Primera noche
Valentina's point of view.
Aquí hacia calor, lo total opuesto de la calle.
El otoño estaba en su mayor trajecto; la llovizna cayendo, las hojas secas de las árboles volaban por los aires. De acuerdo con lo noticiario, hoy sería la noche más fría de esta temporada.
22h00 AM.
El frío y lo tedio se conocían.
Aquí, en el bar aún tenia dos hombres tomando sus cervezas, sentados en la banqueta, con los brazos sobre el balcón de madera; discutían sus casos, hablaban cosas sin sentido, y yo, poco interesada sobre como decian con engreimiento sobre como las mujeres tenían que hacer todo que les daban la gana.
Hoy y como todas las noches, yo era apenas una figura, secando copas.
Es como una noche cualquiera, de un día cualquier, donde nada de bueno pasaba. Donde todo que hacía era servir más y más a hombres, con sus ojos lujurientos y olor a culo, secar tazas y para el final, volver a casa con las manos oliendo a tequila.
Era apenas algo normal de ese círculo sin ganas que llamo de mi vida.
No que fuera terrible trabajar en este bar de visión dura, que era prácticamente tirado de dentro de las calles de Francia, pero creo que para una mujer de mi edad, no era la chamba que que anhelaba en mis quinces.
Después de un rato, los dos hombres aún estaban aquí, hablando de lo mismo: fútbol y mujeres. Estaba apoyada en la pared tratando de prestar atención en las uñas. Ya no había llovizna afuera, pero ahora un pequeño vendaval.
00h45 AM.
Era una noche cualquiera, de un día cualquier, donde nada de nuevo pasaría.
Fue lo que pensé, un poco antes de alguien entrar el bar, haciendo la puerta crujir con cierta intensidad. Desvíe los ojos y por encima de la caja, pude ver un rostro feminino con expresión cerrada acercándose.
— Una agua jamaicana, por favor. – Pidió, amablemente la mujer que acabara de parar frente a mí.
Asentí, y luego estiré mi mano entregándole su pedido.
Agradeció con un movimiento de cabeza y sonriendome, luego volvió su atención al iPhone negro en sus manos. Quedándose en pie, frente al balcón.
— Hey, chamaca. ¿Puedo regalarle una bebida? – Uno de los hombres que allí estaban, lo más viejo con la cabeza reluciente, haciendo su voz seductora para ofrecerle la oferta.
Su intento robó de la mujer una risa de lástima sin sonido, apenas sus labios en línea recta.
— No tomo. – Ella movió sus labios para contestar el hombre y educadamente, decir que no la tal oferta. Y, luego después de pagar por la agua, camino hasta sentar en una mesa sola, bien lejana, donde su bolso de cuero negro, se abrió brindando a mi visión que con mucha dificultad en los tiempos de hoy; tirando un libro, y con las yemas de sus dedos, hojeando delicadamente.
Las horas pasaban con prisa.
3h03AM.
En el bar, solo restaba la moza, que ya estaba en su cuarta botella de agua, y yo.
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BarbiEnamorate (Juliantina AU)
RomanceElla era una persona enamorada por las letras; una escritora en lo más ambigual de su fracaso, no tenía aprendido lo cuán preciosa era la poesía de un corazón roto. Mientras eso, en la otra parte del rincon, estaría ella le esperando con más una taz...
