En ocasiónes las palabras no dichas son las que contienen más significado.
Las miradas furtivas, los besos robados y la complicidad de dos desconocidos, pueden llegar a sucumbirnos en un deseo arrollador, pasional y prohibido.
Quizás tenemos que aprender a separar sentimientos.
Quizás debemos dejar de creer fácilmente en las personas.
Quizás era eso, sólo un deseo...
