«Otro día de tormento»
Mi vida era un martirio. Otro día de despertar, terrible para mi, las pastillas habían fallado por decimotercera vez, creo que esto era rutina de cada día desde las últimas semanas. Las navajas no surtían ningún efecto, solo ardían al clavarse en mi piel; la sangre escurría con lentitud como si de tantos intentos me estuviera quedando vacío, un sentimiento que siempre me hacia sentir igual y que ya era una palabra mas común en mi vocabulario y la mas adecuada para expresar mis sentimientos.
Eran aproximadamente las seis con treinta y cinco de la mañana. Mi madre volvía a tener una sobredosis. Volvió a exigirme que le preparará algo de desayunar, amedrentándome y dándome una golpiza me arrastro a la cocina, aún ignorando que en la alacena no había nada desde hacía unas semanas.
Desde que mi padre se fue la casa se me ha vuelto algo peor que una cárcel; sin contar que yo con mi escasa autoestima sobrevaloraba ese concepto.
Comencé a buscar cosas; cada segundo se volvía mas insoportable y los gritos de mi madre hacían mas difícil mi concentración. Después de preparar unos escasos y miceros huevos en fritata, se los entregue a mi madre de mala gana puesto que ella me lanzo una furtiva frase de desprecio: "Eres un inútil".
Volví a mi habitación con el remordimiento de saber que nada cambiaría. Me dispuse a dormir de nueva cuenta. Pegando agobiado la cabeza en la almohada; dormí, con la intención de no volver a despertar en esta vida de mierda...
[...]
A la mañana siguiente...
Repentinamente el destino jugaba conmigo, yo pensé que había logrado mi cometido puesto que al mirar de nueva cuenta el reloj de mi buró eran nuevamente pasado de las seis, había pasado mínimo unas veintitrés horas durmiendo.
Nuevamente agobiado me desperté perdiendo mi vista en el techo de mi habitación. Esto me tenia harto, era como si el destino estuviese burlándose de mi sufrimiento.
Me levanté; sin ganas de querer hacerlo. Fui a la sala encontrándome con mi madre; recostada en el sillón. Me acerqué como todos los días para cerciorarme que estuviese respirando. Extrañamente su respiración era muy dificultosa. Me alarme un poco, yo si me preocupaba por ella; a pesar de que ella no lo hiciera por mi. La levante con gran dificultad y la lleve a la clínica que estaba a unas dos calles de nuestro departamento...
[...]
–Sobredosis múltiple...– dijo el doctor después de unos minutos al haberme llamado en la sala de espera. Cosa que no me sorprendió, pues ya había ocurrido antes, pero ¿por qué la cara del doctor estaba de una manera seria? ¿Por qué me miraba con determinación? ¿Qué pasaba por su mente? ¿A caso mi madre estaba en peligró y no quería decírmelo?, esas preguntas no dejaban de dar vueltas por mi cabeza.
-Pero, va a estar bien ¿verdad?- pregunte algo torpe tocando mis rizos, que iban hechos un desastre.
-Claro, tú no te agobies, pero ahora es importante que hables con alguien- lo mire con extrañeza. Mientras que se aproximaba una mujer hacia mí. Tenía una bata blanca. -la doctora Smitch se hará cargo de ti ahora- señalo a dicha mujer quien asistió ligeramente con la cabeza.
-¿Pero mi mamá?- cuestione afligido.
-Ella estará bien, te lo aseguro. Acompáñame- dijo con una voz tranquila y segura la mujer. Me hizo una señal y camine con pasos inseguros a un costado de ella.
Llegamos a una sala donde había diferentes personas y niños dibujando; la mujer se sentó en un sillón y me invitó a que la acompañara.
-¿Qué hacemos aquí?- pregunte temeroso, pues nunca había estado en un lugar como ese.
-Vamos a hablar de ciertas cosas, ¿cúal es tu nombre?- dijo mirándome mientras tomaba una libreta entre sus manos.
-Ha..., Harry, me, me llamó Harry- balbucé un poco.
-Muy bien Harry, tienes un lindo nombre, cuéntame ¿qué le ocurrió a tu mamá? ¿Sabes por que le paso?- me miro atenta.
-Esta bien, ya antes había pasado, pero creo que no había sido tan grave como ahora; pues nunca me habían traído para acá- dije mirando el entorno algo angustiado, pues realmente quería saber que había pasado con mi madre.
-¿Y desde cuando tu mamá consume esa sustancia?- yo solo negué con al cabeza ante su cuestión puesto que había recordado el abandono de mi padre y la causa por la que mi madre se envicio.
-Hace ya cinco años- trague duró.
-Bien, y dime Harry ¿cuantos años tienes?- yo solo la miré serio.
-Hoy cumplo 16 años- dije frío, pues no quería una felicitación; mi vida no valía nada como para festejar algo así.
-Oh, vaya pues felici...
La interrumpí en seco -No, no diga nada- dije con algo de molestia en mi voz.
-Bien por último ¿podrías dibujar algo que describa como te sientes con todo esto?- dijo felizmente, yo solo rodé los ojos pero termine por acceder a hacerlo. En unos escasos minutos termine, se lo mostré y ella me miro extrañada -¿Puedes decirme que significa tu dibujo?- dijo tomando la libreta y admirándola tratando de entenderlo.
-Bueno pues es mi último recurso- dije claramente.
Habia dibujado una soga con una horca. Esa era mi ultima alternativa. Mi ultima idea para cumplir con mi propósito. El suicidio definitivo. Aún no lo había definido por que creí que algo de mi patética vida cambiaría. Pero después de cinco años viviendo en el mismo estado; esa idea se hacia presente en no cada vez mas...
~Cuatro meses después...~
Después de haber dicho todo eso. Hasta le fecha me sigo arrepintiendo. Por completo pienso que fue el error mas estúpido que había cometido. Me alejaron de mi madre. Idea que me callo como un balde de agua helada. Ahora en definitiva ya no hablaría de estas cosas con nadie...
Pasaron los días y yo solo podía ver ocasionalmente a mi madre. Ella había hecho todo lo que le indicaban por volver a verme; le fue difícil al principio puesto que ya se le había desarrollado una adicción a las drogas, pero al cabo de los meses lo estaba sobrellevando muy bien...
YOU ARE READING
Mi Bello Suicida
FanfictionRelata el problema que aflije a el chico de mirar frío y de un intenso color esmeralda. Motivo por el cual intentará terminar con su vida. El tener una madre drogadicta, fomentando actos de tortura contra su persona diariamente, pero a pesar de eso...
