo, puso el desayuno enfrente de mí como si estuviéramos en la antigüedad donde la servidumbre hacía todo para la gente de alta cuna. Le di las gracias con una pequeña sonrisa y empecé a comer en silencio, ignorando la conversación que mis padres estaban teniendo. La misma rutina de siempre, mis padres hablando de mi futuro y Haruhiko, en algunos momentos, comentando las nuevas ideas que tenía para aumentar la fama del nombre de nuestra familia.
-Por cierto cielo, después del colegio te instalarás con tu hermano Akihiko.- Comentó mi padre y por la cara de felicidad que puse él y mi madre rieron. En cambio Haruhiko hizo un sonido desagradable con la garganta. Le miré seria intentando que se diera cuenta de que estaba a punto de lanzarle algún rayo que le dejase paralizado durante unos segundos (él sabía que era capaz) y volví a mirar a mis padres.
-¿Cuánto tiempo?-
-Tres meses. Tu padre y yo tenemos que ir a un viaje de negocios al extranjero y Haruhiko vendrá con nosotros.- Me levanté de la mesa y fui a abrazarles con fuerza, dejando clara mi respuesta. -Los criados harán tu maleta. Tan sólo coge lo que vayas a necesitar.- Asentí y salí del salón. Al estar sola me elevé quedando sobre unos centímetros sobre el suelo y fui volando hasta mi habitación. Guardé en una pequeña mochila lo necesario: mis libretas y estuches de dibujos; un par de libros para leer durante la estancia; mi pequeño estuche de maquillaje donde guardo únicamente el eyeliner, rímel y pintalabios de color rojo, mi color favorito y, por último, guardé mi colgante con un pequeño rubí en forma de lágrima que tengo desde que soy muy pequeña. Lo observé durante largo rato, colgado en mi palma, sintiendo mi cabeza llenarse de imágenes y ruidos que pasaban rápidamente y sin dar tiempo a centrarme en alguno. Cada vez que lo observaba sentía que había algo que debo recordar, algo bastante importante y que puede dar respuesta a todas las preguntas que me llenan cada día.
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Remember
FanfictionInoko ha olvidado quién es, pero sus amigos no y en su búsqueda para responder a todas sus preguntas y sobre todo por qué se le aparece un barco pirata con nueve tripulantes en ella, un peligro aparece en su mundo y la única manera de eliminarlo es...
