El cementerio

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En un remoto cementerio en medio de las montañas perdidas por los dioses, un joven mago despierta de su cripta al escuchar las campanas repicar, estas anunciaban que la llama empezaba a peligrar y que la oscuridad estaba por llegar.

Evan: algo extrañado de despertar entre polvo y telaraña sale de su cripta confuso.

-pero que?... Yo... Yo había...-

Mirando su cuerpo, este nota que aquella puñalada que lo había mandado a los brazos de la muerte había desaparecido, por lo cual desconcertado camina por el lugar, deteniéndose en seco tras escuchar un leve llamado.

-esa voz... No puede ser... Celine?!!!-

Rápidamente se dirigió a la tumba donde escucho aquellos murmullos, encontrando solo una pequeña masa blanca similar a fuego y tras tocarla este solo pudo llorar.

-Incluso sin cuerpo te quedaste conmigo... Celine...-

Apegando la alma de su amada a su pecho, este escucha unos gruñidos extraños a lo lejos, por lo cual este guarda la preciada alma de su amada en su túnica, tomando las reliquias que enterraron con el, siendo un pequeño escudo, daga y bastón de mago.

-Yo te protegeré Celine...-

Susurrando, camina lentamente en guardia, en espera de algún movimiento hasta que un horrendo ser que aparentaba ser humano aparece, siendo aquel uno de los causantes de tales gruñidos.

-Pe... Pero que demonios es eso?... N... No te acerques!

La extraña criatura humanoide y pálida se abalanzó sobre el joven, pero este inmerso en su miedo solo reacción golpeando a la criatura con su broquel y procediendo a apuñalarla repetidamente hasta que esta dejo de moverse, escuchando un leve suspiro etéreo similar a un silbido metálico luego de tal acto.

-Haaa... Haaa... Que se supone que es esta cri... Criatura?...-

Este logra identificar un emblema de su escuela de magia en la criatura, sorprendiéndose mucho, por lo cual decide irse del lugar de manera cautelosa, llegando a un lugar del cementerio, el cual estaba derruido y lleno de agua, la cual le llegaba a los talones.

-Donde estoy?¿este debe ser el cementerio a donde llevaban a los magos perecidos de la academia?-

Mas gruñidos se escucharon por lo cual este se oculto detrás de una columna, observando a un grupo de esas criaturas, por lo cual este saca su fiel bastón, tomándolo en su mano izquierda con firmeza, mientras mantenía su daga en la derecha.

-espero aun recordar como hacer esto...-

Mirando fijamente a uno de los seres, este empieza a recitar un pequeño conjuro, iluminándose su bastón.

-mas afilada que cualquier daga, mas pura que la luz del día, o alma mía, se mi guía!!!-

Este lanza una una masa de luz azul hacia la criatura, matando a esta con aquel impacto.

-Lo hice!!!...-

Callando tras ver que uno de estos disparo una Ballesta, pasando el virote muy cerca de el, por lo cual decidió ocultarse y esperar el momento oportuno para matar a la criatura.

-debo pensar algo rápido... No podre contra todos si me descubren... Eh?!-

Este escucho un gruñido a sus espaldas; resulta que una de las criaturas contemplaba una lapida y sostenía un pequeño fragmento de una espada antigua, por lo cual este se preocupo un poco.

-Saben manejar armas a pesar de no ser muy inteligentes... Ummm, tendrán los mimos puntos vitales?-

Caminando lentamente hacia la espalda de la criatura, este sujeta con rapidez el pecho de este y lo apuñala en la columna, subiendo su afilada daga y luego pateando a la criatura para sacar su arma.

-Groiiiig!!!-

Exclamo la criatura, alertando a las demás y tras morir esta nuevamente se escucho aquel sonido tan extraño, aunque este logro ver que un vapor blanco emanado de la criatura, en el mismo momento del sonido y desapareció con este.

-Maldito... No tengo tiempo para investigarlos... Sera mejor estar preparados... Si mato al de la ballesta no tendré tanto problema con matarlos cuerpo a cuerpo, pero... Debo aprovechar un punto siego para poder lanzar una flecha de alma-

Escabulléndose, aprovechando que el terreno donde estaba sobresalía algo del agua. Este logra posicionarse en angulo para cargar su hechizo, por lo cual este juntando sus dos manos susurro el hechizo, concentrando su poder, haciendo que su enemigo saliera volando.

-Haaa... Haaa... Bueno, tengo un camino libre para seguir... Pero... Parece que ellos custodian algo-

Este guarda su bastón, sacando su broquel, lanzándose a por ellos, matando a uno por uno, quedando en frente de aquel misterioso camino algo inundado.

-Tranquila Celine, solo investigare un poco, si veo algo peligroso me ire-

Dice tras sentir un leve movimiento de la pequeña alma que estaba con el.
Tras salir el agua, este ve una extraña estructura en una zona algo abierta pero rodeada por la montaña.

-que es eso?¿una formación de cristales de titanita centelleante?-

Caminando hacia esta, el chico cambia su expresión a algo de miedo, notando que aquella estructura en realidad era un enorme lagarto de cristal, el cual se preparaba para atacar al joven.

-Ahhh!!! Mierda!!!-

Este corre despavorido, puesto que aquella enorme bestia lo perseguía; dirigiéndose hacia el lugar abierto, viendo aquella gran cordillera de montañas nevadas, notando que su camino se volvía mas angosto y empinado dado que este estaba en el borde el acantilado; este volteo para atrás viendo que el lagarto salto después de una carrerilla, rodando rápidamente hacia el, dándole una fuerte embestida, lanzandolo contra el camino hiriéndolo gravemente, pero cayendo al vació al no poder detenerse.

-aahhh!!!... Haaa... Mierda... Haaa... Estúpida criatura... Haaa... De... Debo curarme... Haaa...-

Encontrando una extraña hoguera con huesos en lugar de madera, estremeciéndose un poco, pero intrigado por la espada rojiza, la cual al tocarla la hoguera se encendió, por lo cual este se recostó al lado para sentir la calidez del aquel extraño fuego.

-Esto... Es tan tranquilo... Reconfortante... Zzz-

Cerrando sus ojos, ya que aquella herida en su pecho lo había debilitado mucho, cayendo rendido.

El camino de la cenizaStories to obsess over. Discover now