Un portazo fue el ruido causante de mi despertar. La claridad de la luz del sol me dañaba los ojos, los cuales apreté y trate de esconderlos bajo mi mano. Estaba muy cansada pues en los últimos días no había dormido nada, porque mi madre estaba en el hospital y yo había estado muy preocupada. Ayer mi amiga Alexandra me había ofrecido quedarme a dormir en su casa, a lo que yo acepte, no podía pasármela encerrada allí.
-Oh,¿ya despertaste?-dijo ella sacándome de mis pensamientos.
-JA, creo que después de ese portazo, hasta el vecino despertó.-dije parándome del sofá para tomar una ducha, recoger mis cosas, e irme a ver a mi mamá.
-Hey, ¿adónde crees que vas Anastasia?
-¿al hospital?-dije sarcástica.
-¿tan temprano?, ¿sin desayunar?, pero acabas de despertar.
-Oye de verdad te agradezco mucho que me hayas dejado quedarme a dormir aquí, pero necesito ir a ver a ni mamá, ella está muy enfer...
-Ni lo menciones puedes quedarte aquí cuando quieras. -me interrumpió - y si sé que tu mamá está muy enferma-baja la mirada y susurra con pena -ve con ella.
-Hey, tranquila ni que fuera tu culpa- le dije mientras me dirigía al baño.
Cuando salí del baño me vestí con la ropa que traje en mi bolso, me peine el cabello, agarre mis cosas y me despedí de Alexandra.
-Adiós Alex -Dije, y me despedí de ella con un beso en la mejilla.
-Adiós, Anastasia.
Cuando abrí la puerta y me dispuse a bajar las escaleras, sinceramente no pasó nada interesante eran las... ¿Qué hora era?, saque mi teléfono y lo prendí, eran las 7:00, pero además pude notar que un número extraño me había llamado 4 veces, le reste importancia y seguí caminando.
Al llegar al hospital no pase por recepción ya que me sabía de memoria en qué habitación estaba mi madre, camine por los pasillos buscando el área de terapia intensiva para así poder ir a donde estaba mi madre. Y cuando por fin llegue vi a Marta la enfermera y fui directo a preguntar por mi mamá.
-Hola Marta, ¿sabes dónde está mi mamá?
-Oh, cariño ¿no te avisaron?- su voz sonaba melancólica y me estaba empezando a asustar.
-Ay Marta no me asustes ¿qué le ha pasado?- no me di cuenta de que estaba llorando hasta que una lagrima de mi ojo izquierdo cayo al suelo.
-Cariño... tu madre murió.
Caí de rodillas al suelo, la noticia me había dejado sin palabras, no podía hablar, llore y llore, algo en mi se acababa de romper y tal vez nunca se podría reparar, tres palabras habían destruido toda mi vida.
-No entiendo cómo no te avisaron - dijo Marta, no me había dado cuenta de que ella estaba a mi lado consolándome -ven vamos a sentarnos.
Marta me guió hasta la sala de espera y nos sentamos en unas sillas.
-Probablemente me llamaron y yo no estaba pendiente del teléfono -dije recordando las 4 llamadas perdidas.
-Cariño se que no necesitas este tipo de noticia ahora, un día antes algo tan importante como tu cumpleaños 18, no es justo.
Yo iba a hablar pero ella me interrumpió.
-Hoy no me toca hacer guardia si quieres podrías quedarte en mi casa por hoy.
-Vaya muchas gracias, pero no se moleste, me quedare en casa de una amiga
Y antes de que ella pudiera responder me pare de la silla para poder ir a hablar con mi amiga Alexandra
-Con permiso - dije parándome de el asiento
-Adelante -me respondió ella
Me fui a la cafetería del hospital para llamar a Alexandra no había mucha gente allí solo 3 personas 4 conmigo, Alexandra no me contestaba y me estaba comenzando a frustrar, ya era la 4 vez que la llamaba.
-Aló -sonó al otro lado del teléfono. Aleluya.
-Hola, ya era hora ¿se puede saber que estabas haciendo tu?-extrañamente por esos segundos olvide el dolor que sentía por la muerte de mi madre.
-Estaba cocinando ¿por que?, ¿que paso?
-Mi-mi-mi -sentí un nudo en el estomago,pero igual seguí-necesito ir a tu casa tengo que contarte mucho ¿me puedo quedar a dormir allí?-me sorprendí al ver la fluidez con que salieron esas palabras de mi, pensé que mi nudo era tan grande que no me dejaría hablar ni del periódico, y no le conté nada de la situación de mi madre por teléfono por que creí preferible que habláramos en privado con más calma.
-Claro, ¿quieres que pase a buscarte?
-Por favor.
Los minutos se hicieron horas y Alexandra no llegaba, la poca gente que estaba allí ya se había ido, solo estaba yo y la señora que atendía la cafetería, tenía hambre pero no podía comprar nada, el poco dinero que tenía lo tenía que ahorrar, tenía que conseguir trabajo, mi madre se acababa de morir, y yo sinceramente no sabía que sería de mi vida sin ella, y lo peor era que mis abuelos se habían muerto, mi padre ni me dio su apellido , así que si definitivamente estaba sola en la vida.
-¿Anastasia?-volteé instintivamente al oír mi nombre, era Alexandra.
-Hola, ya era hora de que llegaras ¿nos vamos?-dije parándome de la silla agarrando mi bolso.
-Claro...¿por qué no estabas en la habitación de tu madre?
-Podemos hablar de eso en la casa por favor-dije, oh dios ya estaba llorando.
-Bueno si así lo prefieres.
Nadie volvió a hablar en todo el camino, se podía cortar la tensión con una tijera trate de prender la radio para liberar el ambiente, no quería quedarme en silencio todo el camino la radio se prendió y sonó a todo volumen una canción, instintivamente las dos llevamos la mano a la radio para bajar el volumen, mi mano llego primero y le baje todo el volumen,creo que la radio no era una buena idea, la alarma que desactiva el seguro del carro sonó habíamos llegado, Alexandra se bajó y la seguí.
Ella vivía en un hermoso edificio color azul y verde, subimos por las escaleras Alex le tenía pánico a los ascensores, su apartamento quedaba en el segundo piso gracias a dios, en el apartamento 24A llegamos, ella me abrió la puerta y me dejo pasar primero su apartamento tenía sólo una habitación, por eso yo dormía en el sofá.
-Prepare ensalada,¿quieres?
-Si por favor.
Alex me sirvió un plato de ensalada y se sentó en el sofá conmigo.
-¿Estás lista para contarme qué pasó con tu madre?
-Claro-de repente mi apetito se fue y sentí un nudo en la garganta- mi-mi-mi...
-Respira.
-Alex, mi madre murió
YOU ARE READING
Deorum
FantasyNunca subestimes al tiempo, todo puede cambiar en un instante, estar dispuesto a renunciar a todo lo que somos por lo que podríamos llegar a ser es una de las decisiones mas difíciles; pero a veces lo que crees que es el final, es el comienzo y con...
