Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
-¡Maldición! Aún no entiendo cómo quedamos en medio de la nada —medio gruñí, mientras arrastraba muy molesta los pies por el húmedo y rocoso suelo, ya presentía venir otro calambre.
-Básicamente no estamos en medio de "la nada" —murmuró Irma tan optimista como siempre—. Estamos en algún punto de Arboretum Peavy, eso es seguro.
Rodé los ojos y detuve el paso. Estaba agotada, ya no nos quedaba agua y estaba haciendo mucho frío. Esta excursión ha sido la peor idea que se le ha podido ocurrir al tonto de Jake de pasar las vacaciones de verano. Parece un crío, auto-nombrándose el líder de todos, lo que lo vuelve muy mandón. Es irritante.
-Sí, sé justo dónde estamos querida Glenn. Falta poco para llegar al lago, donde finalmente acamparemos —dijo el susodicho, con voz prepotente y lanzándome un guiño.
Chasqueé la lengua mientras apartaba algunos mechones rubios de mi rostro. Mi cabello era muy corto y por ende las puntas me daban cosquillas al rozar con mi barbilla y nuca, lo cual aumentaba en cierto grado mi incomodidad.
-No lo sé chicos, esto no me da buena espina. No debimos separarnos tanto del otro grupo, el genio de Mike perdió el mapa y ya está empezando a oscurecer —dije alzando la voz para que todos pudieran escucharme, en especial Lea y Nate que estaban a unos metros más adelante.
Todos se detuvieron y me miraron expectantes.
-¿Entonces qué sugieres, Glenn? —me preguntó Mike en tono duro, mirándome con sus ojos verdes llenos de recelo por mi comentario anterior.
-Sugiero que acampemos aquí, hagamos una fogata y sigamos por la mañana, así nos juntamos con los demás. Las linternas no serán suficientes para el camino una vez caiga por completo la noche.
-Glenn tiene razón, quedémonos aquí y saldremos con el sol —me secundó Lea sacudiendo su pálido cabello azul turquesa.
-De acuerdo... Nate, Mike vamos a por leña para encender la dichosa fogata, ustedes chicas armen las tiendas, griten si ven algún oso —dijo Jake, queriendo en vano tomar el control de la situación y de tranquilizar a las damas. Se alejó con los otros dos riendo a carcajadas por el mal chiste, mientras las chicas me lanzaban miradas de terror puro. Puse los ojos en blanco.