Torneo de Verano 2019

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Título: Juego de Sombras.

Extensión: 2978 palabras.

Género: Suspenso y Acción.

No hay contenido Explícito.


Juego de Sombras.

Emil Franco era un cazador, pero no del tipo que todos conocen. Caminaba por la orilla del mar, el cielo se tornaba oscuro mientras la arena, cálida en extremo, le quemaba los pies. Colocándose en cuclillas, el joven sujetó entre sus dedos un puñado de aquella arena, observando como caía entre sus dedos, de un tono tan propio que no podía compararse con otro. El mar azul se agitaba en la playa, arrastrando todo hacia la profundidad desconocida. Y allí, al otro lado de una verja de metal, se encontraba una casa alta, demasiado infranqueable, pero el destino final de su andar.

Emil había estado vigilando al dueño de la casa, a las personas que allí se encontraban, había estado investigando a su presa, la sombra oscura que le había trastornado la vida: Auriant.

Hacía más de dos años Renata Franco, una niña de siete años, la hermana menor de Emil, hija del segundo matrimonio de su madre, se había encontrado en el parque, jugando. Según su madre, solo bastó un segundo para que la niña desapareciese frente a sus ojos.

Aquello destruyó la vida de Emil. Renata era su hermanita, la había visto nacer, había cuidado de ella mientras su madre se desvivía en dos trabajos. Emil la había querido mucho, pero cuando su vida cambió, encontrarla se convirtió en su objetivo primordial.

El solo pensamiento de saberla desprotegida, la necesidad de venganza, llevaron a Emil hasta donde estaba.

México no era un país fácil, era el país de los secretos, de los hombres que nunca ven nada, de las mujeres que jamás escuchan nada, de la apatía social ante la muerte ajena. Encontrar pistas había sido infernal, y sin embargo, Emil no claudicó. En poco Emil comprendió las reglas de aquellos que habitaban el inframundo social.

Era verdad, México jamás respondía directamente, pero siempre hablaba, a México le encantaba hablar.

Vistiendo harapos, Emil recorrió las zonas más transitadas, escuchando los secretos de las personas. Todos caminaban, todos conversaban, todos decían sus secretos creyendo que nadie más los escuchaba, siendo actores en una escena transitoria. Aquellos miserables seres que se arrastraban mendigando una moneda, no eran siquiera humanos para los que se centraban en sus ocupadas vidas.

Emil escucho muchas verdades, y al cabo de unos meses, comprendió cómo se manejaban los hombres que se movían entre las sombras, como él. La moral flexible reinaba en México, y todos se sometían ante ella. Pronto Emil fue invisible, menos que un mueble en el piso, sentado, observando, sin ser escuchado, sin emitir un solo silbido. Escuchando y aprendiendo, porque las sombras eran ellos que caminaban entre la gente, ellos que observaban pero nunca eran observados.

Tras cumplirse dos años en las calles, Emil encontró su primera conexión verdadera. Un hombre que, según los que caminaban sucios y descalzos, tenía negocios con "esclavistas". El hombre, más joven que Emil, hacía entregas curiosas y usaba palabras en claves con tal fluidez que parecía su lengua materna. Aquel hombre tenía un ritual que atraía la atención de Franco, hacía llamadas a través de teléfonos públicos, murmuraba en claves, citaba a personas lejos de la mirada pública, en zonas donde los vagabundos y adictos se reunían, donde la droga confundía los sentidos y lo que hiciese se perdiese en recuerdos irreales. Allí le entregaba las llaves de un bocho, siempre el mismo automóvil, que mágicamente regresaba a él al siguiente mes, en un intercambio por dinero en efectivo. El vehículo no valía tanto para lo que parecía movilizar el joven. Entonces, el hombre llevaba el dinero a alguien al otro lado de la ciudad y allí quedaba la pista.

Antología de Picas de WonderlandOpowiadania do pokochania. Odkryj je teraz