1. Comienzos.

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El joven corría por las calles mojadas por la lluvia, huyendo intentando ocultar la joya, se escondió entre los contenedores, la observo esta brillaba y emitía un aura oscura y tenebrosa.

*Buen chico, tienes que protegerme, si no lo pasarás muy mal...*

El joven tembló con miedo, intentaba evitar sus propios llantos para no ser descubierto.

Una mano desnuda salió del muro tocando su espalda, el joven tenia el rostro demacrado, horrorizado, sus piernas temblaban.

-Te he encontrado-

Pego un grito seco antes de caer calcinado al suelo.

Del muro entre las sombras salio un hombre encapuchado, con ropa negra y botas altas de montaña, enrollado a él una serpiente enorme de un tono verdoso y ojos amarillos, daba terror con solo verla, esta se transformo en un rifle, cualidad que su amo poseia por herencia familiar.

*Maldito mago, eres la serpiente que siempre esta en todos los males*

*Yo tambien te quiero Rubí*

En el interior del rubí un rostro desfigurado compuesto por sombras se hizo presente. Al ver el rostro del hombre se sorprendió.

-Me sorprendes, hace mucho que no veía tu verdadero rostro, hijo de la familia Dluxe.-

El hombre se tenso, con furia enterró una pequeña daga en el rubí, el alma del interior del rubí fue succionado y contenido en una gema de la daga.

-Hace siglos que deje de ser de esa maldita familia-

El hombre guardo la daga bajo su capa, se quito la capucha mirando serio al joven muerto al lado del contenedor.

-Mi alma esta podrida, ni siquiera puedo sentir nada...me arrebataron hace mucho parte de ella...-

La brisa sacudió parte de su cabello negro, sus ojos apenas brillaban, eran de un tono ámbar, su piel era morena, lo qué más le caracterizaba era su ojo derecho con un corte profundo en vertical.

Se observaba en el reflejo del charco del suelo, lo pisó con furia y volvió a taparse el rostro.

*Todavía me falta energía para completar el cambio*

El hombre sintió que alguien se acercaba.

-¡Otra vez él!-

El hombre tiro la joya y se desvaneció como siempre con una sonrisa en su rostro.

*Solo te perjudicas a ti mismo*

En la escena del crimen apareció un hombre algo más joven, miraba el cuerpo, llevaba una capa llena de plumas negras y un antifaz, en eso la policía se acercaba, otro cuerpo descubierto y otra vez el mismo sospechoso en la escena del crimen, el hombre salió huyendo, con la joya en mano.

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Un año después.

*Alex*

Estaba con Mia y Miguel ambos se reían haciéndole caras a Marquitos, mientras miraba serio la ultima noticia. La pluma negra había cometido otro asesinato, todas las victimas iguales, calcinadas y como siempre se llevaba la joya y dejaba una pluma en el suelo, no sabían como dar con el culpable, estaba metido en el articulo hasta que los llantos de Marcos me sacaron de él.

-¿Qué le habéis hecho ya?-

-Nosotros nada-

Busque entre la bolsa de Amelia, el chupete.

Entre las sombras.Des histoires addictives. Découvrez maintenant