Belleza del bosque

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El tortuoso camino además de sus comunes obstáculos tenía múltiples charcos de agua producto de la lluvia del día anterior y esperando por la lluvia que se avecinaba. El hombre que conducía el carruaje trataba de esquivar aquellos obstáculos de la forma más inteligente, pero eso no evitaba que en su interior el Vizconde de Hertsfordshire se moviera de un lado a otro.

- Sabía que debí haber venido en mi propio caballo –masculló el muchacho para sí mismo

Bright Hastings, hijo del Conde de Devonshire iba camino al campo para una visita a su tío Collin y familia. Se llevaba muy bien con ellos, pero a ciencia cierta, un viaje por aquellos caminos en carruaje no era lo más entretenido que tenía en mente. Era mitad del invierno, e ir en aquellas fechas al campo era la moda. En Londres el ambiente era nefasto, por lo menos en el campo tendría tiempo de caminar al aire libre, como le gustaba.

Apenas a sus veinticuatro años, el Vizconde, único hijo varón del Conde había terminado sus estudios en la universidad. Y como siempre le insistía su madre, ya era hora de buscar una esposa, y este viaje al campo solo sería un preludio para una temporada llena de ajetreo. Tenía a más de una jovencita en mente, la hermosa Claire Roostock le gustaba bastante, apenas empezara la temporada en Londres comenzaría a cortejarla seriamente, ya durante el verano anterior había coqueteado un poco con ella pero todavía no era tiempo de casarse, pero sin duda del verano siguiente no pasaría.

Un gran sobresalto hizo que Bright tuviera que afirmarse fuertemente al asiento, el carruaje estaba inclinado en al menos treinta grados.

- ¡Señor! –gritó el cochero-

- ¿Qué pasó, Jones? –preguntó Bright al tiempo que salía del carruaje, sin antes quedar embarrado hasta las rodillas al pisar tierra- diablos...

- Señor, el caballo se ha roto una pata –dijo Jones asustado hasta los huesos- ¿está usted bien?

- Solo sucio... cielos Jones... -murmuró el joven- no nos queda otra que uno de nosotros vaya a casa de mi tío a pedir ayuda.

Bright miró al cochero, un hombre ya viejo y maltrecho.

- Yo voy amo –exclamó el viejo empezando a caminar

- Será mejor que tú te quedes aquí, yo iré

El hombre no se atrevió a decir nada, en parte por no contradecir al señor, y en parte porque tampoco se encontraba capaz de caminar seis kilómetros. Además, el terreno no era el mejor y podría sufrir algún accidente si se arriesgaba a caminar por aquel bosque. Bright empezó la caminata que hace años no hacía. Cuando era un pequeño, él, sus hermanas y primos acostumbraban a juguetear por aquel bosque tan alejado, claro que siempre acompañados de los sirvientes, sus padres nunca los habría dejado ir solos allí.

Sólo ansiaba llegar a casa de su tío para poder descansar y sacarse todo ese barro que llevaba encima, y tenía que hacerlo antes de que anocheciera. Aún era temprano, pero las negras nubes hacían muy sombrío el día.

Mientras caminaba admiraba el hermoso paisaje, ese verde que siempre le había fascinado, de pronto vio algo moverse entre los árboles y se sobresaltó. La idea de unos ladrones tratando de robarse las cosas del carruaje y golpeando a Jones se le vino a la mente de inmediato. Se quedó en completo silencio mientras sigilosamente avanzaba hacia donde había oído el ruido, pero lo que vio distaba mucho de ser un ladrón.

Una joven, sentada sobre el tronco de un árbol caído miraba absorta el paisaje para luego con un carboncillo dibujar sobre un cuaderno. Se veía hermosa, demasiado a decir verdad, y tuvo miedo de estar imaginándosela en medio de la nada. Tratando de hacer el menor ruido posible, continuó acercándose, hasta que sin querer pisó una rama del suelo a lo que la joven dio un respingo y miró rápidamente en su dirección. Era más hermosa de lo que había creído, tenía una piel de porcelana, y unos ojos de una mezcla entre azul y verde que lo dejaron cautivado, además del pelo que llevaba inocentemente suelto.

- ¿Quién es usted? –preguntó la joven llevando el cuadernillo a su pecho, se veía enormemente asustada

- No tema... sólo sentí un ruido... -hizo un silencio para admirar a esa belleza del bosque- ... y vine para ver de qué se... trataba –habló él tratando de que dejara de temerle- ¿está perdida? ¿necesita ayuda?–ella sólo negó con la cabeza.

Cuando él intentó dar un paso más, ella se puso de pie y se alejó, entonces notó algo que antes no, iba increíblemente sucia, con un vestido casi harapiento, debía ser una criada.

- ¿Trabaja en la casa de Lord Hastings? –ella miró hacia atrás como buscando algo

- No... No sé quién es usted, señor. Pero será mejor que me vaya.

- ¿Puedo volver a verla? -soltó Bright sin pensar, aquella pregunta salió desde lo más profundo de sus deseos. Al escuchar aquello, la muchacha detuvo su andar y se volteó a mirarlo

- ¿Disculpe? -preguntó incrédula

- Me gustaría volver a verla, si pudiera decirme dónde vive... no tengo problemas en...

Sin decir nada la hermosa jovencita se fue apresuradamente en una dirección que Bright no sabía a dónde dirigía.

Cumpliendo el destinoStories to obsess over. Discover now