Epitafio.

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Era noche, tan noche.
Un color negro nos cubría el alma,
tu y yo peleábamos por la luz de la sabana, por el cielo azul de la almohada, mi vista la cegaba tu rostro y yo ya estaba ciego, la cegaba tu amor, que en incontables veces jugaba a vencer en otra alma.

En aquella putrefacta noche sólo escuchaba tu risa, invitándome a jugar, entrando a donde tu quisieses que entrara ¿Cuándo la diversión se volvió traición? ¿Cómo me llorabas sin sentirme? ¿Dónde las palabras se volvieron un refugio de engaños?

Las olas de tu mar se apaciguaban y con ese silencio arribaban nuevos piratas. Supiste engañar a el corazón, mencionaste a mi oído, sin parar las palabras necesarias para creerme eterno en tu pecho. Ahora tiritando se encuentra el alma mía, en pena y lloro. 

Traicionaste a mi amor,
yo que rogaba,
yo que rogaba por verdad 
y me cubriste con mentiras.

Secuelas y otros poemas de desamor.Stories to obsess over. Discover now