Existen momentos en los que todo deja de existir, momentos en los que lo único que existe es aquello que atrapa inevitablemente tu atención, y en este momento era ella, y su espalda.
Habian pasado dias desde la ultima vez que nos vimos, dias en los que no hubo ninguna llamada, ni tan solo un mensaje de texto. A veces me costaba entender que realmente eramos, porque teníamos un historial en idas y venidas. Y eran todas esas veces en las que tenerla al frente con esa mirada suya, no me daban tiempo a reeplaantearme que habia entre nosotras porque solo teniamos espacio para vivir lo que sea que tuvieramos. No eramos lo mas estable, a veces yo desaparecía, otras era ella que lo hacía, pero siempre regresabamos en busca de la otra, no era algo dañino, era algo que rozaba lo magico, porque ella podía conocer y estar con quien sea pero volvía a este lugar, quizás porque supe quererla como se debía y yo podía decir lo mismo por parte de ella.
Fueron días que se volvieron una semana, para aparecer con una llamada en la que me avisaba que estaba tras la puerta, la cual al abrirla me encontré con una chica empapada de pies a cabezas y una sonrisa que calentaba cualquier frio que hiciera afuera, una sonrisa que me hacía comprender porque era lo que eramos, una sonrisa que de manera extraña bajaba mis barerras y que con su sínismo tan característico sabía convencerme.
Llegó diciéndome que necesitaba ayuda con un trabajo que no sabía hacer en la computadora, algo que sabía que quizás tampoco yo podría, y que uso de pretexto para cruzar la ciudad en plena lluvia para poder vernos. Era una niña, mi niña, esa misma que por miedo buscaba una excusa para hacer gran parte de lo que sentía, lograba entenderla y sabiendo que tantas fueron las veces que me busco con excusas bobas, me quedaba en silencio, siguiendo sus movimientos, porque cuando se iba no es que no quisiera buscarla, sino que un alma como la de ella vive en su propio espacio y tiempo, y como dije, un día aprendí a quererla, y ella podría irse porque mis brazos siempre tendrían un lugar para ella, porque entre nuestros errores y sentimientos logramos construir una relacion, una amistad y un amor tan peculiar como nosotras mismas, que sin remedios solo nos quedaba vivirlo.
Y yo quería vivirla a ella, como horas antes que tras cerrar la pantalla de la computadora, tomó mi cintura para darme vuelta y acorralar entre el filo de la mesa y ella, sin ser brusca pero usando la fuerza exacta para avisarme que esto solo era el comienzo de algo que terminaría en gemidos al oído.
Tal como terminó, para quedar con ella durmiendo de espaldas en mi cama, desnuda apenas tapada por unas sabanas color vino que hacías resaltar aun más su piel blanca. Yo estaba en el borde de la ventana con una taza en la mano, porque apesar de sentir un poco agotado mi cuerpo, mi mente no lograba conciliarse con el sueño, divagaba, y lo anterior era una muestra.
Tenerla así frente de mi, solo provocaba una sacudida de recuerdos de lo que horas antes había sucedido con ella, recuerdos que golpeaban en mi cuerpo, en partes que volvieron a sentir, como aquellos gemidos que acariciaron mi cuello. Siempre tuve al sexo como un arte, pero como tal, lo es por quien lo hace, y aunque aquí serían dos los artistas, mis manos solo querían venerla, a ella como la obra maestra que es por si sola, pero la majestuosidad en la que se convierte cuando se sonroja por mi mirada subre su cuerpo, o por su voz al explotar en orgasmos.
Ni si quiera me habia dado cuenta que estaba en dirección a ella, cuando me vi besando el bajo de su espalda para después con mi mano bajar un poco mas las sabanas. La mire desde abajo y lo unico que sentí fue ese impulso a seguir, subí un poco mas mis labios por su espalda, lo cual al entrar en contacto con el sabor de su piel me hizo subir con la punta de lengua hasta su nuca donde al llegar pude ver como en un puño apretaba las sabanas que segundos antes deje a un lado. Sabiendo que estaba despierta le di de esos besos tan suaves que amaba darle en sus mejillas, lo cual me hizo sonreír, sin saber muy bien por qué. Acaricié su cintura con mi mano, lo cual me hizo recordar cual era mi objetivo; con cuidado le aparte en cabello que había caído por su espalda, por la misma que baje entre besos y mordidas tenues que aliviba con el paso de mi lengua. Sabía que seguía con los ojos cerrados, porque apesar de gustarle lo que estaba pasando no dejaba de ser una perezosa, por lo cual al llegar al filo de entre su cintura y su cadera, justo en el medio de su espalda baja, rasgué tan suave como podía con mis dientes mientras mis uñas lo hacían tambíen suave por ambos de sus costados. No era fuerte, pero sabía que le encantaba cierta intensidad, y así fue que sin saber bien que haria pero sabiendo que algo pasarìa, se dió vuelta dejando su ingle justo frente mis ojos.
Sonreí, al igual que lo hizo ella, pasé la punta de mi nariz por su hombligo y un poquito más abajo. Comencé un ascenso porque quería otro final para ambas, así fue como con la punta de mi nariz llego hasta en medio de sus pechos donde sobre su corazon planté un pequeño beso, y así por su clavicula, la cual le dediqué unos segunos y besos más, para llegar al lugar donde, tuve que darme un momento para respirar, su boca.
Me encanta tontear un poco antes de besarla, pero esta vez fue ella que sin besarme primero tomo mi labio con sus dientes, para empezar una batalla entre unos labios que nunca perdían. No sabía como era que lo hacíamos, pero siempre entre simples besos era que nos enscendíamos, no eran desesperados, pero dios, cuanto embriagaban. Sabia que esto era algo intuitivo,natural , pero la manera en que nos entendíamos era casi inhumanos. Sabíamos a que ritmos, en que sincronía iba a compás de la otra, con que intensidad y lentitud nos llevaba un poco cada vez mas arriba.
Dejé sus labios para tomar el aire que ambas necesitábamos, y en una caricia entre suspiros nos respiramos. Su mirada, su mirada, juraría que sin importar las veces era lo que encendía las luces, diciendome que quería. Besandola muy despacio esta vez, pero el tono que ella necesitaba me hizo entender que iba bien, al enredar sus dedos sobre el cabellos de mi nuca, para tirar justo con la fuerza exacta de él. Mismo que me hizo sin querer, empezar un baile entre sus piernas sin apartarme demsiado de su hombligo. Era tan solo un ensayo, la caza previo de suaves gemidos que necesitaban mis oídos para empezar lo que acabó en gritos ahogados con mi nombre atrapado entre su labios, pero sobretodo, en su piel.
KAMU SEDANG MEMBACA
Divagaciones
PuisiTan solo delirios de un cuerpi en cadenado, pero de una mente totalmente libre...
